03 Julio 2002 Seguir en 
La fiebre de un hijo es una preocupación frecuente y a veces angustiante. Decía el ex presidente de la Academia Americana de Pediatría, doctor Robert Haggerty, que a los padres de un recién nacido había que advertirles que su pequeño padecerá 100 infecciones del aparato respiratorio durante sus primeros 10 años de vida.
Toda infección produce fiebre. Los más pequeños suelen sufrir temperaturas más altas porque sus centros termorregulables aún están inmaduros y no funcionan muy bien. Y en bebés hasta puede producir convulsiones.
Sólo un síntoma
La fiebre no es en sí una enfermedad: es un indicador de su existencia, un síntoma.
También las altas temperaturas corporales obligan a sudoración profusa y la consiguiente deshidratación si no se retoma el líquido perdido. El organismo se defiende de la fiebre poniendo en funcionamiento tres mecanismos para bajar la hipertermia:
1. Conducción: busca adosarlo a algún objeto fresco o frío al cual le transfiere su exceso de temperatura.
2. Convección: el aire que nos rodea se calienta junto al cuerpo y, "más liviano", sube.
El aire más frío que está en el resto de la habitación del enfermo ocupa el lugar libre y así se produce una circulación que refresca y beneficia al paciente.
3. Evaporación: todo líquido que se evapora produce frío. El cuerpo lo hace sudando.
El cuerpo trata de enfriarse. ¿Por qué no ayudarlo?
1. Retirarle la ropa al enfermo y hasta dejarlo desnudo si fuera necesario.
2. Colocarlo en lugar fresco. En días calurosos, abrir puertas y ventanas. "No temerle a las corrientes de aire", hasta puede usarse el ventilador o el aire acondicionado.
3. Bañar al paciente con agua fresca, puede permanecer en baño fresco de inmersión si la alta temperatura no baja.
4. Beber abundantes líquidos, frescos de la heladera.
5. Las comidas deben ser escasas y fresca y a voluntad del paciente. No obligarlo a comer.
6. Usar los medicamentos antitérmicos que su médico le recomienda. (Por el doctor Eduardo Lorenzo Borocotó)
Frutas y vegetales aportan vitaminas
Disfrutar desde hoy y para siempre los vegetales y las frutas en la alimentación es la mejor decisión que se puede tomar.
Las ventajas de estos alimentos se verán reflejadas en la salud de cada persona que optó por incluirlos en la dieta de manera sistemática.Hay que tener en cuenta que los vegetales y las frutas son bajos en grasas y sodio. Son los alimentos que más aportan en variedad y cantidad de vitaminas y minerales. Proveen fibra, agua y otros nutrientes que son importantes para que el organismo funcione correctamente y para que pueda defenderse de agresiones externas. Incluso algunos tienen la capacidad de prevenir enfermedades como el cáncer.
Los vegetales y las frutas son atrayentes por su color y buen sabor, lo cual hará más atractiva y apetecible todas las comidas. También es una manera de añadir coloración, gustos variable y, principalmente, nutrición a las comidas. Posee una gran ventaja de preparación rápida y fácil. Los vegetales y las frutas siempre están listos. Se pueden comer crudos, cocidos, al vapor, cocinados, al horno, a la parrilla o hervidos.
Los males neumocóccicos bajaron el 87% los EE.UU.
BUENOS AIRES.-El uso rutinario de la vacuna antineumocóccica heptavalente conjugada logró reducir en más del 87% la incidencia de males neumocóccicos invasivos en menores de 1 año y del 62% en menores de 5 años. La vacuna, disponible en nuestro país desde hace más de un año, previene afecciones como meningitis, neumonía, otitis, sinusitis, bacteriemia y otras patologías invasivas que cada año causan más de 3.500 muertes por año entre los chicos menores de 5 años.
Un estudio señaló que el uso rutinario de la vacuna antineumocóccica heptavalente conjugada (Prevenar) en el sistema de salud de Northern California Kaiser Permanente, EE.UU., redujo de manera impactante la incidencia en enfermedad neumocóccica invasiva en chicos menores de 5 años. Se comparó la incidencia de casos durante los años previos a la aparición de la vacuna con la observada tras la aplicación de rutina de la antineumocóccica.
En los EE.UU., el uso de la vacuna es de rutina en todos los chicos de 23 meses de edad y menores; y para chicos de entre 24 y 59 meses que tienen alto riesgo de infección neumocóccica En la Argentina, no está incluida en el calendario oficial, pero el pediatra debe (Fuente: Proyecto SIREVA -Sist. Regional de Vacunas- período 1993-96).
Toda infección produce fiebre. Los más pequeños suelen sufrir temperaturas más altas porque sus centros termorregulables aún están inmaduros y no funcionan muy bien. Y en bebés hasta puede producir convulsiones.
Sólo un síntoma
La fiebre no es en sí una enfermedad: es un indicador de su existencia, un síntoma.
También las altas temperaturas corporales obligan a sudoración profusa y la consiguiente deshidratación si no se retoma el líquido perdido. El organismo se defiende de la fiebre poniendo en funcionamiento tres mecanismos para bajar la hipertermia:
1. Conducción: busca adosarlo a algún objeto fresco o frío al cual le transfiere su exceso de temperatura.
2. Convección: el aire que nos rodea se calienta junto al cuerpo y, "más liviano", sube.
El aire más frío que está en el resto de la habitación del enfermo ocupa el lugar libre y así se produce una circulación que refresca y beneficia al paciente.
3. Evaporación: todo líquido que se evapora produce frío. El cuerpo lo hace sudando.
El cuerpo trata de enfriarse. ¿Por qué no ayudarlo?
1. Retirarle la ropa al enfermo y hasta dejarlo desnudo si fuera necesario.
2. Colocarlo en lugar fresco. En días calurosos, abrir puertas y ventanas. "No temerle a las corrientes de aire", hasta puede usarse el ventilador o el aire acondicionado.
3. Bañar al paciente con agua fresca, puede permanecer en baño fresco de inmersión si la alta temperatura no baja.
4. Beber abundantes líquidos, frescos de la heladera.
5. Las comidas deben ser escasas y fresca y a voluntad del paciente. No obligarlo a comer.
6. Usar los medicamentos antitérmicos que su médico le recomienda. (Por el doctor Eduardo Lorenzo Borocotó)
Frutas y vegetales aportan vitaminas
Disfrutar desde hoy y para siempre los vegetales y las frutas en la alimentación es la mejor decisión que se puede tomar.
Las ventajas de estos alimentos se verán reflejadas en la salud de cada persona que optó por incluirlos en la dieta de manera sistemática.Hay que tener en cuenta que los vegetales y las frutas son bajos en grasas y sodio. Son los alimentos que más aportan en variedad y cantidad de vitaminas y minerales. Proveen fibra, agua y otros nutrientes que son importantes para que el organismo funcione correctamente y para que pueda defenderse de agresiones externas. Incluso algunos tienen la capacidad de prevenir enfermedades como el cáncer.
Los vegetales y las frutas son atrayentes por su color y buen sabor, lo cual hará más atractiva y apetecible todas las comidas. También es una manera de añadir coloración, gustos variable y, principalmente, nutrición a las comidas. Posee una gran ventaja de preparación rápida y fácil. Los vegetales y las frutas siempre están listos. Se pueden comer crudos, cocidos, al vapor, cocinados, al horno, a la parrilla o hervidos.
Los males neumocóccicos bajaron el 87% los EE.UU.
BUENOS AIRES.-El uso rutinario de la vacuna antineumocóccica heptavalente conjugada logró reducir en más del 87% la incidencia de males neumocóccicos invasivos en menores de 1 año y del 62% en menores de 5 años. La vacuna, disponible en nuestro país desde hace más de un año, previene afecciones como meningitis, neumonía, otitis, sinusitis, bacteriemia y otras patologías invasivas que cada año causan más de 3.500 muertes por año entre los chicos menores de 5 años.
Un estudio señaló que el uso rutinario de la vacuna antineumocóccica heptavalente conjugada (Prevenar) en el sistema de salud de Northern California Kaiser Permanente, EE.UU., redujo de manera impactante la incidencia en enfermedad neumocóccica invasiva en chicos menores de 5 años. Se comparó la incidencia de casos durante los años previos a la aparición de la vacuna con la observada tras la aplicación de rutina de la antineumocóccica.
En los EE.UU., el uso de la vacuna es de rutina en todos los chicos de 23 meses de edad y menores; y para chicos de entre 24 y 59 meses que tienen alto riesgo de infección neumocóccica En la Argentina, no está incluida en el calendario oficial, pero el pediatra debe (Fuente: Proyecto SIREVA -Sist. Regional de Vacunas- período 1993-96).







