03 Julio 2002 Seguir en 
Un error popular es creer que el ácido úrico alto es sinónimo de gota. Si bien, cuanto más elevado es el índice mayores posibilidades tiene el paciente de ser gotoso, esto no es forzosamente así. El experto, doctor Eduardo Dos Ramos Farías, docente de la UBA y jefe de Nefrología del Hospital Italiano, definió a la enfermedad como"una alteración del metabolismo del ácido úrico, un producto de la degradación de las purinas, que están presentes en alimentos de origen animal, en algunas legumbres y en el alcohol".
Añadió que lo que define la gota es la presencia de depósitos de cristales de ácido úrico. "Ocurre que el ácido úrico en exceso satura la capacidad de disolución que tienen los líquidos corporales y se deposita en ciertos lugares donde después se manifestará clínicamente la gota". Esta enfermedad provoca un proceso agudo de inflamación articular, edema y mucho dolor. Pero puede prevenirse y tratarse eficazmente.
Tres de cada 1.000 personas padecen la gota, dolencia que puede prevenirse
Identificada como "una enfermedad de los reyes", la gota ha sido acusada como responsable de la destrucción y el dolor articular, así como de la artritis crónica invalidante.
La incidencia es de tres casos cada mil personas. Hoy, con la combinación de dieta y fármacos, puede prevenirse y tratarse.
"La gota es una alteración del metabolismo del ácido úrico, un producto de degradación de las purinas", sostiene el doctor Eduardo Dos Ramos Farías, docente autorizado de Clínica Médica en la Facultad de Medicina de la UBA y jefe del Departamento de Nefrología del Hospital Italiano de Buenos Aires.
Las mencionadas purinas, presentes en los alimentos de origen animal y en algunas legumbres, así como las bebidas alcohólicas, suelen ser las responsables del exceso de ácido úrico en en organismo, cuyo límite normal en el laboratorio se establece en 7 mg/dl.
Como la gota aparece, entonces, por exceso de producción de ácido úrico, estaba íntimamente relacionada con la nobleza que comía y bebía más.
"El modelo clásico de paciente es una persona del sexo masculino en edad media, obeso, afecto a comer y tomar en abundancia, sobre todo alimentos de origen animal (no sólo carnes rojas) y bebidas alcohólicas, quien al día siguiente de una ingesta excesiva, padece una crisis gotosa en la articulación del dedo gordo del pie", narra el doctor Dos Ramos Farías.
Otro factor predisponente
"Hoy se están viendo otros factores predisponentes: los medicamentos. Hay hombres y mujeres ancianos, con o sin un discreto grado de insuficiencia renal, que toman alguna sustancia que dificulta la disolución del ácido úrico como, por ejemplo, los diuréticos, que se suministran para evitar la retención de líquidos o para tratar la presión arterial", agrega.
A pesar de que hay que controlar el exceso de ácido úrico, sólo un bajo porcentaje de pacientes hiperuricémicos suelen desarrollar procesos gotosos o cálculos de ácido úrico renales.
Depósitos de cristales
"Lo que define la gota es la presencia de depósitos de cristales de ácido úrico", informa el nefrólogo entrevistado.
"Ocurre que el ácido úrico en exceso satura la capacidad de disolución que tienen los líquidos corporales y se deposita en ciertos lugares donde después se va a manifestar clínicamente la gota", explica.
Dichos depósitos suelen adquirir la forma de agujas y se ubican en las partes blandas; no sólo en las articulaciones, lo que daría origen al dolor provocado por la artritis gotosa, sino también por fuera de ellas, debajo de la piel, en los tofos, esos nódulos palpables que muchas veces ni siquiera acusan dolor.
"Por otra parte, esas cantidades de ácido úrico que exceden la capacidad de disolución de los líquidos, también pueden concentrarse en las vías urinarias; y si las condiciones de la orina son proclives a que cristalice ahí, el paciente va a tener cálculos de ácido úrico. Esto no quiere decir que quien tiene un cálculo de ácido úrico sea gotoso, sino que tiene mucho ácido úrico en la orina o una orina con algunas condiciones que facilitan la precipitación de ese ácido úrico, por ejemplo: alguien que orina muy poquito porque está deshidratado, o alguien que tiene una orina muy ácida", sostiene el profesor.
La crisis gotosa es un proceso muy doloroso
La forma más típica de manifestación es el ataque en una articulación de un miembro inferior. En la mayoría de los casos, es en la articulación metatarso-falángica que forma el dedo gordo del pie con el pie. Se caracteriza por un proceso agudo con mucho dolor y una inflamación que provoca calor, rubor y edema que sorprende a quien lo padece y hasta puede confundirse con un proceso inflamatorio de causa infecciosa, según los especialistas. Y explican por qué se produce la reacción inflamatoria: a los cristales de ácido úrico se les asocian proteínas que forman un aglomerado que inmediatamente es atacado por los glóbulos blancos". Esa reacción produce un dolor intenso que inhabilita al paciente y si no se trata, va dañando la articulación y lo invalida cada vez más.
Cuando esta afección aún no se conocía bien y/o no se tenían los recursos que la ciencia ha aportado, ésta seguía su curso. "La historia era un período sin crisis y sucesivos ataques posteriores en el mismo lugar o en otro. Y un 20% de los casos no tratados podían (y pueden) transformarse en problemas poliarticulares", sostiene Dos Ramos Farías.
Se debe desterrar un error popular
"Un error popular es creer que el ácido úrico alto es sinónimo de gota. Si bien cuanto más alto es, más posibilidades estadísticas tiene el paciente de ser gotoso, esto no es forzoso. La mayoría de los que tienen hiperuricemia no tienen gota ni la van a tener.
Muchas veces, un paciente viene a demandar un tratamiento con medicamentos, cuando a lo mejor tiene 60 años, es varón, tiene el ácido úrico alto, pero nunca tuvo gota. Ahí no hay que hacer prevención.
Hay que observarlo, hay que averiguar por qué tiene alto el ácido úrico, si es porque come mucho, porque toma mucho alcohol o porque está tomando un remedio que lo eleva", sostiene el nefrólogo Eduardo Dos Ramos Farías. Cuando los niveles son muy altos (más de 10 mg/dl), dice que hay que indagar hasta encontrar una explicación que los justifique.
Asimismo, declara que la hiperuricemia per se no es un factor de riesgo cardiovascular, como es la hipertensión, la diabetes y el colesterol. "Por supuesto que hay que analizar el origen y vigilar al paciente, pero sin desesperación", aclara.
"Tampoco la hiperuricemia, como factor aislado, conduce a la insuficiencia renal. Si el riñón del hiperuricémico se enferma es por causa de la obesidad, la diabetes o la hipertensión", señala.
Una sobrecarga puede disparar la patología
En general, el diagnóstico lo hace el médico clínico, observando cuadro, la asociación de los factores predisponentes y los resultados de los análisis. "Eso no quiere decir que un reumatólogo no pueda atender una artritis gotosa o una enfermedad articular, sobre todo en casos complejos. Otras veces, el paciente es atendido por el nefrólogo porque ya ha desarrollado cálculos de ácido úrico renales, algo que sucede con el 20% de los gotosos.
En general, no hacen falta procedimientos invasivos. Si se presume que es gota, se trata como tal y, si responde en forma rápida, se confirma la presunción. "Si se duda, puede punzarse la articulación, extraer una muestra de líquido y buscar los cristales de ácido úrico con microscopio de luz polarizada", manifiesta el profesor. El doctor Eduardo Dos Ramos Farías nos habla de nuevos cuadros clínicos. "Está el caso de un hombre sano, que juega al tenis y después del partido tiene una crisis gotosa en la base del dedo gordo de un pie. La razón es que durante el partido ha sobrecargado esa articulación y ha producido un trauma que actuó como desencadenante", explica.
Y brinda otro ejemplo: una persona que tiene alto el ácido úrico en la sangre y que un día hace un trabajo manual excesivo; al siguiente, tiene una crisis de tenosinovitis o una artritis gotosa en la mano. Entonces, había mucho ácido úrico, estaba en el límite de la solubilidad, pero el trauma produjo una cadena de respuestas inflamatorias que desataron el proceso", explica.
Añadió que lo que define la gota es la presencia de depósitos de cristales de ácido úrico. "Ocurre que el ácido úrico en exceso satura la capacidad de disolución que tienen los líquidos corporales y se deposita en ciertos lugares donde después se manifestará clínicamente la gota". Esta enfermedad provoca un proceso agudo de inflamación articular, edema y mucho dolor. Pero puede prevenirse y tratarse eficazmente.
Tres de cada 1.000 personas padecen la gota, dolencia que puede prevenirse
Identificada como "una enfermedad de los reyes", la gota ha sido acusada como responsable de la destrucción y el dolor articular, así como de la artritis crónica invalidante.
La incidencia es de tres casos cada mil personas. Hoy, con la combinación de dieta y fármacos, puede prevenirse y tratarse.
"La gota es una alteración del metabolismo del ácido úrico, un producto de degradación de las purinas", sostiene el doctor Eduardo Dos Ramos Farías, docente autorizado de Clínica Médica en la Facultad de Medicina de la UBA y jefe del Departamento de Nefrología del Hospital Italiano de Buenos Aires.
Las mencionadas purinas, presentes en los alimentos de origen animal y en algunas legumbres, así como las bebidas alcohólicas, suelen ser las responsables del exceso de ácido úrico en en organismo, cuyo límite normal en el laboratorio se establece en 7 mg/dl.
Como la gota aparece, entonces, por exceso de producción de ácido úrico, estaba íntimamente relacionada con la nobleza que comía y bebía más.
"El modelo clásico de paciente es una persona del sexo masculino en edad media, obeso, afecto a comer y tomar en abundancia, sobre todo alimentos de origen animal (no sólo carnes rojas) y bebidas alcohólicas, quien al día siguiente de una ingesta excesiva, padece una crisis gotosa en la articulación del dedo gordo del pie", narra el doctor Dos Ramos Farías.
Otro factor predisponente
"Hoy se están viendo otros factores predisponentes: los medicamentos. Hay hombres y mujeres ancianos, con o sin un discreto grado de insuficiencia renal, que toman alguna sustancia que dificulta la disolución del ácido úrico como, por ejemplo, los diuréticos, que se suministran para evitar la retención de líquidos o para tratar la presión arterial", agrega.
A pesar de que hay que controlar el exceso de ácido úrico, sólo un bajo porcentaje de pacientes hiperuricémicos suelen desarrollar procesos gotosos o cálculos de ácido úrico renales.
Depósitos de cristales
"Lo que define la gota es la presencia de depósitos de cristales de ácido úrico", informa el nefrólogo entrevistado.
"Ocurre que el ácido úrico en exceso satura la capacidad de disolución que tienen los líquidos corporales y se deposita en ciertos lugares donde después se va a manifestar clínicamente la gota", explica.
Dichos depósitos suelen adquirir la forma de agujas y se ubican en las partes blandas; no sólo en las articulaciones, lo que daría origen al dolor provocado por la artritis gotosa, sino también por fuera de ellas, debajo de la piel, en los tofos, esos nódulos palpables que muchas veces ni siquiera acusan dolor.
"Por otra parte, esas cantidades de ácido úrico que exceden la capacidad de disolución de los líquidos, también pueden concentrarse en las vías urinarias; y si las condiciones de la orina son proclives a que cristalice ahí, el paciente va a tener cálculos de ácido úrico. Esto no quiere decir que quien tiene un cálculo de ácido úrico sea gotoso, sino que tiene mucho ácido úrico en la orina o una orina con algunas condiciones que facilitan la precipitación de ese ácido úrico, por ejemplo: alguien que orina muy poquito porque está deshidratado, o alguien que tiene una orina muy ácida", sostiene el profesor.
La crisis gotosa es un proceso muy doloroso
La forma más típica de manifestación es el ataque en una articulación de un miembro inferior. En la mayoría de los casos, es en la articulación metatarso-falángica que forma el dedo gordo del pie con el pie. Se caracteriza por un proceso agudo con mucho dolor y una inflamación que provoca calor, rubor y edema que sorprende a quien lo padece y hasta puede confundirse con un proceso inflamatorio de causa infecciosa, según los especialistas. Y explican por qué se produce la reacción inflamatoria: a los cristales de ácido úrico se les asocian proteínas que forman un aglomerado que inmediatamente es atacado por los glóbulos blancos". Esa reacción produce un dolor intenso que inhabilita al paciente y si no se trata, va dañando la articulación y lo invalida cada vez más.
Cuando esta afección aún no se conocía bien y/o no se tenían los recursos que la ciencia ha aportado, ésta seguía su curso. "La historia era un período sin crisis y sucesivos ataques posteriores en el mismo lugar o en otro. Y un 20% de los casos no tratados podían (y pueden) transformarse en problemas poliarticulares", sostiene Dos Ramos Farías.
Se debe desterrar un error popular
"Un error popular es creer que el ácido úrico alto es sinónimo de gota. Si bien cuanto más alto es, más posibilidades estadísticas tiene el paciente de ser gotoso, esto no es forzoso. La mayoría de los que tienen hiperuricemia no tienen gota ni la van a tener.
Muchas veces, un paciente viene a demandar un tratamiento con medicamentos, cuando a lo mejor tiene 60 años, es varón, tiene el ácido úrico alto, pero nunca tuvo gota. Ahí no hay que hacer prevención.
Hay que observarlo, hay que averiguar por qué tiene alto el ácido úrico, si es porque come mucho, porque toma mucho alcohol o porque está tomando un remedio que lo eleva", sostiene el nefrólogo Eduardo Dos Ramos Farías. Cuando los niveles son muy altos (más de 10 mg/dl), dice que hay que indagar hasta encontrar una explicación que los justifique.
Asimismo, declara que la hiperuricemia per se no es un factor de riesgo cardiovascular, como es la hipertensión, la diabetes y el colesterol. "Por supuesto que hay que analizar el origen y vigilar al paciente, pero sin desesperación", aclara.
"Tampoco la hiperuricemia, como factor aislado, conduce a la insuficiencia renal. Si el riñón del hiperuricémico se enferma es por causa de la obesidad, la diabetes o la hipertensión", señala.
Una sobrecarga puede disparar la patología
En general, el diagnóstico lo hace el médico clínico, observando cuadro, la asociación de los factores predisponentes y los resultados de los análisis. "Eso no quiere decir que un reumatólogo no pueda atender una artritis gotosa o una enfermedad articular, sobre todo en casos complejos. Otras veces, el paciente es atendido por el nefrólogo porque ya ha desarrollado cálculos de ácido úrico renales, algo que sucede con el 20% de los gotosos.
En general, no hacen falta procedimientos invasivos. Si se presume que es gota, se trata como tal y, si responde en forma rápida, se confirma la presunción. "Si se duda, puede punzarse la articulación, extraer una muestra de líquido y buscar los cristales de ácido úrico con microscopio de luz polarizada", manifiesta el profesor. El doctor Eduardo Dos Ramos Farías nos habla de nuevos cuadros clínicos. "Está el caso de un hombre sano, que juega al tenis y después del partido tiene una crisis gotosa en la base del dedo gordo de un pie. La razón es que durante el partido ha sobrecargado esa articulación y ha producido un trauma que actuó como desencadenante", explica.
Y brinda otro ejemplo: una persona que tiene alto el ácido úrico en la sangre y que un día hace un trabajo manual excesivo; al siguiente, tiene una crisis de tenosinovitis o una artritis gotosa en la mano. Entonces, había mucho ácido úrico, estaba en el límite de la solubilidad, pero el trauma produjo una cadena de respuestas inflamatorias que desataron el proceso", explica.







