26 Junio 2002 Seguir en 
El cansancio, el estrés, la incertidumbre laboral, la depresión generalizada, hacen que se manifieste en algún momento de la vida, en la mayoría de las mujeres, falta de deseo, disminución del interés sexual, falta de excitación o imposibilidad de llegar al orgasmo. A los pudores habituales de la mujer para consultar a un especialista, se suma un conformismo perjudicial que parece decir "es difícil pensar en disfrutar del amor en esta crisis económica y social", sostiene la doctora María Luisa Lerer.
El 45% de los problemas se resuelven en un plazo que va entre los 30 y 45 días. Y para analizar mejor las cosas se debe partir de la base que la disfunción sexual no es un castigo para padecer sino una dificultad para superar. Y que existe una solución.
Detección del problema
Cuando se detecta y se indica un tratamiento para la disfunción sexual, este debe siempre revestir un carácter integral. Y la sexualidad es una parte de la personalidad de todo ser humano, es dinámica y cambiante.
Es cierto que en una etapa de su vida la mujer queda como "parada y empantanada", por obstáculos "vitales" inesperados por mala o falta de información. Para ello, se vuelve imprescindible realizar un diagnóstico médico y psicopatológico, para abordar convenientemente el problema.
Como parte de este tratamiento es necesario hacerle saber que para "ser dueña de su salud" es imprescindible que conozca su propio cuerpo. Para revertir cuadros de disfunción sexual, es necesario aplicar terapias controladas que pueden incluir la prescripción de productos naturales, seguros y sin complicaciones.
Como parte del plan también es necesario evadir el sedentarismo, realizar movimientos físicos, practicar yoga, meditación, relajación, osteopatía, masajes. La mujer debe exigir información acerca de la influencia de los diferentes remedios en su organismo de acuerdo a su edad-ciclo vital. Hoy hay terapias con sustancias naturales capaces de recuperar la plenitud sexual (ginseng, polen y vitaminas).
Ginseng, polen, vitaminas
Los chinos nos han enseñado que la acción del ginseng mejora en la mujer su respuesta integral, aumenta su energía y controla los efectos del estrés como: ansiedad, insomnio, tristeza, cansancio general. También posee propiedades demostradas en el aumento del deseo y del rendimiento sexual.
El polen es un extracto natural rico en nutrientes absolutamente necesarios, como vitaminas, minerales y aminoácidos. El polen reduce las manifestaciones de nerviosismo y agotamiento, produciendo una marcada mejoría de la libido. Por este mecanismo se logra aumentar el estímulo sexual disminuido.
Las vitaminas previenen la oxidación celular por los radicales libres, siendo eliminadas fácilmente en orina cuando se incorporan en exceso. Las vitaminas previenen el envejecimiento celular, mejorando el rendimiento físico y la performance sexual.
La Asociación Argentina de Sexualidad Humana dispone de una línea gratuita para responder los interrogantes.
El 45% de los problemas se resuelven en un plazo que va entre los 30 y 45 días. Y para analizar mejor las cosas se debe partir de la base que la disfunción sexual no es un castigo para padecer sino una dificultad para superar. Y que existe una solución.
Detección del problema
Cuando se detecta y se indica un tratamiento para la disfunción sexual, este debe siempre revestir un carácter integral. Y la sexualidad es una parte de la personalidad de todo ser humano, es dinámica y cambiante.
Es cierto que en una etapa de su vida la mujer queda como "parada y empantanada", por obstáculos "vitales" inesperados por mala o falta de información. Para ello, se vuelve imprescindible realizar un diagnóstico médico y psicopatológico, para abordar convenientemente el problema.
Como parte de este tratamiento es necesario hacerle saber que para "ser dueña de su salud" es imprescindible que conozca su propio cuerpo. Para revertir cuadros de disfunción sexual, es necesario aplicar terapias controladas que pueden incluir la prescripción de productos naturales, seguros y sin complicaciones.
Como parte del plan también es necesario evadir el sedentarismo, realizar movimientos físicos, practicar yoga, meditación, relajación, osteopatía, masajes. La mujer debe exigir información acerca de la influencia de los diferentes remedios en su organismo de acuerdo a su edad-ciclo vital. Hoy hay terapias con sustancias naturales capaces de recuperar la plenitud sexual (ginseng, polen y vitaminas).
Ginseng, polen, vitaminas
Los chinos nos han enseñado que la acción del ginseng mejora en la mujer su respuesta integral, aumenta su energía y controla los efectos del estrés como: ansiedad, insomnio, tristeza, cansancio general. También posee propiedades demostradas en el aumento del deseo y del rendimiento sexual.
El polen es un extracto natural rico en nutrientes absolutamente necesarios, como vitaminas, minerales y aminoácidos. El polen reduce las manifestaciones de nerviosismo y agotamiento, produciendo una marcada mejoría de la libido. Por este mecanismo se logra aumentar el estímulo sexual disminuido.
Las vitaminas previenen la oxidación celular por los radicales libres, siendo eliminadas fácilmente en orina cuando se incorporan en exceso. Las vitaminas previenen el envejecimiento celular, mejorando el rendimiento físico y la performance sexual.
La Asociación Argentina de Sexualidad Humana dispone de una línea gratuita para responder los interrogantes.







