26 Junio 2002 Seguir en 
Las cardiopatías congénitas son una de las primeras causas de mortalidad infantil en el primer año de vida. Son aquellas patologías que se producen durante los tres primeros meses del embarazo y hacen que los niños presenten defectos en su corazón.
Las causas son múltiples y no siemprre se conocen concretamente. Una de las más conocida es cuando la mujer embarazada contrae rubéola durante los tres primeros meses d e gestación. Además, también afecta cualquier agente que interfiera en el periodo de formación del embrión, ya sea virósico, bacteriano o medicamentoso.Los síntomas de las cardiopatías se presentan en los primeros meses de vida. El signo que se conoce como el niño azul (cianótico) es el más detectable por la gente. Pero son los cardiólogos pediatras quienes diagnostican con precisión qué tipo de cardiopatía padece un niño.
Las cardiopatías congénitas, detectadas en forma precoz, pueden corregirse con cirugía en el 90% de los casos. De este modo se evitan muchas muertes en la primera infancia.
Aunque no existen estadísticas, se sabe -según los cardiólogos- que de cada 1.000 nacimientos, entre 8 y 10 niños llegan a este mundo con defectos en el corazón. Si no se tratan, el 50% muere en el prier mes de vida; el 30% en los tres primeros meses, y el resto puede llegar con su enfermedd a adulto.
Una mano solidaria
En Tucumán existe una entidad que nació con el fin de apoyar y guiar a las mamás de escasos recursos que tienen hijos con cardiopatías. María Inés Román Ibazeta fundó y preside desde hace cuatro años la Fundación Cardiológica del Tucumán (Funcartuc). "Nació como una institución para ayudar en lo eminentemente cardiológico, pero con el correr del tiempo y, debido a la fuerte crisis que golpea a muchs hogares tucumanos, tuvimos que realizar actividades que estaban fuera de nuestro principal objetivo: realizar donaciones en el campo social", precisó a SALUD la presidenta de Funcartuc.
María Inés Román Ibazeta considera que al tratarse de un fundación relacionada con la salud "decidimos atender al ser humano en forma integral, que tiene derecho a una vida saludable y digna. Cuando nos enfrentamos a enfermedades cardiovasculares nos encontramos con una realidad innegable: no existen políticas de salud concretas. Por esta razón el derecho natural a la vida y a la salud soporta postergaciones. Esto se debe también a la burocracia, a la ineficiente aplicación de los presupuestos de salud, de por sí magros. Y en este contexto, el pobre, el indigente es el que más sufre, el que menos proteccción tiene", dijo María Inés.Por otra parte, aclaró que actualmente quienes sufren carencias no sólo son los pobres. "Hay mucha gente que sin pertenecer al segmento con necesidades básicas insatisfechas (NBI), ha dejado de pagar sus obras sociales porque no puede hacerlo o, si la tienen, no brindan beneficios para la alta complejidad cardiológica. Además, la derivación a la Capital Federal no es la la gran solución para los problemas, ya que se produce el desarraigo del paciente, el desmembramiento de su familia y, para colmo, se encarecen todos los costos para el Estado (traslado, comida, hospedaje, acto quirúrgico, etc.)".
María Inés estimó que el 30% de los pacientes con enfermedades cardiovasculares son derivados a Buenos Aires.
"Desde la Fundación Cardiológica del Tucumán -expresó María Inés- convocamos a la Cámara de Alta Complejidad Cardiovascular, con el propósito de buscar soluciones concretas para evitar las derivaciones. Cuenta con infraestructura y con excelentes profesionales. El Estado provincial debe tomar conciencia de que el trabajo conjunto entre los sectores público y privado y las ONG se pueden trazar estrategias para salvar vidas".
Las causas son múltiples y no siemprre se conocen concretamente. Una de las más conocida es cuando la mujer embarazada contrae rubéola durante los tres primeros meses d e gestación. Además, también afecta cualquier agente que interfiera en el periodo de formación del embrión, ya sea virósico, bacteriano o medicamentoso.Los síntomas de las cardiopatías se presentan en los primeros meses de vida. El signo que se conoce como el niño azul (cianótico) es el más detectable por la gente. Pero son los cardiólogos pediatras quienes diagnostican con precisión qué tipo de cardiopatía padece un niño.
Las cardiopatías congénitas, detectadas en forma precoz, pueden corregirse con cirugía en el 90% de los casos. De este modo se evitan muchas muertes en la primera infancia.
Aunque no existen estadísticas, se sabe -según los cardiólogos- que de cada 1.000 nacimientos, entre 8 y 10 niños llegan a este mundo con defectos en el corazón. Si no se tratan, el 50% muere en el prier mes de vida; el 30% en los tres primeros meses, y el resto puede llegar con su enfermedd a adulto.
Una mano solidaria
En Tucumán existe una entidad que nació con el fin de apoyar y guiar a las mamás de escasos recursos que tienen hijos con cardiopatías. María Inés Román Ibazeta fundó y preside desde hace cuatro años la Fundación Cardiológica del Tucumán (Funcartuc). "Nació como una institución para ayudar en lo eminentemente cardiológico, pero con el correr del tiempo y, debido a la fuerte crisis que golpea a muchs hogares tucumanos, tuvimos que realizar actividades que estaban fuera de nuestro principal objetivo: realizar donaciones en el campo social", precisó a SALUD la presidenta de Funcartuc.
María Inés Román Ibazeta considera que al tratarse de un fundación relacionada con la salud "decidimos atender al ser humano en forma integral, que tiene derecho a una vida saludable y digna. Cuando nos enfrentamos a enfermedades cardiovasculares nos encontramos con una realidad innegable: no existen políticas de salud concretas. Por esta razón el derecho natural a la vida y a la salud soporta postergaciones. Esto se debe también a la burocracia, a la ineficiente aplicación de los presupuestos de salud, de por sí magros. Y en este contexto, el pobre, el indigente es el que más sufre, el que menos proteccción tiene", dijo María Inés.Por otra parte, aclaró que actualmente quienes sufren carencias no sólo son los pobres. "Hay mucha gente que sin pertenecer al segmento con necesidades básicas insatisfechas (NBI), ha dejado de pagar sus obras sociales porque no puede hacerlo o, si la tienen, no brindan beneficios para la alta complejidad cardiológica. Además, la derivación a la Capital Federal no es la la gran solución para los problemas, ya que se produce el desarraigo del paciente, el desmembramiento de su familia y, para colmo, se encarecen todos los costos para el Estado (traslado, comida, hospedaje, acto quirúrgico, etc.)".
María Inés estimó que el 30% de los pacientes con enfermedades cardiovasculares son derivados a Buenos Aires.
"Desde la Fundación Cardiológica del Tucumán -expresó María Inés- convocamos a la Cámara de Alta Complejidad Cardiovascular, con el propósito de buscar soluciones concretas para evitar las derivaciones. Cuenta con infraestructura y con excelentes profesionales. El Estado provincial debe tomar conciencia de que el trabajo conjunto entre los sectores público y privado y las ONG se pueden trazar estrategias para salvar vidas".







