26 Junio 2002 Seguir en 
Todos los productos que son muy procesados tienen muchísimos aditivos que son sustancias químicas dañinas para la salud. Además, a los productos muy elaborados se les agrega otros elementos, como por ejemplo harina, grasas y colorantes".La manteca, un alimento habitualmente incluido durante el desayuno, debe usarse con moderación ya que es muy rico en grasas y por lo tanto engorda. Los adultos con colesterol y kilos de más deberían prácticamente evitarla; entre los niños, si son delgados, puede ser utilizada pero siempre sin exageraciones.
Las margarinas, que hasta no hace demasiado tiempo eran consideradas el sustituto ideal de la manteca, hoy en día están cuestionadas. Es que se descubrió que su materia prima, las grasas hidrogenadas -que son de origen vegetal pero fabricadas artificialmente a partir de los aceites- son aún más perjudiciales para la salud que las grasas saturadas, de origen animal, como por ejemplo la manteca.
Otra forma de prescindir de este derivado de la leche es la utilización de quesos blancos. Es una buena opción, especialmente si se eligen los descremados que tienen menos grasas. Pero, atención: este tipo de quesos no son ricos en calcio. Así que para completar la ingesta diaria de este imprescindible mineral que ayuda, entre otras cosas, a mantener sano nuestro esqueleto hay que consumir otro tipo de quesos, leche o yogur.
La miel es un alimento sano. Si es de una marca reconocida o se adquiere suelta en un comercio confiable, se puede incluir en el desayuno. Claro que con algunos límites. No es recomendable cuando se tiene sobrepeso, o se es diabético, o se padecen trastornos digestivos que dificultan su absorción y causan, por ejemplo, diarreas.
Las margarinas, que hasta no hace demasiado tiempo eran consideradas el sustituto ideal de la manteca, hoy en día están cuestionadas. Es que se descubrió que su materia prima, las grasas hidrogenadas -que son de origen vegetal pero fabricadas artificialmente a partir de los aceites- son aún más perjudiciales para la salud que las grasas saturadas, de origen animal, como por ejemplo la manteca.
Otra forma de prescindir de este derivado de la leche es la utilización de quesos blancos. Es una buena opción, especialmente si se eligen los descremados que tienen menos grasas. Pero, atención: este tipo de quesos no son ricos en calcio. Así que para completar la ingesta diaria de este imprescindible mineral que ayuda, entre otras cosas, a mantener sano nuestro esqueleto hay que consumir otro tipo de quesos, leche o yogur.
La miel es un alimento sano. Si es de una marca reconocida o se adquiere suelta en un comercio confiable, se puede incluir en el desayuno. Claro que con algunos límites. No es recomendable cuando se tiene sobrepeso, o se es diabético, o se padecen trastornos digestivos que dificultan su absorción y causan, por ejemplo, diarreas.







