09 Diciembre 2006 Seguir en 
Los jóvenes implicados en el incidente de ayer se negaron a denunciar o a admitir que forman parte de alguna patota, tal como piensa la Policía. “Ninguno de los aprehendidos quiso revelar los motivos de la pelea. Se acusaron mutuamente de haber iniciado la agresión. Tampoco informaron si pertenecían a algún grupo en particular. En otras palabras, no violaron un código de silencio”, dijo el subcomisario Luis Coronel.
Los policías querían saber si alguno de ellos pertenecía a alguna de las dos más peligrosas bandas que aparecieron en los últimos meses, “La banda del quiosquito” y “La banda del portón”, que son antagónicas. Estos grupos están integrados por jóvenes de clase media que concurren a distintos establecimientos privados de la capital.
El 10 de octubre, una pelea entre los supuestos líderes de ambas patotas, derivó en la muerte de César Navarro Murhell, que recibió un balazo en el pecho. El proyectil salió del arma del sargento Jorge Agapito Verduguez, que intentaba detener el enfrentamiento. Por este hecho, la Justicia identificó a los líderes de “La banda del quiosquito”, los tuvo varios días alojados en el Instituto Roca y, posteriormente, los entregó a sus padres, con la condición de que cumplieran varias condiciones. Desde ese entonces, el grupo, que durante meses provocó terror en Barrio Norte, quedó desarticulado.
“La banda del portón”, en cambio, reapareció en escena el jueves. Sus miembros pretendían ingresar en dos viviendas de Barrio Sur para golpear a los hijos de sus dueños. Cuatro integrantes del grupo, de los cuales uno es hijo de un funcionario del Gobierno, están a disposición del juez de Menores II Raúl Ruiz (secretaría de Liliana Fernández). El magistrado ordenó a la Policía que se profundice la investigación sobre la actuación de los sospechosos.
Los policías querían saber si alguno de ellos pertenecía a alguna de las dos más peligrosas bandas que aparecieron en los últimos meses, “La banda del quiosquito” y “La banda del portón”, que son antagónicas. Estos grupos están integrados por jóvenes de clase media que concurren a distintos establecimientos privados de la capital.
El 10 de octubre, una pelea entre los supuestos líderes de ambas patotas, derivó en la muerte de César Navarro Murhell, que recibió un balazo en el pecho. El proyectil salió del arma del sargento Jorge Agapito Verduguez, que intentaba detener el enfrentamiento. Por este hecho, la Justicia identificó a los líderes de “La banda del quiosquito”, los tuvo varios días alojados en el Instituto Roca y, posteriormente, los entregó a sus padres, con la condición de que cumplieran varias condiciones. Desde ese entonces, el grupo, que durante meses provocó terror en Barrio Norte, quedó desarticulado.
“La banda del portón”, en cambio, reapareció en escena el jueves. Sus miembros pretendían ingresar en dos viviendas de Barrio Sur para golpear a los hijos de sus dueños. Cuatro integrantes del grupo, de los cuales uno es hijo de un funcionario del Gobierno, están a disposición del juez de Menores II Raúl Ruiz (secretaría de Liliana Fernández). El magistrado ordenó a la Policía que se profundice la investigación sobre la actuación de los sospechosos.







