01 Septiembre 2006 Seguir en 
El juez de Instrucción Alfonso Zottoli informó hoy en persona a las dos ex religiosas detenidas por la desaparición de la docente Angela Beatriz Argañaraz que concedió el recurso presentado por su defensor y será la Cámara de Apelaciones en lo Penal de Tucumán la que resuelva si deben seguir procesadas con prisión preventiva.
Zottoli dispuso el traslado de Susana Acosta y Nélida Fernández a los tribunales tucumanos para informarles su decisión.
Ahora, será la Cámara de Apelaciones, integrada por Elva Jiménez, Eudoro Albo y Liliana Vitar, quien dará a las partes tres días para que aleguen, luego de lo cual decidirá si corresponde confirmar o revocar el auto de prisión preventiva dispuesto en primera instancia.
Zottoli se limitó a informarles a las acusadas que, desde el punto de vista formal, había considerado que el recurso deducido por el defensor Gustavo Morales cumplía los requisitos necesarios como para que fuera girado al tribunal inmediatamente superior.
Hace una semana, Zottoli procesó con prisión preventiva a las imputadas, tal como lo habían requerido la fiscal y Leonardo Coria, abogado de la familia Argañaraz.
Para evitar que fueran vistas por los medios de prensa, las acusadas fueron ingresadas al Palacio de Tribunales con la cara cubierta por un abrigo.
Fuentes judiciales estimaron que el recurso será resuelto en la misma época en que lleguen desde la Capital Federal los resultados de los cotejos de ADN entre la sangre hallada en el auto y la casa de las detenidas y familiares de la maestra.
Ayer, mediante la bioquímica Cristina Daives, del Poder Judicial tucumano, la fiscal de Instrucción Adriana Giannoni, que interviene en el caso, entregó las muestras en el Colegio de Farmacéuticos y Bioquímicos de la Capital Federal.
La pista en la que trabaja con firmeza la fiscal Giannoni es que Argañaraz fue capturada por las acusadas, con quienes mantenía serias diferencias a raíz de celos laborales con Acosta, con quien trabajaba en el mismo colegio religioso.
Argañaraz vivía en El Manantial, una localidad ubicada en la periferia de la capital tucumana, y hace 35 días, poco después de las 6, salió de su casa para tomar un ómnibus de la línea 103 rumbo a su trabajo, donde nunca llegó.
Algunos testigos aseguran que la docente tomó el colectivo y se bajó en la esquina de La Madrid y Alem, donde habría subido a un auto blanco. (Télam)
Zottoli dispuso el traslado de Susana Acosta y Nélida Fernández a los tribunales tucumanos para informarles su decisión.
Ahora, será la Cámara de Apelaciones, integrada por Elva Jiménez, Eudoro Albo y Liliana Vitar, quien dará a las partes tres días para que aleguen, luego de lo cual decidirá si corresponde confirmar o revocar el auto de prisión preventiva dispuesto en primera instancia.
Zottoli se limitó a informarles a las acusadas que, desde el punto de vista formal, había considerado que el recurso deducido por el defensor Gustavo Morales cumplía los requisitos necesarios como para que fuera girado al tribunal inmediatamente superior.
Hace una semana, Zottoli procesó con prisión preventiva a las imputadas, tal como lo habían requerido la fiscal y Leonardo Coria, abogado de la familia Argañaraz.
Para evitar que fueran vistas por los medios de prensa, las acusadas fueron ingresadas al Palacio de Tribunales con la cara cubierta por un abrigo.
Fuentes judiciales estimaron que el recurso será resuelto en la misma época en que lleguen desde la Capital Federal los resultados de los cotejos de ADN entre la sangre hallada en el auto y la casa de las detenidas y familiares de la maestra.
Ayer, mediante la bioquímica Cristina Daives, del Poder Judicial tucumano, la fiscal de Instrucción Adriana Giannoni, que interviene en el caso, entregó las muestras en el Colegio de Farmacéuticos y Bioquímicos de la Capital Federal.
La pista en la que trabaja con firmeza la fiscal Giannoni es que Argañaraz fue capturada por las acusadas, con quienes mantenía serias diferencias a raíz de celos laborales con Acosta, con quien trabajaba en el mismo colegio religioso.
Argañaraz vivía en El Manantial, una localidad ubicada en la periferia de la capital tucumana, y hace 35 días, poco después de las 6, salió de su casa para tomar un ómnibus de la línea 103 rumbo a su trabajo, donde nunca llegó.
Algunos testigos aseguran que la docente tomó el colectivo y se bajó en la esquina de La Madrid y Alem, donde habría subido a un auto blanco. (Télam)
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