17 Agosto 2006 Seguir en 
Tener una casa en El Cadillal y nunca haber navegado en el lago es casi imposible, sostienen los vecinos. La posibilidad de que alguna de las sospechosas del caso iniciado por la desaparición de la docente haya tenido conocimientos de navegación preocupa a los investigadores, y por ello profundizarán la pesquisa en busca de alguna evidencia en el interior del dique Celestino Gelsi. Por de pronto, en una de las fotos que se secuestraron en el departamento de las detenidas, Nélida del Valle Fernández aparece en un bote remando; en otra toma se la ve en una lancha.
Es cierto que las ex novicias no tienen una embarcación, pero los lugareños de El Cadillal sostienen que es muy fácil conseguir un medio para navegar. “El alquiler de un bote, por ejemplo, cuesta unos $ 40 por día”, señaló Luis Fernando Felipe, encargado de un club. “Todos los que tenemos casa de fin de semana aquí hemos paseado alguna vez en bote”, añadió Roberto López.
No hay que ser experto
En los clubes donde se alquilan botes no recuerdan haber visto ni a Fernández ni a Susana Acosta, la otra detenida. “Pueden haber venido alguna vez. Es imposible acordarse, aquí viene mucha gente. No hay que ser muy experto para navegar en bote. Basta con un poco de coordinación”, especificó Felipe.
Tanto los lugareños como los efectivos de la Policía Lacustre que están haciendo rastrillajes en el dique piensan que es posible que si Angela Beatriz Argañaraz fue víctima de algún delito haya sido arrojada al lago. Por eso desde ayer los agentes intensificaron la búsqueda: ya no sólo lo hacen de manera superficial, sino que arrojan ganchos hacia el fondo del espejo de agua en busca de enganchar algún elemento importante que pueda haber sido arrojado allí. Con esta técnica, además, se intenta movilizar todo lo que pueda estar atrapado en las profundidades y procurar que salga a flote, ya sea un cuerpo, algún bolso, ropa u otro objeto, detallaron.
De todas formas, se decidió que por ahora no se harán búsquedas por buceo en el lago. Según el oficial Fabrizio Ruiz Guerrero, la visibilidad bajo las aguas es muy poca y, dada la falta de precisiones sobre dónde buscar, la técnica del gancho es más efectiva. Los policías lacustres explicaron que el dique tiene una extensión de ocho kilómetros y que en las partes más profundas alcanza los 40 metros.
Los expertos dijeron que si alguien arroja un cuerpo en el lago, es muy difícil que no se encuentren rastros. “Siempre emerge algo. El cuerpo tiene un 70 % de agua, así que cuando se descompone sale a la superficie. Si no, podría aparecer ropa o pelo de la persona”, especificaron. “La operación tiene que ser muy macabra para que no aparezca. Es decir se debe lanzar el cuerpo con algún peso, como un bloque de cemento”, agregaron. Lo que sí detalló el oficial Ruiz Guerrero es que es imposible arrojar un cuerpo en el lago si no se tiene embarcación, ya que cerca de las orillas la profundidad es mínima.
Los efectivos ya rastrillaron, además, todas las zonas alternativas por donde se puede acceder al lago, desde El Cadillal hasta Ticucho, donde se encuentra la cola del dique. En el sector que rodea el espejo de agua solamente hay montes, por lo que la tarea de los policías es muy intensiva.
Alicia, que vive en una casa frente al lago, donde además tiene un bar, comentó que no vio nada extraño en el dique durante la semana en la que desapareció Betty. “De todas formas, la zona es muy oscura”, detalló. “Al costado de la ruta que lleva a Ticucho sólo hay montes, y el sector es muy solitario. Ahí puede pasar cualquier cosa. Recién ahora la Policía puso un guardia en el camino”, relató Fernando Salas, un lugareño.
Durante todo el día, los policías profundizaron la búsqueda en un sector de El Cadillal, conocido como El Vallecito, donde se internaron en medio del monte. Pero hasta la noche no habían hallado ningún elemento relevante, informó el cabo Pedro Villagra.
Es cierto que las ex novicias no tienen una embarcación, pero los lugareños de El Cadillal sostienen que es muy fácil conseguir un medio para navegar. “El alquiler de un bote, por ejemplo, cuesta unos $ 40 por día”, señaló Luis Fernando Felipe, encargado de un club. “Todos los que tenemos casa de fin de semana aquí hemos paseado alguna vez en bote”, añadió Roberto López.
No hay que ser experto
En los clubes donde se alquilan botes no recuerdan haber visto ni a Fernández ni a Susana Acosta, la otra detenida. “Pueden haber venido alguna vez. Es imposible acordarse, aquí viene mucha gente. No hay que ser muy experto para navegar en bote. Basta con un poco de coordinación”, especificó Felipe.
Tanto los lugareños como los efectivos de la Policía Lacustre que están haciendo rastrillajes en el dique piensan que es posible que si Angela Beatriz Argañaraz fue víctima de algún delito haya sido arrojada al lago. Por eso desde ayer los agentes intensificaron la búsqueda: ya no sólo lo hacen de manera superficial, sino que arrojan ganchos hacia el fondo del espejo de agua en busca de enganchar algún elemento importante que pueda haber sido arrojado allí. Con esta técnica, además, se intenta movilizar todo lo que pueda estar atrapado en las profundidades y procurar que salga a flote, ya sea un cuerpo, algún bolso, ropa u otro objeto, detallaron.
De todas formas, se decidió que por ahora no se harán búsquedas por buceo en el lago. Según el oficial Fabrizio Ruiz Guerrero, la visibilidad bajo las aguas es muy poca y, dada la falta de precisiones sobre dónde buscar, la técnica del gancho es más efectiva. Los policías lacustres explicaron que el dique tiene una extensión de ocho kilómetros y que en las partes más profundas alcanza los 40 metros.
Los expertos dijeron que si alguien arroja un cuerpo en el lago, es muy difícil que no se encuentren rastros. “Siempre emerge algo. El cuerpo tiene un 70 % de agua, así que cuando se descompone sale a la superficie. Si no, podría aparecer ropa o pelo de la persona”, especificaron. “La operación tiene que ser muy macabra para que no aparezca. Es decir se debe lanzar el cuerpo con algún peso, como un bloque de cemento”, agregaron. Lo que sí detalló el oficial Ruiz Guerrero es que es imposible arrojar un cuerpo en el lago si no se tiene embarcación, ya que cerca de las orillas la profundidad es mínima.
Los efectivos ya rastrillaron, además, todas las zonas alternativas por donde se puede acceder al lago, desde El Cadillal hasta Ticucho, donde se encuentra la cola del dique. En el sector que rodea el espejo de agua solamente hay montes, por lo que la tarea de los policías es muy intensiva.
Alicia, que vive en una casa frente al lago, donde además tiene un bar, comentó que no vio nada extraño en el dique durante la semana en la que desapareció Betty. “De todas formas, la zona es muy oscura”, detalló. “Al costado de la ruta que lleva a Ticucho sólo hay montes, y el sector es muy solitario. Ahí puede pasar cualquier cosa. Recién ahora la Policía puso un guardia en el camino”, relató Fernando Salas, un lugareño.
Durante todo el día, los policías profundizaron la búsqueda en un sector de El Cadillal, conocido como El Vallecito, donde se internaron en medio del monte. Pero hasta la noche no habían hallado ningún elemento relevante, informó el cabo Pedro Villagra.










