"Esta es una zona como cualquier otra. No hay grandes asaltos, pero sí roban las ruedas y los estéreos de los autos, como en cualquier otra parte de la ciudad. No quiero que demonicen el barrio", señaló María Laura de Herrera, empleada de un comercio de fiambres.
Los dichos de la joven fueron ratificados por Lucrecia de García, ama de casa. "Cuando desapareció Paulina Lebbos, el gobernador (José) Alperovich atacó a los locales del Abasto. Ese lugar, gracias a los locales que se abrieron, dejó de ser un refugio de delincuentes y de cirujas. Espero que ahora no pase lo mismo en el barrio", indicó.
Gustavo Ayo, encargado de un drugstore ubicado en Alem y Lavalle, lugar donde Angela Beatriz Argañaraz fue vista por última vez, reconoció que todos los vecinos están conmocionados por lo que ocurrió.
"No sabemos realmente qué pasó y todos estamos muy asustados porque sospechamos que puede haber un loco suelto. La única manera de que se vayan los temores es que la maestra aparezca con vida", concluyó.