En Lavalle y Alem, dicen que se demoniza la zona

El caso de Paulina los dejó marcados. "Cuando desapareció la joven, el gobernador Alperovich atacó a los locales del Abasto", indicó Lucrecia de García.

ASUSTADOS. Los vecinos sospechan que hay un psicópata suelto. LA GACETA/ ANALIA JARAMILLO ASUSTADOS. Los vecinos sospechan que hay un psicópata suelto. LA GACETA/ ANALIA JARAMILLO
04 Agosto 2006
"Esta es una zona como cualquier otra. No hay grandes asaltos, pero sí roban las ruedas y los estéreos de los autos, como en cualquier otra parte de la ciudad. No quiero que demonicen el barrio", señaló María Laura de Herrera, empleada de un comercio de fiambres.
Los dichos de la joven fueron ratificados por Lucrecia de García, ama de casa. "Cuando desapareció Paulina Lebbos, el gobernador (José) Alperovich atacó a los locales del Abasto. Ese lugar, gracias a los locales que se abrieron, dejó de ser un refugio de delincuentes y de cirujas. Espero que ahora no pase lo mismo en el barrio", indicó.
Gustavo Ayo, encargado de un drugstore ubicado en Alem y Lavalle, lugar donde Angela Beatriz Argañaraz fue vista por última vez, reconoció que todos los vecinos están conmocionados por lo que ocurrió.
"No sabemos realmente qué pasó y todos estamos muy asustados porque sospechamos que puede haber un loco suelto. La única manera de que se vayan los temores es que la maestra aparezca con vida", concluyó.