Los vecinos de Angélica Beatriz Argañaraz están desconcertados e inquietos. La falta de novedades acerca del paradero de la maestra es el tema obligado en ese barrio de El Manantial, ubicado a siete cuadras de la ruta 38. Se trata de un vecindario de calles de tierra, en que se alternan viviendas de mampostería (muchas a medio construir) con otras de madera o de chapa.
Y en todas las casas, la recomendación se repite: “no hay que tomar cualquier remise”. Es que las últimas personas que pueden dar noticias de Argañaraz la vieron subir a un remise Fiat blanco.
La maestra, que estaba por asumir como directora del colegio Padre Roque Correa, partió el lunes de su casa en Rivadavia al 300, de El Manantial. Alrededor de las 6.30 tomó el colectivo de la línea 103 y se bajó en Alem y Lavalle. Allí se pierde su pista.
Pese a que la desaparición de la maestra se produjo en la zona del ex Abasto, cerca del centro, en El Manantial igualmente hay inquietud. “Este un barrio tranquilo, pero ahora muchos tenemos miedo”, contó Silvia de Albarracín, que vive a una cuadra de la casa que compartían la maestra y Julio Navarro. Además, trabajó durante un tiempo ayudándolos con las tareas domésticas. Su amiga María Aguilera, que también trabajó un tiempo en la casa de Navarro y Argañaraz, contó que está muy preocupada por la seguridad, y que insiste a sus hijos que no tomen un remise desconocido.
“Nunca discutieron”
Según Albarracín, la Policía debería buscar pistas por el lado del colegio. “Son excelentes personas. Nunca los vi pelear y, si alguna vez tuvieron una diferencia, no lo discutieron en público”, contó. “Son muy unidos. Más allá de que en el último tiempo hayan estado separados, siempre se los veía juntos. Los días de lluvia, Julio la llevaba en brazos hasta la parada, para que ella no se ensuciara con barro y llegara presentable al trabajo”, agregó.
Los vecinos coinciden en describir a Argañaraz (“Betty”, como la conocían), como una mujer muy amable, pero reservada.
“Ella entraba siempre a comprar chicles o caramelos antes de tomar el colectivo. Pero el lunes se fue sin llevar nada porque el chofer le avisó que ya salía”, contó Alba Rosa Zelaya, dueña de un almacén que queda junto a la parada del 103.
“Con su marido iban los domingos a la feria (en la plaza principal de El Manantial)- añadió-. Siempre juntos”.
Esperanzas
Navarro, que fue pareja de Argañaraz y que continúa conviviendo con ella, confirmó que él y los demás familiares de la mujer decidieron contratar un abogado para que siga el caso. “No es una crítica a la investigación policial, sino que queremos saber cómo manejarnos, y a esta altura nos parece que lo necesitamos”, afirmó. Navarro se mostró esperanzado de que un mensaje de texto enviado desde el celular de su ex pareja, a las 7.10 del día que desapareció, sirva como pista para averiguar su paradero. Sin embargo, insistió en que aún no se pueden sacar conclusiones.
Navarro, que es director de teatro y estudiante en la Facultad de Artes, invitó a toda la sociedad a concurrir a la marcha de antorchas que organiza Sadop (ver aparte).
La secretaria general de Sadop, Teresa de Ramayo, confirmó que la marcha concluirá con una oración ecuménica, de la que participarán religiosos católicos, ortodoxos, anglicanos y evangelistas. “En Tucumán están pasando cosas horribles, no hay garantías ni seguridad. Este caso no sólo nos toca a los docentes, sino a toda la sociedad”, enfatizó.