31 Julio 2006 Seguir en 
QANA, Líbano.- Las bombas israelíes mataron ayer a unos 57 civiles libaneses, en su mayor parte mujeres y niños, principalmente en Qana, en el sur del Líbano, en el bombardeo más sangriento de la ofensiva del Estado hebreo, tras lo cual el Consejo de Seguridad de Naciones Unidas celebró una reunión de urgencia.
La tragedia, en la que murieron 57 civiles, 37 de ellos niños, provocó la indignación y la condena de buena parte de la comunidad internacional, mientras Estados Unidos pidió un alto el fuego por primera vez.
“Creo que ha llegado la hora de obtener un alto el fuego”, declaró la secretaria de Estado de EEUU, Condoleezza Rice, en Jerusalén, donde se reunió con el primer ministro israelí, Ehud Olmert. De allí no surgió ninguna alternativa para detener la ofensiva israelí, que en 19 días causó 750 muertos, en su mayoría civiles, según fuentes oficiales libanesas.
“Pese al lamentable incidente (de Qana), no pediré a las fuerzas de defensa que paren su fuego o modifiquen sus operaciones. Seguiremos actuando sin dudarlo contra el Hezbollah”, dijo Olmert.
Mientras, el Consejo de Seguridad de la ONU mantenía anoche un encuentro de urgencia por lo sucedido en Qana. El secretario general de la organización, Kofi Annan, condenó los acontecimientos y pidió a los 15 miembros que actúen ya. “Debemos condenar esta acción en los términos más enérgicos”, reclamó.
El papa Benedicto XVI, por su parte, solicitó en el rezo del Angelus un alto al fuego inmediato”para poder construir, a través del diálogo, una convivencia estable y duradera en la región”.
“No hay lugar para discusiones en esta triste jornada”, afirmó por su lado en Beirut el primer ministro libanés, Fuad Siniora, en una declaración televisada en la que denunció a “los criminales de guerra israelíes”. Exigió, además, un alto el fuego inmediato e incondicional, así como una investigación internacional sobre las masacres israelíes ocurridas en el Líbano.
Tragedia similar
Qana ya vivió una tragedia similar el 18 de abril de 1996, cuando un bombardeo israelí bautizado “Uvas de la ira”, que tenía como objetivo las milicias de Hezbollah, mató a 105 civiles. Aquella vez la condena internacional obligó a Israel a suspender sus acciones contra el movimiento chiíta, pero Olmert reiteró en más de una ocasión que el ejército no cesará de atacar hasta que acabe con el Hezbollah.
Además de los de Qana, otros cinco civiles libaneses, miembros de una misma familia, entre ellos dos niños, murieron enterrados bajo los escombros de su casa, destruida en el bombardeo sobre Yarun, al sudeste de Tiro.
Los milicianos chiítas, en tanto, dispararon ayer unos 144 cohetes al norte de Israel, según el ejército israelí, causando 14 heridos, entre ellos un periodista del diario israelí “Haaretz”.
El sábado, el líder de Hezbollah, Hassan Nasralah, amenazó a Israel con tomar como blanco las ciudades del centro del país, donde 18 civiles murieron desde el 12 de julio.
Voces
Tras el ataque a Qana, el presidente de EEUU, George W. Bush, ofreció sus condolencias al Líbano y sostuvo: “la actual situación en el Medio Oriente es un recordatorio de todo lo que debemos trabajar juntos para alcanzar una paz sustentable”.
El presidente francés, Jacques Chirac, condenó el ataque como imperdonable, al igual que el gobierno español. La ministra británica del Exterior, Margaret Beckett, se manifestó escandalizada y la portavoz del gobierno israelí, Miri Eisin, anunció una investigación para aclarar las razones de este “error”. Mientras, diputados de la oposición en Egipto acusaron a los países árabes de callar ante las acciones de Israel. (afp-DPA-Reuter)
La tragedia, en la que murieron 57 civiles, 37 de ellos niños, provocó la indignación y la condena de buena parte de la comunidad internacional, mientras Estados Unidos pidió un alto el fuego por primera vez.
“Creo que ha llegado la hora de obtener un alto el fuego”, declaró la secretaria de Estado de EEUU, Condoleezza Rice, en Jerusalén, donde se reunió con el primer ministro israelí, Ehud Olmert. De allí no surgió ninguna alternativa para detener la ofensiva israelí, que en 19 días causó 750 muertos, en su mayoría civiles, según fuentes oficiales libanesas.
“Pese al lamentable incidente (de Qana), no pediré a las fuerzas de defensa que paren su fuego o modifiquen sus operaciones. Seguiremos actuando sin dudarlo contra el Hezbollah”, dijo Olmert.
Mientras, el Consejo de Seguridad de la ONU mantenía anoche un encuentro de urgencia por lo sucedido en Qana. El secretario general de la organización, Kofi Annan, condenó los acontecimientos y pidió a los 15 miembros que actúen ya. “Debemos condenar esta acción en los términos más enérgicos”, reclamó.
El papa Benedicto XVI, por su parte, solicitó en el rezo del Angelus un alto al fuego inmediato”para poder construir, a través del diálogo, una convivencia estable y duradera en la región”.
“No hay lugar para discusiones en esta triste jornada”, afirmó por su lado en Beirut el primer ministro libanés, Fuad Siniora, en una declaración televisada en la que denunció a “los criminales de guerra israelíes”. Exigió, además, un alto el fuego inmediato e incondicional, así como una investigación internacional sobre las masacres israelíes ocurridas en el Líbano.
Tragedia similar
Qana ya vivió una tragedia similar el 18 de abril de 1996, cuando un bombardeo israelí bautizado “Uvas de la ira”, que tenía como objetivo las milicias de Hezbollah, mató a 105 civiles. Aquella vez la condena internacional obligó a Israel a suspender sus acciones contra el movimiento chiíta, pero Olmert reiteró en más de una ocasión que el ejército no cesará de atacar hasta que acabe con el Hezbollah.
Además de los de Qana, otros cinco civiles libaneses, miembros de una misma familia, entre ellos dos niños, murieron enterrados bajo los escombros de su casa, destruida en el bombardeo sobre Yarun, al sudeste de Tiro.
Los milicianos chiítas, en tanto, dispararon ayer unos 144 cohetes al norte de Israel, según el ejército israelí, causando 14 heridos, entre ellos un periodista del diario israelí “Haaretz”.
El sábado, el líder de Hezbollah, Hassan Nasralah, amenazó a Israel con tomar como blanco las ciudades del centro del país, donde 18 civiles murieron desde el 12 de julio.
Voces
Tras el ataque a Qana, el presidente de EEUU, George W. Bush, ofreció sus condolencias al Líbano y sostuvo: “la actual situación en el Medio Oriente es un recordatorio de todo lo que debemos trabajar juntos para alcanzar una paz sustentable”.
El presidente francés, Jacques Chirac, condenó el ataque como imperdonable, al igual que el gobierno español. La ministra británica del Exterior, Margaret Beckett, se manifestó escandalizada y la portavoz del gobierno israelí, Miri Eisin, anunció una investigación para aclarar las razones de este “error”. Mientras, diputados de la oposición en Egipto acusaron a los países árabes de callar ante las acciones de Israel. (afp-DPA-Reuter)









