"Una historia de ficción bien contada, pero con desaciertos históricos". Esta es la conclusión a la que arribaron el sacerdote Miguel Alderete Garrido; el filósofo Gaspar Risco Fernández y el sociólogo Carlos Juárez, tras asistir al estreno de "El código Da Vinci" junto con LA GACETA. La película, que fue devastada por la crítica el miércoles, en su estreno en Cannes, no fue tan maltratada en Tucumán. De hecho, muchos de los tucumanos que ayer asistieron a la primera función coincidieron en que es fiel a la novela y que no es para nada aburrida. "La Iglesia le debe al mundo un anuncio actualizado del mensaje cristiano. De allí que esta película pueda servir para profundizar una vez más en el misterio de Cristo y en los orígenes del cristianismo", señaló Alderete Garrido, que, sin embargo, confesó que si no hubiera sido invitado por LA GACETA, no habría visto la película. "Conozco la trama y no tenía curiosidad de verla", dijo.
Risco Fernández, que hace mucho tiempo que no asiste a un cine comercial ("sólo voy a las funciones del cine club"), confesó que la película lo atrapó durante las dos horas y media que dura la proyección. "La historia me pareció interesante. No entiendo por qué la gente dice que es aburrida. Yo seguí la trama con alma y vida, a pesar de que no leí la novela", declaró. Pero, por supuesto, se trata de un filme que tiene varios errores históricos. "Me parece desafortunada la inclusión del Opus Dei. Creo que la historia se hubiera podido desarrollar de igual manera sin usar a esa agrupación", dijo.
En cambio, a Juárez, que leyó el libro de Brown, le pareció que la película se toma algunas licencias. "Hay omisiones que tienen que ver con el estudio de la simbología. En la película, el tema de los símbolos está tratado muy superficialmente, cuando en realidad habría podido ser explotado de una manera mucho más interesante para el espectador. Sobre todo, el tema de los símbolos, que tienen que ver con la femineidad sagrada a lo largo de la historia de la humanidad", agregó.











