09 Mayo 2006 Seguir en 
La discusión salarial y las reformas en la legislación laboral son materias que preocupan a los empresarios. Desde que se reinstaló la discusión por mejoras en sueldos, el Gobierno se preocupó para que ese reajuste no supere el 19%, con el fin de no alentar las expectativas inflacionarias. Según el ministro de Trabajo, Carlos Tomada, no debe haber tanta inquietud entre las empresas por las negociaciones colectivas. En su visita a Tucumán, Tomada dijo ayer que el Gobierno no pone límites al debate salarial ni trabas a los empresarios, en una entrevista que concedió a LA GACETA.
-¿Hay un avance del Estado sobre cuestiones vinculadas al desarrollo de las empresas?
-Me parece que hablar de intervencionismo del Estado en materia de políticas salariales es una exageración. No hay nada de eso. En todo caso, alguien podría objetar algunas cuestiones vinculadas a políticas activas salariales como las del comienzo de gestión, cuando se dictaron varios decretos con el solo fin de estimular la negociación colectiva. Hoy, lo único que hace el Estado, porque es su competencia, es conciliar intereses; intermediar entre las partes, pero que de ningún modo esto tiene que ver con un intervencionismo del Estado.
-Pero, entre las empresas, también hay inquietud por el nuevo marco legal, que se debate en el Congreso, que prevé cambios sobre el despido, las licencias y hasta los contratos...
-No me parece que ese sea un tema que merezca ser encuadrado con un impacto -negativo- en el desarrollo económico. Son propuestas para reformar artículos aislados de la legislación laboral y está claro que son iniciativas del Poder Legislativo y no del Ejecutivo.
-¿Cree que habrá acuerdos salariales integrales entre los empresarios y trabajadores que están dentro de las metas oficiales para que no se incremente la inflación?
-Estamos convencidos de que no hay mejor remedio que las negociaciones colectivas para conservar y mantener la capacidad adquisitiva del salario y así evitar fuertes presiones sobre las expectativas inflacionarias.
-Si bien ya acordaron algunos gremios, aún hay otras duras negociaciones, como las de Smata, UOM, Alimentación y con sindicatos como Fotia, ¿creen que aceptarán negociar hasta un 19% de incremento?
-No son negociaciones ni duras ni blandas; llevan su tiempo, porque hay que dar respuesta a distintos intereses en juego, tanto de los empresarios como de los sindicalistas. El Estado trata de mediar, acercando las propuestas de las partes, pero preservando el bien común. Los acuerdos tendrán que ver con las características de cada actividad, la rentabilidad y hasta la productividad. Pero que quede claro que el Gobierno no fijó un porcentaje en la discusión (del 19%). No estableció un tope.
-¿Hay un avance del Estado sobre cuestiones vinculadas al desarrollo de las empresas?
-Me parece que hablar de intervencionismo del Estado en materia de políticas salariales es una exageración. No hay nada de eso. En todo caso, alguien podría objetar algunas cuestiones vinculadas a políticas activas salariales como las del comienzo de gestión, cuando se dictaron varios decretos con el solo fin de estimular la negociación colectiva. Hoy, lo único que hace el Estado, porque es su competencia, es conciliar intereses; intermediar entre las partes, pero que de ningún modo esto tiene que ver con un intervencionismo del Estado.
-Pero, entre las empresas, también hay inquietud por el nuevo marco legal, que se debate en el Congreso, que prevé cambios sobre el despido, las licencias y hasta los contratos...
-No me parece que ese sea un tema que merezca ser encuadrado con un impacto -negativo- en el desarrollo económico. Son propuestas para reformar artículos aislados de la legislación laboral y está claro que son iniciativas del Poder Legislativo y no del Ejecutivo.
-¿Cree que habrá acuerdos salariales integrales entre los empresarios y trabajadores que están dentro de las metas oficiales para que no se incremente la inflación?
-Estamos convencidos de que no hay mejor remedio que las negociaciones colectivas para conservar y mantener la capacidad adquisitiva del salario y así evitar fuertes presiones sobre las expectativas inflacionarias.
-Si bien ya acordaron algunos gremios, aún hay otras duras negociaciones, como las de Smata, UOM, Alimentación y con sindicatos como Fotia, ¿creen que aceptarán negociar hasta un 19% de incremento?
-No son negociaciones ni duras ni blandas; llevan su tiempo, porque hay que dar respuesta a distintos intereses en juego, tanto de los empresarios como de los sindicalistas. El Estado trata de mediar, acercando las propuestas de las partes, pero preservando el bien común. Los acuerdos tendrán que ver con las características de cada actividad, la rentabilidad y hasta la productividad. Pero que quede claro que el Gobierno no fijó un porcentaje en la discusión (del 19%). No estableció un tope.







