18 Abril 2006 Seguir en 
Un siglo después del terremoto que la devastó, la ciudad de San Francisco sigue expuesta a un sismo de gran magnitud, cuyas consecuencias humanas, materiales y económicas podrían ser bastante más graves que las del huracán Katrina.
Muchas son las analogías entre el mortífero terremoto del 18 de abril de 1906, y el cataclismo en que se sumió Nueva Orleáns a fines de agosto de 2005. Ambos fueron desastres naturales sin precedentes que destruyeron una ciudad costera de EE.UU. Y en los dos casos, la mala respuesta del gobierno empeoró la catástrofe y el racismo asoló a los sobrevivientes.
En 1906, los residentes de origen japonés y chino fueron relegados a la hora de recibir la ayuda que brindó el gobierno central.
Después del Katrina, la población afroamericana fue la que denunció casos de discriminación.
Hoy, las autoridades instan a los californianos a aprender la lección de Katrina y a no esperar ayuda gubernamental si es que las predicciones se cumplen y se produce un nuevo terremoto.
Muchas son las analogías entre el mortífero terremoto del 18 de abril de 1906, y el cataclismo en que se sumió Nueva Orleáns a fines de agosto de 2005. Ambos fueron desastres naturales sin precedentes que destruyeron una ciudad costera de EE.UU. Y en los dos casos, la mala respuesta del gobierno empeoró la catástrofe y el racismo asoló a los sobrevivientes.
En 1906, los residentes de origen japonés y chino fueron relegados a la hora de recibir la ayuda que brindó el gobierno central.
Después del Katrina, la población afroamericana fue la que denunció casos de discriminación.
Hoy, las autoridades instan a los californianos a aprender la lección de Katrina y a no esperar ayuda gubernamental si es que las predicciones se cumplen y se produce un nuevo terremoto.










