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“Ustedes me avisan; yo me subo a un avión y los visito. Estoy a su disposición”. La frase retumbó anoche en las comunicaciones telefónicas que los gobernadores dialoguistas del norte argentino intercambiaron cuando el nombre de Diego “el Colo” Santilli sonaba como posible reemplazante de Manuel Adorni en la Jefatura de Gabinete de ministros de la Nación.
El tucumano Osvaldo Jaldo no desentona ante la buena nueva. Tiene sintonía fina con Santilli, mucho más que con el antecesor del hasta ahora ministro del Interior, Lisandro Catalán, potencial adversario electoral en las generales de 2027. “Es el más federalista entre los ministros nacionales”, supo decir el tranqueño cuando se refirió al dirigente bonaerense, de los que gran parte de los mandatarios provinciales dudan acerca de su apoyo al interior. Aunque ninguno lo reconozca públicamente, la cita de los mandatarios dialoguistas en Buenos Aires durante la semana que pasó tuvo un objetivo: que los diputados y senadores de esas jurisdicciones no contribuyan a que la oposición avance sobre Adorni. Se cumplió esa meta. El economista subsistió en el gabinete hasta donde pudo. Ayer fue el ultimátum. Milei ya no quería más sorpresas. Tendrá que modificar su discurso si quiere que una franja de la sociedad siga creyendo que el libertario representa un cambio. Adorni, por las circunstancias adversas en la investigación judicial por presunto incremento exponencial en su patrimonio, escribió las tres letras con la que le gusta cerrar cada posteo: fin.
La institucionalidad
Hay otra clave que diferencia el trato con los hombres que negociaron con los gobernadores en la primera parte del mandato presidencial de Javier Milei: la directa relación con otro de los ministros preferidos de los dialoguistas, el de Economía, Luis Caputo. “Cuando Guillermo Francos era jefe de Gabinete, sólo teníamos promesas, porque desde el Palacio de Hacienda no respondían. Ahora todo es diferente”, confiesa uno de los mandatarios norteños.
Los anticipos por coparticipación federal otorgados a una docena de provincias fue el primer mensaje de que las provincias piden y la Nación cumple. A Tucumán le asignaron unos $ 350.000 millones, con lo que Jaldo pudo alcanzar cierto oxígeno fiscal para transcurrir este año sin contratiempos. Con Salta también han sido generosos. El gobernador Gustavo Sáenz pudo alcanzar un “salvavidas” financiero de $ 259.000 millones para salir del atolladero fiscal. El catamarqueño Raúl Jalil, a su vez, obtuvo otros $ 150.000 millones que le servirá para reactivar la obra pública y cubrir algunos gastos corrientes. El encuentro de esta semana con Santilli y con Caputo tuvo un objetivo: que la devolución de aquella ayuda se extienda en el tiempo y que no sea descontada en el presente ejercicio fiscal.
En tiempos de vacas flacas, la institucionalidad se cotiza tanto como las acciones en la Bolsa. La mano del ministro del Interior estuvo presente en esa negociación. Se lo reconocieron en la Liga del Norte. Y, probablemente, haya una cumbre particular durante la visita presidencial prevista para el 8 de julio en oportunidad de la vigilia para conmemorar los 210° aniversario de la Declaración de la Independencia en esta ciudad.
La reciprocidad forma parte del rito político. Si se confirma la asunción de Santilli en la Jefatura de Gabinete, seguramente los mandatarios estarán presentes en la ceremonia.
Pacto de caballeros
¿Qué lleva a Santilli a sostener una relación tan directa con los gobernadores peronistas? La primera respuesta está en la política. Más protagonismo dentro del gabinete le implicaría al “Colo” un trampolín en su afán por convertirse en gobernador de la provincia de Buenos Aires. Esa probabilidad forma parte de las charlas informales con los peronistas del norte. Hay una suerte de pacto de caballeros, mediante el cual la Casa Rosada no avanza sobre las jurisdicciones aliadas, incluso en tiempos de campaña electoral. Lo que no se negocian son las bancas. La Libertad Avanza (LLA) busca imperiosamente tener más fortaleza en el Congreso Nacional.
Los gobernadores sonríen. Están convencidos que si Milei bendice a Santilli como jefe de Gabinete, la sintonía fina tendrá larga vida, incluso más allá de los avatares electorales de 2027.




