Bilos y las razones del sí que le dará a Croacia

El círculo íntimo del jugador le hizo reevaluar el ofrecimiento que le hizo el entrenador Zlatko Kranjcar para sumarse al seleccionado europeo.

Por Redacción Deportes 10 Marzo 2006
BUENOS AIRES.- “La chance de jugar un Mundial no se da todos los días”, dice Daniel Bilos. Y tiene razón. El volante de Boca volvió a pensar en la oferta que le hizo el entrenador Zlatko Kranjcar para sumarse al seleccionado de Croacia, que disputará Alemania 2006.
El jugador, que ya había rechazado un ofrecimiento similar en 2005, podría terminar jugando en Alemania con la camiseta del país balcánico, que integra el Grupo “F” junto a Brasil, a Australia y a Japón.
“El sentimiento hacia la Selección argentina sigue siendo el mismo, pero me han aconsejado que deje de lado los sentimientos. En algún punto también soy profesional y la chance de jugar un Mundial no se da todo los días”, explicó Bilos luego del entrenamiento de Boca, en Casa Amarilla.
El volante, que fue incluido por el entrenador Alfio Basile entre los suplentes para el partido con Quilmes, sostuvo que su idea original nunca cambió, pero reconoció que la oferta es muy tentadora.
“Mi postura no cambió, pero es difícil que juegue para la Selección argentina y sería muy terco de mi parte no tomar el consejo de la gente que me rodea”, agregó el volante, de 25 años.
Bilos dijo que no se ha fijado plazos para dar una respuesta, aunque reconoció que no tiene mucho tiempo. El ex Banfield sabe que es difícil que José Pekerman lo incluya en la lista de 23 jugadores que finalmente participará de la Copa del Mundo.
Enterados de la coyuntura, los dirigentes de la Federación Croata de Fútbol volvieron a tentar al gigante de Boca, quien daría el sí.
Si bien por el momento la cuestión es tratada con suma cautela por el delantero y por su círculo íntimo, se sabe que el tema está latente y al jugador lo seduce. Más si se tiene en cuenta la cantidad de jugadores con que cuenta Pekerman para el puesto y que Bilos, en 2010, tendrá 30 años. De ahí el cambio de parecer y las ganas de vestirse a cuadros rojos y blancos en vez de líneas albicelestes. (Especial-NA)