La clase media recupera posiciones

La mayoría prefiere calidad a cantidad. La amenaza de una caída y la inestabilidad son fantasmas que aún no se han alejado totalmente.

LA GACETA / ANALIA JARAMILLO
LA GACETA / ANALIA JARAMILLO
26 Febrero 2006
En un país en donde las cifras de desigualdad continúan siendo graves, el consumo se ve fuertemente diferenciado cuando se lo analiza según el ingreso del grupo familiar ya que, por ejemplo los sectores de menores recursos son quienes gastan casi la totalidad de sus ingresos en necesidades fundamentales.
Julio Chit y Roxana Laks, de Sociología y Mercado Grupo Consultor, sostienen que la recuperación del consumo alcanza a todos los niveles sociales, pero lo hace en diferentes grados y velocidades. "La clase media comenzó a sumarse a esa tendencia en los últimos meses luego de que la clase ?alta? comenzara a recuperar su nivel de consumo precrisis. La amenaza de una caída y la inestabilidad son fantasmas que aún no se han alejado totalmente de los golpeados sectores medios argentinos", destacan los expertos.
A modo de ejemplo, aseguran que no todos los hogares gastan igual proporcionalmente en alimentos, o indumentaria o educación, etcétera. En el país, según estadísticas oficiales, los hogares gastan en promedio aproximadamente un 34% de sus ingresos en alimentos. Estas cifras, tampoco son iguales para todos. "Para los sectores de menores ingresos, el rubro alimento representa aproximadamente un 55% (ver infograma en esta página). En el sector de mayores ingresos, los alimentos inciden en un 25% aproximadamente", dicen Chit y Laks. A medida que aumenta el nivel de ingresos en el hogar, la incidencia en el consumo de alimentos disminuye, e inversamente el rubro educación aumenta a medida que se incrementa el nivel de ingresos. Idéntica tendencia presentan los rubros de esparcimiento y consumo cultural.
Chit y Laks subrayan que el consumo, más que una función económica determinada por una relación entre ingresos y productos consumidos que satisfacen necesidades de distinta índole, se convierte en una relación social relevante llena de significados. "Así, quienes perciben similares ingresos, no necesariamente consumen lo mismo; ello se relaciona con el lugar de residencia, la etapa de la vida por la que transita, el nivel educativo alcanzado, el grupo de pertenencia y de referencia, entre otros factores, y que, generan diversidad en cuanto a los hábitos de consumo", agregan.
De acuerdo a diferentes encuestas realizadas por Sociología y Mercado durante 2005, una vez que el tucumano de segmentos medios va cubriendo sus necesidades básicas y desprendiéndose del temor del amenazante descenso social, incrementa paulatinamente el consumo de productos destinados a mejorar la calidad de vida perdida, tomando como referencia su memoria de un consumo mejor. Siguiendo esta línea, cuando se indagó acerca de las expectativas a lograr durante 2006, surgen otras posibilidades de consumo a concretar, desde electrodomésticos pasando por telefonía de última generación, computadoras, hasta el proyecto de adquirir un nuevo vehículo o mejorar la vivienda.
En relación a la calidad de los productos consumidos, un 55% de los tucumanos de sectores medios prefiere mantener la calidad de los productos que compra, aunque disminuyan su cantidad. Distinto escenario se podía observar en el período de poscrisis inmediata, en el que el consumo de segundas y terceras marcas había aumentado considerablemente.