Todos buscan el ascenso social

Por Roxana Laks - Magíster en Sociología Aplicada - Docente de la cátedra Teoría Sociológica - UNT.

26 Febrero 2006
El mapa de la pobreza es heterogéneo; desde la marginalidad, al ciudadano de clase media devenido en pobre por no traspasar la barrera de la Canasta Básica Total. En ese continuum se incluyen diversidades, cada una orientada al consumo según estrategias particulares a partir de recursos económico sociales y culturales preexistentes. Pero el pobre también consume y el mercado se orienta de forma significativa a estos segmentos de acuerdo a sus propias características y posibilidades.
Hay quienes se preguntan -sin obtener respuestas fácilmente explicables-, por qué los que menos tienen consumen lo que no pueden o lo que no debieran (celulares, zapatillas de primera marca, electrodomésticos de última generación, etc), dado que se supone tendrían que priorizar necesidades más primarias o bien apostar a un ahorro que les permita una mejor calidad de vida futura.  
La satisfacción inmediata del deseo de consumo se impone ante la dificultad de vislumbrar un panorama de posibilidades económicas a largo plazo. La historia argentina no tiene experiencias comprobadas ante la idea de un futuro mejor; la memoria colectiva está más relacionada con la inestabilidad económica que con la tranquilidad, particularmente en nuestra provincia, en donde hasta no hace mucho los bonos quemaban las manos de los tucumanos.
Por otra parte, existe una tendencia homogeneizadora, producto de una difusión transversal de consumos, que si bien generan identidades comunes, los modos de apropiación no son iguales para todos: el que menos puede se endeuda; el que está al alcance lo consigue de manera más cómoda y sin resignar necesidades. Consumir esos objetos crea una ilusión de continuidad e igualdad entre las personas de diferentes sectores sociales. Existen nexos como la música, las figuras de moda, algunos términos particulares, el deporte, etc., que crean una ilusión de continuidad. Las elecciones que parecen ser individuales y carentes de diferencias sociales, ocultan la realidad de la fragmentación y el temor a la exclusión. Similar actitud, aunque con diferentes contenidos, la clase media busca recuperar su espacio y la “alta” ubicarse en los lugares que la caracteriza y diferencia. Así, todos en la Argentina buscan recuperar la perdida movilidad social ascendente.