Por compra, un tucumano gasta en el súper a un promedio de $ 33,70, el más alto del país

Según un informe del Indec, la provincia concentra las operaciones de venta en las grandes cadenas comerciales.

26 Febrero 2006
Con 11 bocas de venta, las  grandes cadenas comerciales radicadas en Tucumán tienen un promedio de venta, por ticket, de $ 30,70. Esa cifra constituye el nivel de venta más alto del país (el promedio es de $ 30,20), junto con lo facturado por los supermercados instalados en Santa Fe, una provincia con mayor movimiento económico y Producto Bruto Interno (PBI) que la nuestra.
Estos datos surgen de la Encuesta de Supermercados, elaborada por el Instituto Nacional de Estadística y Censos (Indec), a noviembre pasado.
Respecto del números de operaciones por metros cuadrados, el Indec estableció que el mayor volumen se registró en las provincias del sur (45), mientras que en Tucumán fue de 24, por debajo de las 27 operaciones que se registran en promedio en la Argentina.
Por su alta concentración poblacional en una provincia territorialmente pequeña, Tucumán sigue siendo una plaza atractiva para los grandes centros comerciales, tanto nacionales como internacionales. El volumen de operaciones de los supermercados del distrito, que en noviembre rozó los $ 32 millones, supera a todas las provincias de la región, pero sólo representa cerca del 2% del total del país ($ 1.775 millones facturaron durante noviembre del año pasado los súper  en 1.429 bocas de venta).
Si se hace comparaciones entre Tucumán con otro centro de consumo regional, los supermercados de Salta, medidos por el Indec, cuentan con nueve bocas de venta y un nivel de comercialización mensual de $ 18,3 millones.
El informe del Indec precisa, además, que en otras seis provincias del norte (Corrientes, Chaco, Formosa, Jujuy, Misiones y Santiago del Estero) el nivel de ventas llegó a $ 53 millones en conjunto.

Ofertas
En general, los súper de Tucumán facturaron, en conjunto, durante el año pasado, a un promedio de $ 30 millones mensuales, con casi 950.000 operaciones a lo largo del mes. De allí que las grandes cadenas están pugnando por captar la mayor cantidad de clientes a través de una serie de ofertas, aprovechando el incipiente crecimiento que experimentó el consumo en el país durante el año anterior.
De acuerdo con el diagnóstico del Indec, en 2005 las grandes cadenas comerciales mejoraron sus ventas a un promedio del 14,5% respecto de las operaciones registradas en 2004.
Frente a esos resultados, y como un modo de frenar el alza inflacionaria, el Gobierno concentró sus acciones para alcanzar acuerdos con las grandes cadenas, con el fin de que este año sostengan el nivel de precios. En particular, los convenios apuntan a moderar las subas, si es que se producen, en artículos de primera necesidad y de alto consumo de la población.

Tendencias
Las tendencias del consumo del tucumano que elige los supermercados para realizar sus compras, constituyen en un indicador claro respecto de hacia dónde se orientan las compras: los alimentos no perecederos, la carne y los artículos de limpieza.
Casi el 20% del volumen de ventas de noviembre ($ 6,1 millones) en los supermercados responde a la adquisición de artículos de almacén. Muy de cerca le sigue el consumo de carne ($ 5,8 millones) y de artículos de limpieza y de perfumería ($ 5,4 millones).
Por el contrario, las compras que efectuaron en las grandes cadenas los consumidores de la provincia decayeron en otros rubros, tales como el vinculado a los alimentos preparados y rotisería ($ 258.000 de ventas en noviembre), en panadería (unos $ 569.000) y en indumentaria, calzados y textiles para el hogar, cuyo volumen de venta no superó los $ 742.000 en noviembre.


El mayor porcentaje del consumo se destina a alimentos

Una familia tipo (un matrimonio con dos hijos) necesita de $ 908 mensuales para atender los gastos de la canasta familiar. Esto es la compra de bienes y el pago de los servicios. De esa cifra, proporcionada por la Dirección de Estadística de Tucumán, el 35% de los gastos de la canasta se destinan a la compra de alimentos, según datos a los que tuvo acceso LA GACETA.
“Esto marca un perfil similar a la tendencia del consumidor promedio de la Argentina. Sin embargo, esta ponderación puede ir modificándose de acuerdo con la situación económica particular de cada familia”, señaló el director de Estadística, Juan Carlos Abril.
La canasta familiar no marca, precisamente, el ingreso de una familia tipo para evitar la pobreza. En cambio, constituye un indicador sobre lo que precisa ese grupo familiar para vivir tranquilamente, tanto para la alimentación de sus componentes, como para los gastos que ocasionan la vestimenta, el transporte, los servicios de salud y educativo y hasta el esparcimiento.
Por esa razón, el funcionario puntualizó que si mejoran los ingresos, el grupo familiar podría ir dosificando sus gastos, con tendencias estacionales, por los cambios de estaciones, el inicio de las clases y hasta los gastos en fechas de alto nivel de ventas, como las fiestas de fines de año.

Las ponderaciones
Siguiendo el análisis oficial sobre la incidencia de los distintos rubros en la canasta familiar, en orden de importancia le sigue el transporte, ya que una familia tipo de nuestra provincia destina en promedio el 17% de los gastos mensuales.
En estas ponderaciones oficiales, los rubros indumentaria, gastos en vivienda (reparación, mejora y construcción) y los de atención médico se llevan, en promedio, el 9% del gasto (por cada ítem).
Para equipamiento del hogar, los tucumanos gastan un 6% del total de sus ingresos, de acuerdo con el diagnóstico de la Dirección de Estadística de la provincia. Respecto de las erogaciones para educación, son las de menor incidencia en el nivel de gasto hogareño, concentradas fundamentalmente en el primer trimestre de cada año, ante la inminencia del inicio del ciclo lectivo.
Finalmente, el rubro esparcimiento ocupa sólo el 6% del total de gastos de una familia tipo tucumana.


Las tarjetas, una tabla de salvación

Los consultores de empresas coincidieron en afirmar que las tarjetas de crédito constituyeron una tabla de salvación con la que los consumidores intentaron ganarle a la inflación. Según las consultas efectuadas por LA GACETA, la mayoría de las empresas proveedoras del dinero plástico mantuvieron, durante el año anterior, los planes de financiamiento de hasta 12 meses, con cero interés. En 2005 hubo un repunte en el uso de las tarjetas respecto de 2004, cuando la población restringió su utilización. La mayor parte de las compras con el plástico estuvieron, fundamentalmente, vinculadas a la adquisición de productos no perecederos. También se registraron incrementos en las operaciones de compra de electrodomésticos. En los últimos meses del año pasado, la tendencia del consumidor fue gastar para esparcimiento (turismo).


A veces, se gasta lo que no se tiene

“No es que la gente de recursos medios o bajos sólo use su dinero para comprar alimentos. Cuando el tucumano cobra, cuando dispone de fondos, gasta en forma variada”, señaló Guillermo Saccomani, presidente de la Cámara de Supermercados y Autoservicios de Tucumán.
Reveló que si bien el mayor porcentaje del gasto en los supermercados se destina a la adquisición de alimentos, destacó que siempre la compra incluye otros artículos, como por ejemplo los de limpieza. Para muchos, ir al súper representa un paseo familiar y la posibilidad de adquirir varios productos de una sola vez.
“El tucumano es consumista; cuando tiene, realmente gasta. Y eso es muy bueno, porque de esa forma el comercio se mueve, y ayuda a que se mantenga viva la economía en general”, remarcó Saccomani.


El sector comercial resulta beneficiado

“Al tucumano, en general, le gusta gastar, y en algunos casos lo que no tiene. Así, usa mucho la tarjeta de crédito; cubre de un lado y destapa de otro”, graficó el gerente de Tiendas San Juan, Miguel Calviño. El empresario opinó que la naturaleza “gastadora” de los tucumanos puede estar relacionada con una cuestión cultural, que lleva a que los habitantes de otras provincias sean más ahorrativos o más previsores que los de acá.
Calviño consideró que esta situación especial le favorece al comercio, en la medida de que peso que se gana es peso que se vuelca al sector. “Hay que aclarar que no todos los tucumanos son así; hay gente que cuida su dinero y que no gasta más de lo necesario”, subrayó. Sin embargo, observó que en pocas provincias del país se ve, por ejemplo, tanto movimiento en bares y restaurantes como en Tucumán.