Un tucumano participó en la operación y le contó a LA GACETA su experiencia

José Goldman, residente externo de neurocirugía, estaba de guardia cuando llegó Sharon.

EL EQUIPO. Goldman, primero de la derecha, en el hospital Hadassah.(HADASSAH UNIVERSITY HOSPITAL )
EL EQUIPO. Goldman, primero de la derecha, en el hospital Hadassah.(HADASSAH UNIVERSITY HOSPITAL )
07 Enero 2006
Estaba de guardia en el Hospital Universitario Hadassah, en Jerusalén, cuando Ariel Sharon llegó consciente, pero con un severo cuadro de hemorragia cerebral. Pese al despliegue debido a la urgencia y, a causa de la seguridad, el médico tucumano José Goldman (32 años) no se percató de quién se trataba, hasta que inició la delicada operación junto con otros dos argentinos: los neurocirujanos Félix Umansky (jefe del equipo) y José Cohen (especialista en neuronavegación), ambos rosarinos.
"Estuve en la primera y en la segunda operación. Yo lo recibí a las 2.30 de la madrugada; lo llevamos al quirófano, luego le hicimos una tomografía y lo volvimos a operar. Esta última intervención duró más allá de las 10 de la mañana del jueves", explicó durante la conversación telefónica con LA GACETA, desde Jerusalén, donde reside con su esposa Graciela Giménez Lascano (29) y sus dos hijas: Agustina (2 años) y Sofía (1 mes), que nacieron allí.
Sobre el cuadro de situación actual de Sharon, señaló que es muy delicado y que está grave, pero estable. "Se lo paralizó farmacológicamente", apuntó. "La hemorragia es en el lado derecho del cerebro y podría haber algún daño neurológico que afectaría la función motora del lado izquierdo y, tal vez, del habla. Pero es muy prematuro decir algo sobre el tema", resaltó.
En cuanto a esta inesperada experiencia, Goldman indicó que está orgulloso de su aporte en la cirugía y en el tratamiento de Sharon. "Se vive un momento histórico; dejé mi huella y la de la Universidad Nacional de Tucumán", subrayó.
Sobre su participación en la cirugía al paciente, contó que le costó reconocerlo al recibirlo en la guardia, y luego le dijeron que era Sharon. "Aún no llego a dimensionar con exactitud dónde estoy parado ni la responsabilidad que me cupo en esa situación histórica para Israel y para el mundo, porque se trata de uno de los grandes líderes mundiales. Me enfrento con esta realidad cuando veo las noticias en la televisión o cuando me hablan por teléfono para preguntarme acerca del tema", remarcó.
"Pero, en aquel momento, la cirugía fue como una más. Salvo por la presencia inevitable de todo el personal de seguridad. Fue como una película de ficción. Guardias adentro del quirófano, en cada puerta y en el pasillo. Era todo un gran montaje, como en el cine", explicó.
"En cuanto a la cirugía en sí, el clima que se creó fue tenso y muy curioso. Ni nosotros podíamos creer lo que estaba pasando. Tres cirujanos argentinos estábamos operando al primer ministro israelí, tratando de salvarlo, y hablábamos en español. Yo empecé la cirugía, la apertura, como es lo usual, y las palabras de mi jefe (Umansky) me dieron la seguridad que necesitaba: ?empezá a operar, como si fuese cualquier paciente?. Entonces me tranquilicé y la operación terminó de la mejor forma", concluyó.
Goldman termina su residencia en 2007 y añora volver a Tucumán tras cinco años de ausencia.