Sharon sigue grave pero tuvo una mejoría
El primer ministro de Israel fue operado por tercera vez y los médicos no descartaban una recuperación. Una hemorragia residual. El gobernante de 77 años está en coma profundo inducido. Los portavoces del hospital desmintieron rumores sobre un cuadro irreversible. Un médico argentino dio detalles.
07 Enero 2006 Seguir en 
JERUSALEN.- El estado de salud del primer ministro israelí Ariel Sharon, de 77 años, es grave, pero estable, y los médicos no descartaban una recuperación, después de haberlo sometido a una tercera operación de cinco horas para drenar una nueva hemorragia cerebral.
Según portavoces del Hospital Universitario Hadassah, de Jerusalén, el estado de salud del jefe de gobierno, que sigue en coma profundo, registró una "mejoría significativa" tras esa intervención. Así lo confirmó Shlomo Mor Yossef, portavoz del hospital.
En palabras de Félix Umansky, neurólogo argentino que operó a Sharon, su recuperación es "todavía posible", aunque es prematuro saber si puede ser al 100%, "pero así lo espero", dijo el médico, desmintiendo así los rumores que califican de irreversible el estado de Sharon.
Según Umansky, habrá que esperar dos o tres días antes de decidir si los médicos sacan poco a poco al primer ministro del coma profundo inducido en el que se encuentra desde el jueves. "El primer ministro se encuentra mejor y estable. El sábado (por hoy) haremos probablemente otra tomografía. Por ahora, hay que esperar", declaró.
Sharon fue operado por tercera vez en 48 horas debido a un aumento de la presión intracraneal, una alteración de la tensión arterial y al descubrimiento de una nueva zona de hemorragia, mientras se le practicaba un escáner. En términos médicos y según Umansky, Sharon sufrió un edema cerebral.
"Decidimos hacer una nueva intervención, para limpiar una hemorragia residual que había aumentado de tamaño y causaba presión", explicó.
"El primer ministro estaba tomando anticoagulantes cuando lo operamos el miércoles por la noche, para salvarle literalmente la vida. En aquel momento fue difícil cortar la hemorragia, y quedaron algunos restos que hoy (viernes), han sido completamente retirados", explicó el médico rosarino.
Según los médicos y expertos más alejados de la línea oficial, la situación de Sharon es desesperante y sus posibilidades de volver a ser el mismo son casi nulas. Opinan que el infarto causó daños considerables en el cerebro. Esto podría provocarle, en el mejor de los casos, una parálisis parcial y podría sufrir también dificultades para hablar.
"El primer ministro llegó consciente al hospital y su estado se deterioró aquí. Si se lo hubiera trasladado en helicóptero, quizá habría muerto", dijo Umansky, al desmentir versiones sobre negligencia en la atención, a la llegada al nosocomio. (AFP)
Según portavoces del Hospital Universitario Hadassah, de Jerusalén, el estado de salud del jefe de gobierno, que sigue en coma profundo, registró una "mejoría significativa" tras esa intervención. Así lo confirmó Shlomo Mor Yossef, portavoz del hospital.
En palabras de Félix Umansky, neurólogo argentino que operó a Sharon, su recuperación es "todavía posible", aunque es prematuro saber si puede ser al 100%, "pero así lo espero", dijo el médico, desmintiendo así los rumores que califican de irreversible el estado de Sharon.
Según Umansky, habrá que esperar dos o tres días antes de decidir si los médicos sacan poco a poco al primer ministro del coma profundo inducido en el que se encuentra desde el jueves. "El primer ministro se encuentra mejor y estable. El sábado (por hoy) haremos probablemente otra tomografía. Por ahora, hay que esperar", declaró.
Sharon fue operado por tercera vez en 48 horas debido a un aumento de la presión intracraneal, una alteración de la tensión arterial y al descubrimiento de una nueva zona de hemorragia, mientras se le practicaba un escáner. En términos médicos y según Umansky, Sharon sufrió un edema cerebral.
"Decidimos hacer una nueva intervención, para limpiar una hemorragia residual que había aumentado de tamaño y causaba presión", explicó.
"El primer ministro estaba tomando anticoagulantes cuando lo operamos el miércoles por la noche, para salvarle literalmente la vida. En aquel momento fue difícil cortar la hemorragia, y quedaron algunos restos que hoy (viernes), han sido completamente retirados", explicó el médico rosarino.
Según los médicos y expertos más alejados de la línea oficial, la situación de Sharon es desesperante y sus posibilidades de volver a ser el mismo son casi nulas. Opinan que el infarto causó daños considerables en el cerebro. Esto podría provocarle, en el mejor de los casos, una parálisis parcial y podría sufrir también dificultades para hablar.
"El primer ministro llegó consciente al hospital y su estado se deterioró aquí. Si se lo hubiera trasladado en helicóptero, quizá habría muerto", dijo Umansky, al desmentir versiones sobre negligencia en la atención, a la llegada al nosocomio. (AFP)








