- ¿Qué aspectos políticos destaca de la gestión de los gobiernos democráticos en su país?
- En algo más de 15 años, han logrado restablecer el pleno ejercicio de la vigencia de los derechos humanos, de las libertades públicas y del orden constitucional. Un perfeccionamiento notable de la Constitución política que se ha desprendido de los rasgos autoritarios que tuvo en su origen, por medio de las múltiples reformas que se le han introducido, la última de las cuales se promulgó el 17 de setiembre de este año.
- ¿En el orden económico?
- Chile ha crecido, desde que volvió la democracia, a un promedio superior al 5% anual. Esto significa el período más largo de crecimiento continuado en su historia. Permitió elevar considerablemente el ingreso per cápita y hace pensar que vamos avanzando hacia la meta, que es salir del subdesarrollo.
- Se dice que la pobreza sigue siendo un flagelo en Chile, al igual que en los demás países latinoamericanos...
- Cuando asumí la presidencia había en Chile un 39% de la población en situación de pobreza y un 18% en situación de extrema pobreza. Esto se ha reducido a un 18% de pobres y a menos de un 5% en situación de extrema pobreza. Todavía nos falta bastante en este plano y en otros, pero hemos avanzado mucho.
- ¿Qué puede pasar en las elecciones presidenciales?
- La Concertación de Partidos por la Democracia creo que tiene la primera opción para seguir gobernando al país. La primera mayoría la va a obtener lejos Michelle Bachelet. En lo personal, sigo abrigando alguna esperanza de que nuestra candidata resulte elegida en la primera vuelta con más del 50% de los sufragios. En caso contrario habrá una segunda vuelta, con alguno de los dos candidatos de de la oposición de derecha, pero a cualquiera de ellos se los derrotará en el ballottage.
- ¿La condición de mujer de la más firme candidata a la presidencia ha sido asimilada por la tradicional sociedad chilena?
- Diría que sí. Se comprobará realmente en las urnas si su condición de mujer puede llegar a significarle algún lastre o no.
- Usted afirmó, días atrás, que la Concertación es la única opción para continuar con el desarrollo del país?
- Así es. Creo que lo mejor para Chile es que gane la candidata de la Concertación De esa forma se podrá alcanzar el pleno desarrollo del país. Cada ciudadano tiene la responsabilidad de decidir, con su voto, qué quiere para nuestra patria: seguir avanzando o entregar el Gobierno a alguno de los sectores de la derecha tradicional chilena que -con distintos matices- apoyaron a la dictadura.
- ¿Lo concretado en Chile puede ser tomado como modelo político y económico para el resto de Latinoamérica?
Suena a soberbia si así lo decimos nosotros. Son los demás latinoamericanos quienes deben hacer sus propias deducciones. De todas maneras, aunque falta muchísimo por hacer para convertirnos en un país desarrollado, hay aspectos que son destacables. Nunca en la historia, en un período tan breve, Chile había progresado tanto en el perfeccionamiento de su democracia, en lo económico, en equidad social y en inserción internacional como con los gobiernos de la Concertación.








