Michelle Bachelet será, según los pronósticos, la continuadora de la serie de presidentes que aportó la Concertación de los Partidos para la Democracia, desde 1990. Estos mandatarios fueron quienes debieron reconstituir el proceso democrático en Chile.
Bachelet, que fue ministra de Salud y de Defensa, mostró en su carrera una fuerte inclinación por los derechos humanos. Desde el punto de vista de su liderazgo demostró hacer buen uso de lo que se denomina la "inteligencia emocional", es decir una fuerte capacidad de sintonizar con la gente. Más allá de las críticas que recibió, la presidenciable demostró buena gestión. Bachelet rompe de algún modo con el tabú que hay en toda Latinoamérica en relación con que las mujeres están lejos de poder ocupar cargos como el de presidente de una república. Si llega a ese cargo, lo hará por su propios méritos. De alguna manera, el caso de Bachelet es comparable al de Angela Merkel en Alemania, pero la situación de la Concertación en Chile, se cree, no será tan complicada como la de la coalición que tuvo que formarse en Alemania para permitir el gobierno de Merkel. No cabe duda alguna de que la mujer está logrando cada vez más predicamento en la política mundial. En Chile, durante 2004, se realizó un programa de Naciones Unidas para el Desarrollo, en el que según el denominado "poderómetro" se midió a las personas o grupos que habían aumentado su poder. En primer lugar aparecieron las mujeres. Y ahora, una mujer aparece como la continuadora de un proceso que debe afianzar el fortalecimiento y la continuidad del proceso democrático en Chile, el desafío más importante para Bachelet.
11 Diciembre 2005 Seguir en 








