Francia.- Las autoridades francesas, que ven cómo cada noche arden las barriadas marginales, están cada vez más convencidas de que traficantes de drogas y activistas islámicos están usando a jóvenes frustrados para desafiar la ley y el orden. Muchos de los que vieron arder sus coches, tiendas y colegios no creen lo mismo, y culpan al desempleo, a los prejuicios raciales y al hastío general de la juventud. Encontrar la "mano oculta" tras los incidentes es tan difícil como la tarea de intentar capturar a los alborotadores cada noche. "Todo el mundo está harto de ver nuestra ciudad pisoteada a diario por las bandas organizadas", dijo Gerard Gaudron, edil conservador del barrio Aulnay-sous-Bois, en París.
"Los políticos culpan a los islamistas porque los franceses le tienen miedo a esta religión. Creen que Islam equivale a Bin Laden", señaló Fouzi Guendouz, estudiante de economía de origen argelino. "Quien sepa quién está detrás de esto que venga y lo diga abiertamente", gritó un responsable de oración musulmán. "El problema es que no hay nada aquí para los jóvenes", remató.
En tanto, el gobierno francés aparece sin las respuestas necesarias para controlar este escenario de violencia. Ayer, el presidente Chirac salió a dar la cara tras 10 días de silencio. (Reuter)
07 Noviembre 2005 Seguir en 
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