07 Noviembre 2005 Seguir en 
PARIS.- La violencia urbana se agudizó en Francia con la quema de más de 1.300 automóviles y de tiendas durante la décima noche de disturbios -no hay antecedentes sobre hechos similares- en zonas suburbanas de París y en ciudades de provincia, pese al despliegue de miles de policías.
El presidente, Jacques Chirac, convocó ayer a los ministros de seguridad, de asuntos sociales y de finanzas para una reunión de emergencia, donde intentará organizar una respuesta al conflicto. "La prioridad absoluta es restablecer la seguridad y el orden público", dijo Chirac a los periodistas en su primer comentario público sobre los disturbios. "La ley debe tener la última palabra. La república está determinada, por definición, a ser más fuerte que los que quieren imponer la violencia y el miedo", agregó.
Chirac dejó la acción pública en el primer ministro y en el ministro del Interior, quienes hasta el momento no encontraron una solución ni más policías para controlar una explosión de violencia con complejas causas sociales, económicas y raciales.
Funcionarios dijeron que el primer ministro, Dominique de Villepin, hará esta semana "propuestas concretas" para los barrios más conflictivos. A su vez, De Villepin señaló a los periodistas que el gobierno reforzará la seguridad donde sea necesario. "No podemos aceptar que haya áreas a las que no se pueda ir", señaló.
El sábado por la noche, por primera vez se incendiaron coches en el histórico distrito tres del centro de París. Pero además, en los últimos días los episodios violentos se extendieron a otras localidades francesas. En la habitualmente tranquila localidad de Evreux de Normandía, fueron destruidos un centro comercial, una oficina de correos y dos colegios.
Estos hechos -que comenzaron con la muerte de dos hombres que al parecer huían de la Policía- son considerados la expresión de la ira contenida de jóvenes, la mayoría musulmanes del norte de Africa, descontentos con el racismo, el desempleo y la situación marginal que viven en la sociedad francesa.
La oposición socialista reprochó a los conservadores su historial respecto de la ley y el orden, y pidió al presidente Chirac que actúe en el tema. (Reuter)
El presidente, Jacques Chirac, convocó ayer a los ministros de seguridad, de asuntos sociales y de finanzas para una reunión de emergencia, donde intentará organizar una respuesta al conflicto. "La prioridad absoluta es restablecer la seguridad y el orden público", dijo Chirac a los periodistas en su primer comentario público sobre los disturbios. "La ley debe tener la última palabra. La república está determinada, por definición, a ser más fuerte que los que quieren imponer la violencia y el miedo", agregó.
Chirac dejó la acción pública en el primer ministro y en el ministro del Interior, quienes hasta el momento no encontraron una solución ni más policías para controlar una explosión de violencia con complejas causas sociales, económicas y raciales.
Funcionarios dijeron que el primer ministro, Dominique de Villepin, hará esta semana "propuestas concretas" para los barrios más conflictivos. A su vez, De Villepin señaló a los periodistas que el gobierno reforzará la seguridad donde sea necesario. "No podemos aceptar que haya áreas a las que no se pueda ir", señaló.
El sábado por la noche, por primera vez se incendiaron coches en el histórico distrito tres del centro de París. Pero además, en los últimos días los episodios violentos se extendieron a otras localidades francesas. En la habitualmente tranquila localidad de Evreux de Normandía, fueron destruidos un centro comercial, una oficina de correos y dos colegios.
Estos hechos -que comenzaron con la muerte de dos hombres que al parecer huían de la Policía- son considerados la expresión de la ira contenida de jóvenes, la mayoría musulmanes del norte de Africa, descontentos con el racismo, el desempleo y la situación marginal que viven en la sociedad francesa.
La oposición socialista reprochó a los conservadores su historial respecto de la ley y el orden, y pidió al presidente Chirac que actúe en el tema. (Reuter)








