Resumen para apurados
- Tras la victoria demócrata en las elecciones legislativas de EE.UU., Donald Trump adoptó este martes un tono conciliador para evitar un mayor aislamiento político.
- El revés electoral republicano se vincula al conflicto bélico con Irán, mientras el mandatario evalúa gobernar mediante órdenes ejecutivas y vetos a leyes opositoras.
- El debilitamiento legislativo podría restar peso a Trump ante líderes como Xi y Putin, reorientando su gestión hacia la política exterior y proyectos de legado edilicio.
Donald Trump sorprendió con un tono conciliador tras la victoria demócrata en las elecciones de mitad de mandato, que lo dejó en una posición más débil. Sin embargo, no se sabe si esa actitud va a durar.
Peter Loge, director de la Escuela de Medios y Asuntos Públicos de la Universidad George Washington, le dijo a la AFP que “cada vez que Trump se ve acorralado, alza más la voz y sale a pelear”.
El martes, el presidente felicitó a los demócratas y afirmó que está dispuesto a trabajar con ellos. Quizás no tenga alternativa, porque muchos republicanos atribuyen la derrota a la guerra en Irán y podrían volverse en su contra.
Al mismo tiempo, Trump ya se jactó de que vetará cualquier ley demócrata que llegue a su escritorio. Varios medios informaron que su gobierno planea usar órdenes ejecutivas para avanzar con políticas migratorias duras, como hizo en los primeros 100 días de su segundo mandato. Además, aseguró que responderá a cualquier investigación de la oposición.
En política exterior, un presidente en el tramo final de su gestión conserva amplias facultades. Puede reanudar los ataques contra Irán, aunque el martes dijo que todavía busca un acuerdo para terminar el conflicto que lanzó en febrero junto con Israel. “De lo contrario, simplemente terminaré el trabajo”, declaró a Fox News.
Ryan Hass, de la Brookings Institution, cree que no lo hará: “No creo que quiera que su legado sea el de un belicista. Quiere que su legado sea dejar a Estados Unidos más fuerte”.
Trump también descartó echar al secretario de Defensa, Pete Hegseth, si la guerra se prolonga.
El presidente quiere que lo vean como un pacificador y podría presionar a Ucrania para que acepte un entendimiento con Rusia. La semana próxima hay conversaciones previstas en Abu Dabi. La derrota, sin embargo, puede restarle peso frente a Xi Jinping y Vladimir Putin, con quienes se espera que se reúna en Shenzhen, China, en menos de dos semanas.
Trump, que es magnate de la construcción, también podría dejar de lado la confrontación para ocuparse de lo que más le interesa: dejar su marca en Washington.
En su último discurso antes de la votación casi no habló de política. Se detuvo en la renovación del estanque reflectante del Monumento a Lincoln y en otros planes para embellecer la capital.
Su proyecto principal es un salón de fiestas de U$S400 millones en la Casa Blanca, que espera terminar a fines de 2028, antes de dejar el cargo.













