A 69 años del viaje de Laika: el experimento espacial que terminó en una muerte cruel

El 3 de noviembre de 1957, Laika se convirtió en el primer ser vivo en orbitar la Tierra. Su viaje a bordo del Sputnik 2 marcó un hito en la carrera espacial, pero escondía una misión sin retorno que terminó con su muerte pocas horas después del despegue.

Laika, la perra mestiza de tres años rescatada de las calles de Moscú , posa en el módulo del Sputnik 2 antes del despegue del 3 de noviembre de 1957. La misión nunca contempló un sistema para traerla de vuelta con vida.
Laika, la perra mestiza de tres años rescatada de las calles de Moscú , posa en el módulo del Sputnik 2 antes del despegue del 3 de noviembre de 1957. La misión nunca contempló un sistema para traerla de vuelta con vida. FOTO: web

Resumen para apurados

  • La URSS lanzó al espacio a la perra Laika en el Sputnik 2 el 3 de noviembre de 1957 para ganar la carrera espacial, siendo el primer ser vivo en orbitar la Tierra sin retorno.
  • Diseñada contra reloj y sin plan de rescate, la cápsula sufrió un fallo térmico que causó la muerte del animal por calor y estrés a pocas horas del despegue desde Baikonur.
  • Pese a la controversia ética por el maltrato animal, la misión aportó datos clave sobre la ingravidez que posibilitaron los vuelos tripulados por humanos años más tarde.
Resumen generado con IA

Este 3 de noviembre se cumplen exactamente 69 años desde que Laika, una perra mestiza rescatada de las calles de Moscú, se convirtió en el primer ser vivo en completar una órbita alrededor de la Tierra a bordo de la nave soviética Sputnik 2. 

El hito del 3 de noviembre de 1957 simbolizó un triunfo de la Unión Soviética en la carrera espacial contra Estados Unidos, pero la gesta ocultó una misión suicida planificada sin posibilidades de retorno y una versión oficial engañosa que tardó más de cuatro décadas en desmentirse.

El lanzamiento del Sputnik 2 se organizó a marcha forzada por decisión del líder soviético Nikita Jruschov, quien exigió un impacto propagandístico coincidente con el 40º aniversario de la Revolución de Octubre, fijado para el 7 de noviembre. Ante la premura política, los ingenieros dispusieron de pocas semanas para construir una cápsula de 508 kilogramos, sensiblemente mayor a los 83,6 kilogramos del Sputnik 1,  que se puso en órbita mediante un cohete R-7 desde el cosmódromo de Baikonur, a sabiendas de que no existía tiempo ni tecnología para diseñar un mecanismo de regreso seguro.

Para el experimento se seleccionó a Laika, de tres años y unos cinco a seis kilos de peso, llamada inicialmente Kudriavka ("rizadita") por los investigadores. Los médicos Vladímir Yazdovski y Oleg Gazenko prefirieron perros callejeros al asumir que resistían mejor el hambre y el frío. Junto a las suplentes Albina y Mushka, Laika atravesó entrenamientos severos que incluyeron confinamientos de 15 a 20 días en jaulas reducidas, pruebas en centrifugadoras y simulación de ruidos de cohetes.

Qué pasó realmente en el espacio con Laika

Durante décadas, la propaganda soviética sostuvo que Laika había vivido varios días en órbita y que había muerto de forma apacible. Sin embargo, en octubre de 2002, el científico Dimitri Malashenkov, del Instituto de Problemas Biomédicos de Moscú, reveló la telemetría real del vuelo durante el Congreso Mundial del Espacio en Houston.

Los registros mostraron que, tras sufrir intensas aceleraciones y un brusco aumento del ritmo cardíaco al despegar, la temperatura y la humedad en el compartimento presurizado aumentaron sin control. La falla se produjo porque una sección del cohete no logró separarse de forma adecuada, inhabilitando el sistema térmico. Entre cinco y siete horas después del despegue, hacia la cuarta órbita, el animal falleció sofocado por el calor y el estrés.

Laika, la perra mestiza de tres años rescatada de las calles de Moscú , posa en el módulo del Sputnik 2 antes del despegue del 3 de noviembre de 1957. La misión nunca contempló un sistema para traerla de vuelta con vida. Laika, la perra mestiza de tres años rescatada de las calles de Moscú , posa en el módulo del Sputnik 2 antes del despegue del 3 de noviembre de 1957. La misión nunca contempló un sistema para traerla de vuelta con vida. FOTO: web

El Sputnik 2 continuó girando en una órbita elíptica ubicada entre los 225 y los 1.671 kilómetros de altura. La nave completó cerca de 2.570 vueltas a la Tierra sin vida a bordo hasta que el 14 de abril de 1958 se desintegró al reingresar a la atmósfera terrestre.

El dilema ético y las confesiones de los científicos por Laika

El destino de Laika desencadenó protestas de organizaciones de protección animal en diversos países. En el ámbito de la ciencia soviética, el debate moral sobre el uso de seres vivos en misiones suicidas fue reconocido públicamente años más tarde por los propios involucrados.

En 1998, el médico Oleg Gazenko manifestó formalmente su arrepentimiento: "Cuanto más tiempo pasa, más lamento lo sucedido. No debimos haberlo hecho… ni siquiera aprendimos lo suficiente de esta misión como para justificar la pérdida del animal". Su testimonio evidenció el costo ético de supeditar los experimentos biológicos a las urgencias de la competencia política.

A pesar de su trágico final, los datos de respiración y aceleración obtenidos demostraron que un organismo vivo podía soportar la ingravidez prolongada y las fuerzas del lanzamiento. Esos aprendizajes permitieron diseñar naves con sistema de recuperación para Belka y Strelka, quienes en agosto de 1960 regresaron con vida tras orbitar el planeta, abriendo el camino para que Yuri Gagarin se convirtiera en el primer ser humano en viajar al espacio el 12 de abril de 1961.

El homenaje institucional a Laika tardó 50 años: el 11 de abril de 2008 se inauguró en Moscú un monumento en su honor que la ubica sobre un cohete espacial. Además, su legado ingresó en la cultura popular mundial, recibiendo tributos como la canción del grupo español Mecano en 1988 o la denominación informal de una zona de Marte llamada "Laika" por el rover Opportunity de la NASA en 2005.


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