¿Por qué Atlético no afrontó el partido desde el inicio como lo hizo durante el segundo tiempo? ¿Por qué el equipo necesita recibir varios golpes para recién entonces cambiar el “chip”? El “Decano” llegó a la penúltima fecha del Clausura con un objetivo claro: ganar como local para seguir soñando con los playoffs. Sin embargo, después de un primer tiempo poco ambicioso, en el que pareció repetir viejos errores, no lo consiguió. Aunque peleó hasta el final, perdió 2-1 contra Argentinos y se quedó sin posibilidades de clasificarse entre los ocho mejores de su zona.
La sensación que quedó en 25 de Mayo y Chile es una extensión de todo lo que Atlético vivió durante este semestre. Cuando el equipo necesita asumir el protagonismo, suele quedar en deuda. Volvió a suceder contra el “Bicho”, que manejó el partido a su antojo durante los primeros 45 minutos, tiempo suficiente para golpear dos veces y dejar al conjunto de Julio César Falcioni en un escenario muy adverso de cara al complemento.
El DT también volvió a repetir el libreto que lo llevó a no ganar ningún partido de local en este torneo. Respaldó a varias individualidades que venían mostrando un nivel muy bajo, como Leandro Díaz, Franco Nicola y Nicolás Laméndola, y no apostó por incluir a otras que estaban en levantada, como Alexis Canelo, ni por alternativas como Manuel Brondo y Rodrigo Granillo.
Lo cierto es que, sin inventiva ni ambición para ir a buscar el partido, Atlético quedó a merced de un rival que fue ampliamente superior durante la primera mitad. En ese lapso, el equipo de La Paternal demostró por qué es uno de los mejores del año y por qué pelea en los puestos de arriba de la tabla anual. La diferencia entre ambos se hizo evidente: mientras Argentinos manejaba la pelota con criterio, y cada control y cada pase tenían un sentido, el “Decano”, incluso cuando intentaba presionar, apenas la veía pasar.
Matías Giménez Rojas fue el primero en golpear para la visita, después de una pérdida de Laméndola que derivó inmediatamente en el gol. Cuando Atlético lucía más desconectado, sobre el cierre de la primera etapa, Luis Ingolotti y Clever Ferreira protagonizaron un blooper que terminó con un gol en contra del paraguayo y el 2-0 para el “Bicho” antes del descanso. Aunque el defensor quedó en la foto, lo cierto es que Ingolotti tuvo buena parte de responsabilidad en la descoordinación: salió de su área en una decisión equivocada que terminó por confundir a Ferreira, quien se mostró visiblemente enojado tras la jugada y recibió el respaldo de los hinchas.
En el complemento, Falcioni realizó las variantes que buena parte del Monumental esperaba. Sacó a Nicola, Díaz y Laméndola, los tres de muy flojo partido, e hizo ingresar a Canelo, Brondo y Facundo Pimienta. Los cambios, acompañados por una reacción anímica, modificaron por completo la dinámica del encuentro: el “Decano” comenzó a jugar con mucha más agresividad, a ir hacia adelante y a mostrar la actitud que se espera de un equipo que necesita ganar en su propia casa.
Principalmente, Canelo y Brondo le cambiaron la cara al ataque y encabezaron prácticamente todos los avances de Atlético. Brondo las corrió todas, estrelló un cabezazo en el palo y se ganó los aplausos de la gente. Canelo, por su parte, ganó numerosos duelos a puro carácter y picardía, provocó el penal y después lo cambió por gol para devolverle la esperanza al José Fierro.
Atlético empujó hasta el final y Argentinos dejó de mover la pelota a su antojo, pero no fue suficiente. Los cambios, tanto futbolísticos como actitudinales, habían llegado demasiado tarde. Nunca apareció ese gol del empate que habría mantenido al “Decano” con posibilidades matemáticas de clasificarse, aunque sí quedó una sensación ambigua en el Monumental. Porque, más allá del resultado, la reacción del complemento dejó flotando una pregunta inevitable: ¿qué hubiera pasado si el equipo hubiese mostrado esa misma actitud desde el principio?
A sumar para engrosar el promedio del descenso
Son interrogantes que Atlético ya no alcanzará a responder este año y cuya falta de respuestas a lo largo del semestre terminó por condenarlo, una vez más, a despedirse antes de tiempo de un torneo bajo este formato. En apenas cinco días, el “Decano” se quedó sin objetivos en las dos competencias que disputaba y cerrará el año este fin de semana frente a Banfield, con la única misión de sumar puntos para engrosar su promedio de cara a 2027.
El deseo para el próximo año es uno solo: que los partidos en el Monumental vuelvan a parecerse a los de otras épocas, cuando Atlético imponía respeto, se hacía fuerte frente a su gente y sacaba adelante los duelos con ambición y protagonismo. Una imagen mucho más cercana a la del segundo tiempo que a la del primero. Mientras tanto, el “Decano” ya se despidió de sus hinchas con una deuda difícil de justificar: no haberles regalado ni una sola victoria como local durante todo el Clausura.












