Una mayor cantidad de lluvia no asegura mejores rendimientos

La red de macroparcelas evaluó el comportamiento de 22 híbridos de maíz.

Una mayor cantidad de lluvia no asegura mejores rendimientos

En el marco del XXV° Taller de Híbridos y Manejo de Maíz, organizado por el programa Granos de la Estación Experimental Agroindustrial Obispo Colombres (Eeaoc), técnicos de la entidad presentaron la Red de Macroparcelas, que evaluó el comportamiento de 22 híbridos en diferentes ambientes del noroeste argentino. El integrante de la sección Granos Nicolás Carabajal mostró los resultados de la Red de Macroparcelas de Híbridos Comerciales de Maíz correspondientes a la campaña 2025/26.

La red estuvo integrada por 10 macroparcelas distribuidas en nueve localidades, ya que en El Charco se evaluaron dos fechas de siembra. Las implantaciones se realizaron entre el 30 de diciembre y el 30 de enero, con un retraso general de las fechas en comparación con la campaña 2024/25.

Carabajal mencionó que el rendimiento promedio de las macroparcelas estuvo atravesado en las últimas campañas por condiciones muy diferentes: estrés hídrico y térmico en 2022/23; una fuerte incidencia del complejo del achaparramiento en 2023/24; heterogeneidad ambiental y períodos de escasez de agua en 2024/25, y abundantes precipitaciones, alta nubosidad y menor radiación solar en 2025/26.

En la última campaña, el rinde medio de la red fue de 6.022 kilogramos por hectárea, mientras que la macroparcela de mayor productividad alcanzó los 8.840 kilogramos en la localidad de Mosconi. Un dato destacado fue que los tres ambientes con mejores rendimientos registraron menos de 800 milímetros de lluvia acumulada entre noviembre y abril, a diferencia de otras localidades con aportes de precipitaciones mucho mayores.

Carabajal explicó que una mayor cantidad de precipitaciones no necesariamente se traduce en mejores rendimientos. La combinación de perfiles saturados, elevada humedad relativa, menor heliofanía y baja radiación puede afectar la transpiración de las plantas, la absorción de nutrientes y el funcionamiento general del cultivo. Las condiciones de humedad también pueden favorecer enfermedades foliares y reducir el área disponible para captar radiación.

Los 22 híbridos comerciales evaluados se dividieron en 15 de germoplasma templado, cuatro cruzas y tres tropicales. Esa composición implicó una mayor diversidad genética que en campañas anteriores, cuando más del 90% de los materiales participantes eran templados.

En el promedio de los ensayos, los híbridos tropicales presentaron un rendimiento superior al de los templados. Sin embargo, el expositor aconsejó interpretar esa diferencia con cautela, debido a la desigual cantidad de materiales incluidos en cada grupo y a la presencia de algunos híbridos templados con menor adaptación a los ambientes regionales.

El análisis también permitió diferenciar entre híbridos estables, menos sensibles a las variaciones ambientales, y materiales adaptables, cuya respuesta aumenta o disminuye con mayor intensidad según la oferta del ambiente. La información resulta en especial útil para seleccionar genética según las condiciones y el nivel productivo de cada establecimiento.

“Apostemos a la estabilidad y a las rotaciones uno a uno; a la larga, el maíz siempre devuelve al sistema”, aconsejó Carabajal.

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