La remontada de San Martín sobre Midland no debe esconder los errores de Orfila

El “Santo” perdía 2 a 0 y lo ganó 3 a 2 en un final inolvidable. La reacción de los jugadores lo mantiene con vida en la pelea por el Reducido, pero el DT volvió a dejar dudas en el armado del equipo.

QUÉ ALEGRÍA. Los jugadores de San Martín celebran la reacción que derivó en el 3 a 2 y que los mantiene vivo.
QUÉ ALEGRÍA. Los jugadores de San Martín celebran la reacción que derivó en el 3 a 2 y que los mantiene vivo. LA GACETA / Osvaldo Ripoll
Bruno Farano
Por Bruno Farano Hace 58 Min

Resumen para apurados

  • San Martín venció 3-2 a Midland en La Ciudadela tras remontar dos goles este fin de semana, triunfo clave para seguir con posibilidades de entrar al Reducido.
  • El Santo caía 2-0 por fallas iniciales del DT Orfila, pero los tantos tardíos de Matías García y Bruno Cabrera en los últimos 15 minutos sellaron una agónica victoria.
  • A dos puntos del Reducido con seis en juego, el equipo tucumano depende de corregir errores tácticos del entrenador para asegurar su clasificación en las últimas dos fechas.
Resumen generado con IA

San Martín estaba contra las cuerdas, con el Reducido cada vez más lejos y la sensación de que el año empezaba a despedirse antes de tiempo. Perdía 2 a 0 contra Midland y el panorama era desolador. Sin embargo, terminó ganando 3 a 2, con una remontada que puede convertirse en un punto de inflexión. Por lo menos es lo que piensan sus hinchas, que fueron dejando La Ciudadela con una mezcla de locura, excitación y euforia.

Los goles de Isaías Andrada y Genaro Cepeda habían puesto al “Santo” frente a un escenario conocido en esta temporada: correr desde atrás, convivir con sus errores y quedar a merced de sus propias limitaciones.

Pero esta vez hubo una reacción. A los 78 minutos, Matías “Caco” García sacudió el partido con un zapatazo infernal. A los 85, Bruno Cabrera empató. Y a los 92, cuando la desesperación parecía ganarle a la esperanza, el propio Cabrera completó la hazaña.

Fue una victoria de esas que se festejan más por lo que representan que por lo que dicen las estadísticas. San Martín estaba casi sentenciado a mirar el Reducido desde afuera; ahora quedó a dos puntos, con seis por jugarse. La cuenta sigue siendo exigente, pero volvió a existir. Y en un equipo que tantas veces pareció no encontrar respuestas, recuperar la posibilidad de pelear ya es un mérito.

Esta remontada, sin embargo, no puede tapar todo lo demás.

Alejandro Orfila volvió a dejar dudas en el armado y el planteo. Cuesta explicar que Santiago Briñone, Agustín Graneros y Gabriel Carabajal continúen como titulares cuando llevan varias fechas sin encontrar un nivel convincente. Tampoco parece razonable haber arriesgado a Alan Cisnero, que estaba “entre algodones”, y que apenas pudo aguantar media hora en la cancha. En un momento en el que cada decisión puede definir el destino del equipo, los errores de lectura tienen un costo demasiado alto. Y no es la primera vez que el entrenador falla de esta manera.

Además, hay otra pregunta que el entrenador debería responder. ¿Cómo puede “Caco” García ser suplente en este San Martín? Su ingreso fue mucho más que una simple variante. Significó el comienzo de la rebelión que mostró el “Santo”. Marcó el descuento con un remate extraordinario, se puso el equipo al hombro y empujó a sus compañeros cuando el partido parecía terminado desde el resultado.

En una formación que la mayoría de las veces transmite dudas, “Caco”_aportó convicción. Por eso no alcanza con reconocerlo después de una tarde-noche como la que tuvo en esta ocasión; también hay que entender qué lugar debe ocupar de ahora en adelante.

San Martín ganó porque sus jugadores demostraron que no quieren quedarse afuera. Porque, aun con un resultado adverso y con el reloj en contra, encontraron fuerzas para insistir. La épica estuvo en esa reacción, en los tres goles y en la decisión de no rendirse. Pero sería un error confundir esa voluntad con una solución definitiva.

Ahora debe demostrar que la remontada no fue un hecho aislado

Este equipo sigue siendo irregular, demasiado vulnerable y difícil de descifrar. Y, en algún punto, parece reflejar a un club en el que demasiadas cosas resultan difíciles de explicar. También en su relación con la AFA, en la que San Martín suele quedar expuesto a decisiones arbitrales y disciplinarias que alimentan la sensación de desprotección. Sin embargo, la discusión institucional no puede convertirse en una coartada para dejar de revisar lo que ocurre puertas adentro.

El “Santo” todavía tiene dos partidos por delante. Seis puntos y una oportunidad que hace unas horas parecía extinguida. Ahora necesita sostener el envión, corregir errores y dejar de regalar tiempo. La victoria sobre Midland no garantiza nada, eso está claro. Pero puede devolverle la convicción de que todavía vale la pena intentarlo.

San Martín estaba al borde del abismo y eligió pelear. Ahora debe demostrar que esta remontada no fue apenas una tarde heroica, sino el comienzo de un cierre a la altura de su historia. El “Santo” va. Y esta vez, tiene la obligación de no detenerse.

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