Resumen para apurados
- Este domingo, Francisco Cerúndolo venció a Mert Alkaya en Neuquén y selló el 3-1 de Argentina ante Turquía para clasificar a los Qualifiers de la Copa Davis 2027.
- Tras perder el punto de dobles y quedar 2-1, el rápido triunfo de Cerúndolo aseguró la serie tras el traspié sufrido por el equipo nacional en febrero ante Corea del Sur.
- Con este centésimo triunfo histórico, Argentina conocerá su rival en el sorteo de noviembre para la serie de febrero, mientras diversas provincias postulan para ser sede.
DESDE NEUQUÉN.- Durante un rato, el Ruca Che se quedó sin voz. El mismo público que durante todo el fin de semana había acompañado cada punto argentino miraba en silencio cómo Turquía empezaba a creer. Guido Andreozzi y Andrés Molteni habían perdido el dobles, la ventaja se reducía a 2-1 y aquella serie que el sábado parecía prácticamente terminada volvía a tener suspenso. Había sorpresa, nervios y una pregunta flotando en el estadio: ¿podía complicarse una historia que parecía resuelta?
Francisco Cerúndolo se encargó de contestarla. Y lo hizo jugando, posiblemente, el partido que exigía exactamente ese momento: serio, concentrado y sin regalar absolutamente nada. No hubo altibajos ni sobresaltos. Tampoco esa montaña rusa que en las redes muchas veces bautizan como la “experiencia Cerúndolo”. Esta vez fue simplemente una exhibición. En apenas 48 minutos aplastó 6-0 y 6-1 a Mert Alkaya, selló el 3-1 y transformó el silencio anterior en una celebración que se extendió mucho después del último punto.
Argentina cerró así una serie redonda. Alcanzó su victoria número 100 en la historia de la Copa Davis, aseguró su regreso a los Qualifiers 2027 y ganó la primera eliminatoria disputada en la Patagonia. Pero el domingo terminó contando algo más: la historia de un estadio que pasó de la preocupación a la fiesta y de una ciudad que disfrutó hasta el último minuto de una experiencia que había esperado durante años.
Turquía encontró una grieta
El sábado había dejado todo encaminado. Cerúndolo venció 6-0 y 6-4 a Yanki Erel y Thiago Tirante superó 6-2 y 6-4 a Alkaya para establecer el 2-0. Parecía cuestión de encontrar un último punto. Turquía, sin embargo, movió sus piezas: Erhan Oral incluyó a Erel junto a Arda Azkara y la modificación funcionó.
Azkara fue la figura del dobles, muy firme con el saque y agresivo para definir, mientras Argentina empezó los dos sets perdiendo su servicio y nunca terminó de acomodarse. El 6-4 y 6-4 modificó por primera vez el clima del fin de semana. El banco turco se encendió, Frana elevó constantemente la voz intentando empujar a los suyos y las tribunas, hasta entonces ruidosas, quedaron atravesadas por la incertidumbre.
Mientras eso ocurría, Cerúndolo ya se preparaba. Cuando finalmente entró, también cambió el ambiente. Entre saque y saque, desde las tribunas le gritaban: “¡Te queremos, Fran!”, mientras el capitán todavía arengaba durante los primeros games. No hizo falta demasiado más. A medida que la diferencia creció, Frana también empezó a relajarse.
El número uno argentino dominó desde el comienzo. Jugó profundo, tomó la pelota temprano y no permitió que Alkaya pudiera instalarse en el partido. El 6-0 del primer set mostró una diferencia enorme y el 6-1 del segundo confirmó que esta vez no habría ningún giro inesperado. Cerúndolo había abierto la serie el sábado y también sería quien la cerraría el domingo, completando dos victorias y apenas cinco games cedidos en todo el fin de semana.
Del último punto a “Bombón asesino”
Pero la escena más representativa llegó después. Cuando terminó el protocolo y la tensión desapareció definitivamente, empezó a sonar “Bombón asesino”, de Los Palmeras, y Cerúndolo fue uno de los primeros en animarse. El festejo se volvió espontáneo: terminaron bailando todos sobre la cancha.
Y allí volvió a aparecer Mariano Navone. No había disputado ningún punto pese al gran momento que atraviesa y a haber llegado con posibilidades reales de ser elegido como segundo singlista. Sin embargo, durante toda la serie fue probablemente uno de los jugadores que más vivió cada pelota desde afuera. Arengó, hizo chistes, cantó, saltó y mantuvo una sonrisa permanente. Cuando llegó la cumbia, directamente se adueñó por momentos de la celebración.
Su actitud terminó retratando bastante bien el espíritu que Frana intenta imprimirle al grupo. Navone no jugó, pero difícilmente alguien que estuviera en el Ruca Che pudiera pensar que había quedado al margen. Después del festejo fue además uno de los más buscados por los hinchas, junto con Cerúndolo.
La gente tampoco tenía demasiadas ganas de irse. Muchos permanecieron en las tribunas mientras los jugadores se acercaban a devolver el cariño. Había chicos amontonados buscando una firma, pelotas que iban y venían, camisetas extendidas y celulares intentando conseguir una última imagen. Después de casi tres años sin jugar una serie como local, Argentina prolongaba todo lo posible ese contacto con su público.
Ahora, los Qualifiers
Deportivamente, Neuquén permitió recuperar el terreno perdido en febrero. La derrota 3-2 contra Corea del Sur en Busan había obligado al equipo a disputar el Grupo Mundial I y vencer a Turquía era indispensable para regresar al camino principal. Los Qualifiers 2027 se jugarán en febrero y el rival se conocerá a finales de noviembre, en un sorteo que contará con 26 seleccionados provenientes del Grupo Mundial I, los Qualifiers II y el Final 8.
También entonces se conocerá si Argentina podrá volver a jugar como local. Frana ya manifestó su deseo después de tantas series afuera y distintas provincias empiezan a imaginarse como posibles sedes. Pero esa será otra historia.
La de Neuquén terminó con cumbia, jugadores bailando y cientos de personas todavía esperando un autógrafo cuando la serie ya era pasado. Había empezado el domingo con un estadio en silencio y terminó con el Ruca Che sin querer despedirse. Argentina consiguió el resultado que necesitaba; Neuquén, mientras tanto, vivió la Copa Davis que había soñado.















