La disputa arancelaria entre China y Estados Unidos tensa la cumbre en Washington

El encuentro entre Trump y Xi está programado para el 24 de septiembre. Una tregua endeble

OTROS TIEMPOS. Los presidentes de Estados Unidos y China ya tuvieron una reunión bilateral en octubre de 2025, en la ciudad de Busán, Corea del Sur.
OTROS TIEMPOS. Los presidentes de Estados Unidos y China ya tuvieron una reunión bilateral en octubre de 2025, en la ciudad de Busán, Corea del Sur.
Hace 4 Hs

PEKIN, China.- Las fricciones comerciales entre las dos principales economías mundiales ocuparán un lugar central la próxima semana, cuando el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, reciba a su homólogo chino, Xi Jinping, en la Casa Blanca. Una endeble tregua alcanzada en octubre pasado detuvo la frenética escalada de la guerra arancelaria iniciada por Trump pero no han logrado un acuerdo integral y permanente.

Los aranceles actuales

Los gravámenes han representado un gran obstáculo en las relaciones comerciales entre China y Estados Unidos desde 2018, en el primer mandato de Trump.

En abril de 2025, la tasa arancelaria base de Washington sobre los productos chinos alcanzó un asombroso 145%, a lo que China respondió con aranceles recíprocos del 125%. Desde entonces ambas partes han reducido mucho los gravámenes. Actualmente, ambas partes imponen tarifas en un complejo entramado de políticas específicas por sector.

La tasa aduanera efectiva para las importaciones procedentes de China era del 22,8% en julio, la más alta entre los principales socios comerciales de Estados Unidos, según la organización Penn Wharton Budget Model.

Entre los aranceles efectivos más altos se encuentra el de 40,5% sobre el acero y el aluminio, señaló.

China aún mantiene un arancel del 10% sobre todos los productos estadounidenses, con tasas adicionales aplicables en otros sectores específicos, como el 15% sobre el gas natural licuado.

Pese a la turbulencia

El comercio entre los dos gigantes ha continuado a pesar de la turbulencia causada por esta disputa tarifaria. Las importaciones y exportaciones totales alcanzaron los 400.800 millones de dólares entre enero y agosto de este año, según datos de la aduana china, lo que representa un aumento del 5,4% respecto al mismo período de 2025. El balance es desigual, ya que las exportaciones chinas representan el 75% de esa cifra, superávit que molesta a Washington.

¿Qué se discute?

Trump dijo a los periodistas el domingo que abordará “casi todo” con Xi en la cumbre. Los gravámenes son “el tema principal de la agenda”, señaló Dan Wang, directora del equipo de China de Eurasia Group. “Xi no iría si no hubiera resultados concretos sobre los aranceles o una tregua comercial”, afirmó.

Pekín y Washington se encuentran actualmente en consultas sobre un marco de reducción arancelaria que abarque productos por un valor de 30.000 millones de dólares de cada parte, informó la semana pasada el Ministerio de Comercio de China.

La ventaja de China

Pekín presionó con éxito a Washington para que diera marcha atrás en sus aranceles altísimos el año pasado, tras imponer controles estrictos a las exportaciones de tierras raras utilizadas para diversos productos de alta tecnología cuyo procesamiento está dominado por China.

Las cadenas de suministro del país son “muy flexibles”, y su auge histórico en las exportaciones no se ha visto afectado de manera significativa por los aranceles hasta ahora, señaló.

La influencia diplomática de Xi también ha quedado de manifiesto tras reunirse con el presidente ruso, Vladimir Putin, y el primer ministro indio, Narendra Modi.

¿Qué busca Trump?

Con los precios mundiales del petróleo en alza tras la reanudación de la guerra de Estados Unidos contra Irán, Trump busca disipar las preocupaciones sobre la economía antes de las cruciales elecciones de mitad de mandato de noviembre.

Lograr garantías de China para la compra de productos agrícolas estadounidenses, en particular soja, es un objetivo recurrente en las negociaciones con Pekín.

La reunión también dará a Trump la oportunidad de mostrar destreza política al ser anfitrión de un encuentro diplomático de alto riesgo: la primera visita de Xi a la capital de Estados Unidos en 11 años.

Los posibles escollos

El apoyo económico y diplomático de Pekín a Irán es otro de los principales puntos de fricción. Informes recientes del “Wall Street Journal” afirman que entidades chinas proporcionaron a Teherán imágenes satelitales de una base militar que alberga tropas estadounidenses en Jordania. También hay una feroz competencia tecnológica, especialmente en el sector de la inteligencia artificial.

La semana pasada, el gobierno de Estados Unidos acusó a los laboratorios chinos de inteligencia artificial de robar las capacidades de empresas estadounidenses a “escala industrial”.

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