El mexicano Mario Aguilar trae un humor sin fronteras

El humorista presenta en vivo “Diezmadre!”, su espectáculo basado en la observación de lo cotidiano. Los temas universales. El público.

UNA DÉCADA DE RISAS. Mario Aguilar llega a Tucumán.
UNA DÉCADA DE RISAS. Mario Aguilar llega a Tucumán.
Fabio Ladetto
Por Fabio Ladetto Hace 2 Hs

Resumen para apurados

  • El comediante mexicano Mario Aguilar presenta esta noche su show "Diezmadre!" en el Teatro Mercedes Sosa de Tucumán para abordar con humor la vida cotidiana familiar.
  • Con una década de trayectoria iniciada en redes sociales, Aguilar transformó sus videos virales en un show teatral con producción integral sobre vivencias de las familias latinas.
  • La presentación consolida el vínculo del artista con el público argentino y ratifica el éxito de los creadores digitales en escenarios teatrales internacionales.
Resumen generado con IA

En su rutina, junto con sus relatos de la vida cotidiana mexicana, aparecen personajes como la madre, hermanas y otras figuras femeninas que nacen de su entorno. “La mamá que hago nace de mi propia madre; soy el menor de ocho hermanos y tengo gran cantidad de material de mi casa. Los demás personajes surgieron de amigas y gente que conozco, con todo lo que observo. Obviamente exagero muchísimo todo porque lo mío es comedia. No estoy interpretando literalmente a alguien sino que tomo características de muchos conocidos a los que les agradezco por cooperar en mi carrera”, afirma el mexicano Mario Aguilar para LA GACETA.

El monologuista estará esta noche, desde la 21, en el teatro Mercedes Sosa (San Martín 479) con su espectáculo “Diezmadre!”, al que presenta como “pequeñas representaciones de una familia latina en la cual se crece pensando que la mamá tiene todas las respuestas y cuando eres adulto entiendes que estaba aprendiendo a ser mamá contigo”. Los socios de Club LA GACETA tienen el beneficio de 2x1 en localidades.

Entre otros, en sus personajes aparecen “la morena, que es esa parte más impulsiva, intensa, celosa, dramática que todos tenemos; o el propio Mario, que representa a mi generación y que se da cuenta de que ser adulto no era absolutamente nada de lo que te prometieron”.

“Me gusta agarrar cosas que vivimos todos los días y que normalmente ni siquiera pensamos que son graciosas hasta que alguien las pone enfrente. Mi humor siempre parte de cosas reales, y surgen las relaciones, el crecer, el llegar a los 30, enamorarte, pelearte, tener deudas, las cosas que antes hacían nuestros papás y que ahora serían impensables. Exagero la realidad, pero sin alejarme tanto de ella. Desafortunadamente todo lo que abordo es muy internacional”, resalta.

Su identidad nacional se filtra en cada momento: “el mexicano tiene una capacidad muy particular de hacer humor, hasta de la tragedia. Nos pasa algo horrible y a los 20 minutos ya salió un meme o un chiste. Y también somos muy de familia, del doble sentido y de contar historias, porque tenemos esa capacidad de transformar lo que nos pasa en algo que podamos compartir. Cuando no puedes cambiar lo que te está pasando, sí puedes modificar la manera en la que lo vives por un rato”.

Sobre los límites del humor, plantea que “se puede hablar prácticamente de todo, pero sabiendo desde dónde lo estás diciendo”. “No me interesa hacer reír a nadie humillando gente. Hay chistes que hacía hace 10 años y que ya no los hago porque crecí y aprendí. Prefiero hablar de mis contradicciones y de las situaciones en las que todos podamos reconocernos, no de otras personas”, agrega.

Su territorio de origen es Tijuana, en Baja California, limítrofe con Estados Unidos: “literalmente crecí en una frontera, y allí desde niño tienes las dos culturas frente a tí todo el tiempo”. “Consumes una televisión, música y cultura muy americanizada, pero entras a tu casa y tienes una mamá muy mexicana, es un contraste divertido. Por eso tomo referencias de muchos lugares sin perder mi identidad. Y de pronto, hay puntos en común con otros. Fue una de las primeras cosas que me sorprendieron de mi carrera, en mis primeros videos en las redes tenía respuestas desde la Argentina, Perú, Colombia... no estaba hablando de la mamá mexicana, sino de la latina. Cambiarán las palabras, los acentos o algunas costumbres, pero mi mamá no tiene pasaporte”, remarca.

Por eso, señala que “no existe una sola manera correcta de hacer comedia: mi show tiene picardía, doble sentido y obviamente hay cosas para adultos, pero procuro que puedas sentarte al lado de tu mamá o de tu abuela y disfrutarlo. De hecho, me encanta ver tres generaciones juntas en el público y que cada una esté riéndose por alguna razón diferente del mismo chiste”.

La importancia del vivo

Su evolución en esta década haciendo contenidos y actuando se refleja en las propuestas que sube a internet o presenta en vivo. “Crecí frente a una cámara, empecé muy joven haciendo videos por diversión. Una de mis evoluciones más importantes fue atreverme a salir siendo yo, entender que también tenía cosas que contar y entonces profesionalicé muchísimo mi trabajo. Antes era ponerme una peluca y grabar. Hoy, detrás de un show, hay una producción grande, guiones, música original, visuales, cambios de vestuario, una estética de los 80 y un equipo enorme de apoyo. Pero intento que no cambie la sensación de la gente riéndose conmigo de las mismas cosas”, reconoce.

Sobre la diferencia entre el contenido en las redes y una presentación en vivo y en directo como la de hoy, precisa que “en el teatro no hay filtro, dices el chiste y en ese segundo sabes si funcionó o no; además suceden cosas que nunca van a volver a repetirse exageradamente o exactamente igual, porque el público contesta, alguien grita, improviso y de repente aparece un momento que no estaba escrito”.

Aguilar aclara que a su show “puedes venir con tu mamá, con tu abuela, con tus amigos, en pareja o solo; la idea es que salgas diciendo ‘necesitaba reírme de esta forma’”. “El mejor chiste muchas veces no es el más complicado. Es el que escuchas y dice ‘yo hago esto’, que la gente se identifique. Por eso creo que la comedia puede viajar. A lo mejor tengo que cambiar una palabra mexicana por una argentina para que se entienda, pero la emoción que es exactamente la misma”, sostiene.

El comediante admite que “hay una oferta enorme de contenidos humorísticos e internet cambió completamente la manera de descubrirlos; alguien puede empezar haciendo videos desde su cuarto, como yo, y terminar llenando teatros, lo que te pone a prueba en cada función”. En ese contexto, puntualiza que “la Argentina me ha tratado increíble desde la primera vez que vine, me dieron la patadita de la buena suerte, he venido a actuar y a disfrutar y construí una relación que va mucho más allá de venir y hacer un show, porque me gusta muchísimo la forma de ser del argentino, que te dice lo que piensa para bien o para mal”, concluye.

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