Cómo se produciría el "alud nepalí" en Laguna Torre: el derrumbe masivo que acecha a El Chaltén
El acelerado retroceso glaciar genera una peligrosa inestabilidad en la ladera norte del Cerro Solo. Un eventual desprendimiento sobre la Laguna Torre provocaría un alud e inundaciones repentinas río abajo, amenazando a los sectores más vulnerables de la villa cordillerana.
Resumen para apurados
- Geólogos del Conicet advirtieron que el retroceso glaciar en Santa Cruz amenaza con provocar un derrumbe en Laguna Torre e inundar sectores de El Chaltén.
- El deshielo de glaciares desestabilizó el cerro Solo. Un colapso de rocas sobre la laguna desbordaría su dique natural, enviando una violenta crecida por el río Fitz Roy.
- Expertos remarcan la necesidad de monitorear la ladera e implementar alertas tempranas para mitigar el impacto y proteger a las áreas pobladas más vulnerables de la villa.
La montaña Langtang Lirung, en el Himalaya, encuentra su par homólogo en el otro extremo del planeta: la provincia de Santa Cruz y el cerro Solo. Allí, un sistema hídrico similar al río Lhende discurre bajo el nombre de río Fitz Roy, afluente que nace en la Laguna Torre. Esta corriente atraviesa una geografía con marcadas semejanzas a la meseta tibetana, donde se asienta El Chaltén. Ubicada a los pies del célebre cerro homónimo, la villa cordillerana se convirtió en el foco de preocupación de los expertos, quienes advierten sobre el riesgo inminente de que el poblado se transforme en el escenario de un desastre geológico en el extremo austral del mundo.
Un sector de la localidad santacruceña podría verse seriamente comprometido ante el avance furioso del cauce que, ante el debilitamiento de sus contenciones naturales por el cambio climático, podría encauzarse descontrolado hacia la base del monte y desencadenar un alud destructivo. El origen de la amenaza se ubica aguas arriba, al seguir el curso serpenteante de esa cuenca. En un escenario marcado por desbordes, cicatrices tectónicas y pérdidas potenciales, el poblado vive bajo la sombra de un fenómeno que se gesta entre vertientes inestables y un gigantesco cuerpo de agua al límite de su capacidad.
El derretimiento glaciar y la inestabilidad de la ladera
El fundamento científico de este riesgo reside en el acelerado derretimiento de los glaciaresTorre y Grande. Según explica al medio La Nación el geólogo Diego Winocur, investigador del Instituto de Estudios Andinos (UBA-CONICET), el soporte físico del relieve se erosionó profundamente. Al cotejar imágenes satelitales del año 2007 con la masa helada observada en 2026, el especialista advierte que el repliegue glaciar dejó desprotegida la falda del Cerro Solo. Sin ese bloque de hielo que funcionaba como pared de contención, la estructura rocosa perdió sustentación y comenzó a deslizarse progresivamente, arrastrando los bosques de Nothofagus y dejando al descubierto escarpas y profundas grietas.
Esta inestabilidad amenaza con desencadenar un desastre en cadena. El mayor peligro radica en un colapso masivo: si un gran volumen de roca y tierra cede repentinamente sobre el espejo de agua, impactaría con fuerza provocando el colapso del dique natural de la Laguna Torre. "Si eso ocurre repentinamente sobre este lago, lo que sucedería es que rebalsaría ese lago, este cierre natural lo rebalsaría y entonces el río que sale de acá llevaría mucha más agua y mucho más caudal que el que naturalmente tiene", advierte Winocur sobre el choque hidráulico que enviaría una crecida destructiva hacia el valle.
Cómo seguiría el derrumbe hasta El Chaltén
La eventual ola gigante o avenida torrencial descendería a gran velocidad siguiendo el torrente del Fitz Roy directamente hacia el casco urbano. A través de modelados hidrodinámicos diseñados para prever el comportamiento del flujo, el equipo de investigación determinó el alcance real sobre la comunidad. "Directamente va a caer a El Chaltén, si bien no va a afectar a todo El Chaltén... creemos que las partes que están más cercanas a lo que es el río podrían verse afectadas", señala el investigador del Conicet. Por esta razón, el monitoreo en tiempo real de la zona inestable resulta crucial para anticipar escenarios de catástrofe e implementar sistemas de alerta temprana que protejan a los vecinos antes de que la corriente supere sus márgenes.








