Tragedia en Nepal: la riada dejó 804 muertos y un nuevo deslizamiento de tierra amenaza a los rescatistas

ay 2.502 personas desaparecidas y casi 20.000 efectivos participan de las tareas de rescate. Un nuevo deslizamiento generó una presa natural y obligó a evacuar a trabajadores.

Las autoridades de Nepal confirmaron 788 fallecidos y China reportó otros 16 muertos tras la devastadora riada del miércoles.
Las autoridades de Nepal confirmaron 788 fallecidos y China reportó otros 16 muertos tras la devastadora riada del miércoles.
Hace 2 Hs

Resumen para apurados

  • Una violenta riada provocada por el colapso de un glaciar dejó al menos 804 muertos y más de 2.500 desaparecidos en la frontera entre Nepal y China desde el pasado miércoles.
  • Cerca de 20.000 rescatistas buscan sobrevivientes entre el lodo, mientras un nuevo deslizamiento generó una presa natural que obligó a evacuar zonas laborales.
  • Científicos vinculan el desastre al calentamiento global y alertan por emergencias sanitarias y futuros desbordes ante la inestabilidad de los glaciares.
Resumen generado con IA

La tragedia en Nepal continúa agravándose. Las autoridades elevaron este domingo a 788 la cifra de muertos por la violenta riada que golpeó la región el pasado miércoles. A ese número se suman otros 16 fallecidos registrados en China, por lo que el desastre ya dejó 804 víctimas fatales a ambos lados de la frontera.

Mientras los equipos de emergencia buscan a miles de desaparecidos, un nuevo deslizamiento de tierra en China encendió las alarmas entre los rescatistas. El movimiento provocó la formación de una nueva presa natural y un lago de barrera, lo que obligó a trasladar a una zona segura a trabajadores que se encontraban cerca del paso de Gyirong.

Nepal: hay 2.502 desaparecidos tras la riada

Además de los 788 muertos confirmados en Nepal, 2.502 personas continúan desaparecidas. Entre ellas se encuentran 25 policías, 45 soldados del Ejército y 13 integrantes de la policía armada.

También se busca a 933 trabajadores de proyectos hidroeléctricos afectados por el desastre. Las autoridades temen especialmente por la situación de los empleados que quedaron atrapados en instalaciones que fueron sepultadas por el barro y los escombros.

Hasta el momento, los equipos de emergencia lograron rescatar a 8.730 personas.

Casi 20.000 efectivos participan del operativo

Durante la quinta jornada de búsqueda, más de 19.800 efectivos del Ejército y la Policía fueron desplegados para continuar con las tareas de rescate en las zonas afectadas.

Uno de los principales objetivos es localizar a las personas que permanecen aisladas y avanzar sobre las centrales hidroeléctricas donde podrían encontrarse cientos de trabajadores.

La magnitud del desastre, sin embargo, complica las operaciones. El terreno quedó cubierto de barro, rocas y escombros, mientras distintos sectores permanecen incomunicados.

Un nuevo deslizamiento de tierra generó alarma

La situación se complicó todavía más después de que un dron de vigilancia detectara un nuevo deslizamiento de tierra a unos 2,8 kilómetros aguas abajo de un lago de barrera formado en el río Puruoqiang Zangbu.

El desplazamiento provocó la creación de una nueva presa natural y, posteriormente, un nuevo lago de barrera. Ante el riesgo que representa para las operaciones, las autoridades chinas convocaron a especialistas para evaluar la situación.

También desplegaron drones de reconocimiento y equipos de gran capacidad de carga para monitorear la evolución del lago y colaborar con las tareas de emergencia.

Como medida preventiva, el personal que trabajaba cerca del paso de Gyirong fue trasladado hacia una zona segura.

El impacto del cambio climático en los glaciares

Su Pengcheng, investigador del Instituto de Riesgos de Montaña y Medio Ambiente de la Academia China de Ciencias, vinculó el deslizamiento con los efectos a largo plazo del calentamiento global sobre la estabilidad de los glaciares.

Por su parte, el Servicio Geológico de Estados Unidos indicó que el devastador deslave fue provocado por el colapso de un glaciar, que liberó una enorme cantidad de agua helada y arrastró rocas y sedimentos a lo largo de su recorrido.

El fenómeno tuvo una fuerza similar a la de un tsunami y dejó una enorme zona de destrucción a su paso.

Sobrevivientes buscan sus pertenencias entre el barro

Mientras continúan los operativos de rescate, los sobrevivientes comenzaron a regresar a sus comunidades para intentar recuperar documentos, pertenencias y recuerdos entre las ruinas.

La aldea fronteriza de Dhunge, donde vivían unas 150 familias, quedó prácticamente cubierta de lodo y escombros.

El desastre también generó preocupación por la calidad del agua potable. Las inundaciones dañaron tuberías y podrían haber contaminado distintas fuentes de abastecimiento, aumentando el riesgo de enfermedades entre las personas que quedaron aisladas.

Especialistas y organizaciones humanitarias reclaman el envío urgente de agua segura, alimentos y asistencia para las comunidades afectadas.

La búsqueda de desaparecidos continúa mientras las autoridades intentan controlar los nuevos riesgos generados por los deslizamientos y los lagos de barrera en una de las regiones más castigadas por la catástrofe.

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