Resumen para apurados
- En Tucumán, el economista Salvador Di Stefano proyectó un dólar a $1.800 hacia 2027 y aconsejó a productores locales no frenar sus inversiones por el escenario electoral.
- Durante una disertación, el consultor explicó que habrá mayor demanda de divisas y tasas altas, aunque descartó una crisis cambiaria de cara a los comicios de 2027.
- La previsión busca brindar previsibilidad al sector productivo tucumano frente a la volatilidad económica esperada para el próximo recambio institucional en el país.
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Salvador Di Stefano, economista, consultor y amigo de Javier Milei -como se define-, recorrió la parchada y desgastada ruta nacional 38 para arribar a Concepción a plena siesta. Allí, en la “Perla del Sur”, estaba programada su exposición “Economía argentina: la economía que viene”, como actividad central de la segunda jornada de la Expo Agrosur 2026, organizada por la Sociedad Rural de Tucumán (SRT).
Ante productores de Concepción y de otras localidades del sur tucumano, Di Stefano concentró su disertación en el escenario económico de 2027, que estará atravesado por las elecciones provinciales y presidenciales. Planteó distintos escenarios para un año en el que, según su pronóstico, podrían aumentar la demanda de dólares y las tasas de interés. Sin embargo, buscó llevar tranquilidad y aclaró que se trata de un escenario de mayor presión o demanda de divisas, pero no necesariamente de una crisis.
“Si yo te tuviera que decir por mi estómago, creo que no va a pasar nada. Va a ser un año tranquilo y que el Gobierno (nacional) tiene compradas muchas reservas (del Banco Central -BCRA-) para atender la demanda de la sociedad”, afirmó durante la jornada.
El economista explicó que sus advertencias no apuntan a anticipar una crisis, sino a recomendar que las decisiones de inversión no se posterguen por temor a las elecciones. “Como no soy dueño de la verdad, tengo que trabajar sobre distintos tipos de supuestos. No quiero que la gente detenga su proceso de crecimiento e inversión, porque cuando eso sucede ante una elección, termina invirtiendo después de la elección: lo que hoy te sale 10, después te saldrá 15. Me jugaría a que en 2027 tener todo cubierto para poder mirarlo tranquilo”, sostuvo.
Meses de elecciones
Ya en una charla con LA GACETA, el consultor planteó dos posibles escenarios políticos para el año electoral. Si en mayo de 2027 La Libertad Avanza (LLA) obtiene un buen resultado en la provincia de Buenos Aires, estimó que podría abrirse “un panorama más tranquilo” y una aceleración de la actividad desde junio. En cambio, si el peronismo se impone, consideró que podría fortalecerse la expectativa de que la oposición tenga posibilidades de ganar la elección presidencial.
“Si en mayo gana (en PBA) el peronismo y eso le da chance de que pueda ganar la elección presidencial, estoy tranquilo, pues yo la inversión la hice, los créditos los tengo y la plata la tengo para pasar ese tiempo sin sobresaltos”, subrayó.
Una de las principales referencias de su pronóstico fue el comportamiento del dólar. Di Stefano estimó que la cotización podría acompañar la inflación y ubicarse, dentro de un año, en torno de los $1.800, si la inflación se mantiene en el 20%.
“La cotización será igual que la inflación. Si la inflación es un 20%, el dólar va a subir el 20%. Hoy está a $1.500, dentro de un año estará a $1.800”, proyectó.
El economista insistió en que el año electoral puede generar una mayor demanda de dólares y tasas de interés más elevadas. Por eso, recomendó a los productores y empresarios no quedarse paralizados ante la incertidumbre y evaluar las inversiones con un horizonte que contemple los distintos escenarios posibles. “Son todo pronósticos, o sea, yo tengo que crear un escenario que vos lo transcurras tranquilo”, resumió.
Crédito y la micro
Más allá de las variables financieras, Di Stefano puso el foco en algunas medidas de la administración libertaria que, según su análisis, podrían contribuir a una expansión de la actividad y evitar mayor malestar social por la pérdida de poder adquisitivo, la caída del consumo o el aumento del desempleo.
“Yo no creo que eso ocurra porque el Gobierno está armando un plan justamente en donde esta inyección de U$S6.000 millones de crédito al sector privado te va a generar más actividad económica”, dijo y sumó los cambios vinculados a la denominada ley de inocencia fiscal y la posibilidad de que los depósitos (Fondos de Garantías de Sustentabilidad -FGS-) de la Anses sean colocados a cinco años para financiar créditos hipotecarios.
De acuerdo con el consultor, esas herramientas pueden generar una mayor circulación de dólares y apuntalar el nivel de actividad. A eso sumó un eventual descenso del precio internacional del petróleo, que permitiría reducir el costo de los combustibles y favorecer la economía argentina.
En materia laboral, Di Stefano consideró que la economía atraviesa una reconfiguración más que una caída abrupta del empleo. No obstante, reconoció que el mercado laboral está más precarizado y que los trabajadores tienen menores ingresos. “Vos no tenés caída de empleo, vos lo que tenés una reconfiguración del empleo. Un programa como el de Milei tendría que tener un desempleo del 20%. ¿Por qué no tiene ese porcentaje? Porque la economía argentina es informal y eso le da a Milei un colchón; es un amortiguador del conflicto social”, afirmó. Y agregó: “El mercado está más precarizado y la gente gana menos. Pero peor sería no tener trabajo”.
Industria y obra pública
Di Stefano también se refirió a la situación de la industria y cuestionó que su pérdida de peso en la economía sea atribuida exclusivamente a la gestión de Milei. Según su interpretación, el proceso viene desde 2011 y atraviesa a los distintos gobiernos, pasando por las gestiones de Cristina Fernández de Kirchner y Mauricio Macri.
“La industria va a ir perdiendo ese peso que tiene en el mercado porque no ha invertido. O sea, la industria viene cayendo desde el año 2011 (…) A mí no me vengan con el verso de que tiene problemas ahora”, señaló. En ese punto, sostuvo que no todos los sectores industriales atraviesan la misma situación y destacó particularmente a la industria alimenticia.
Respecto de las obras públicas, especialmente la infraestructura vial reclamada por las provincias del interior, fue menos optimista. Reconoció que la falta de recursos limita la posibilidad de avanzar rápidamente con la reparación y reconstrucción de las rutas. “Ojalá lo haga porque, entre vos y yo, el que más teme a las rutas estas soy yo. El que se puede matar en las rutas rotas soy yo. Pero te tengo que decir la verdad, no hay plata”, finalizó.







