Resumen para apurados
- Río Cuarto consolida su identidad deportiva mediante una red de polideportivos municipales y programas inclusivos que promueven la actividad física comunitaria en Córdoba.
- El modelo incluye 15 escuelas deportivas, centros barriales y espacios adaptados, además de haber formado a figuras de élite como Pablo Aimar, Agustín Calleri y atletas olímpicos.
- El municipio proyecta sumar un polideportivo cada 20.000 habitantes para profundizar la integración social y asegurar el acceso al deporte recreativo y de alto rendimiento.
Río Cuarto amaneció con ritmo de feriado. Persianas bajas, poco movimiento en las calles y una calma que recién empezó a romperse a medida que se acercó la hora del partido entre Estudiantes y Atlético Tucumán. Durante buena parte del día, el estadio Antonio Candini fue uno de los pocos puntos capaces de alterar esa quietud. Allí terminó celebrando el “Decano”, que se llevó una victoria importante, aunque alrededor de la cancha apareció otra historia que excede por completo a los 90 minutos.
Al lado del estadio funciona el Polideportivo Municipal N°2. Este lunes estuvo cerrado por el feriado, sin entrenamientos ni actividad habitual, pero el movimiento generado por el partido permitió recorrer parte de sus instalaciones. Y basta caminar algunos metros para entender que Río Cuarto tiene una relación particular con el deporte.
La impresión surge inmediatamente por la dimensión del predio, pero sobre todo por la variedad. Canchas de fútbol y hockey, una pista de atletismo, un velódromo, una pista de BMX, espacios para básquet, tenis, tejo, fútbol playa y un gimnasio multiuso conviven a pocos metros del Candini. Un escenario que ayuda a explicar por qué, cuando se habla de deporte en la ciudad, la conversación rápidamente deja de concentrarse sólo en Estudiantes.
“Es muy importante el deporte en Río Cuarto, en todos sus aspectos y en todas las disciplinas”, resumió Fabricio Castellano, director de la Subsecretaría de Deportes municipal.
Del centro a los barrios
La infraestructura no se limita al Polideportivo N°2. Otro de los puntos principales es el Centro 11, ubicado cerca de la zona céntrica. También permaneció cerrado durante el feriado, aunque su estructura permite dimensionar el alcance que tiene habitualmente: pileta climatizada, pista de atletismo, espacios de entrenamiento, fútbol sintético, boxeo y sectores destinados a distintas actividades.
Según explicó Castellano, el Centro 11 permanece abierto normalmente desde las 7 hasta las 23 y por allí pasan alrededor de 3.000 personas por día. La Subsecretaría cuenta además con 15 escuelas deportivas distribuidas entre ese espacio, el Polideportivo N°2 y distintos sectores de la ciudad.
El objetivo municipal es ampliar esa lógica hacia los barrios. Actualmente existen cinco polideportivos sociales y, según explicó el funcionario, la política apunta a contar aproximadamente con uno cada 20.000 habitantes. La estructura se complementa con centros integradores en los que trabajan conjuntamente otras áreas sociales. “Tratamos de cubrir todos los sectores de la ciudad”, explicó.
La amplitud también aparece en las edades. Hay iniciación deportiva para chicos de cuatro y cinco años, matronatación desde los primeros meses de vida, actividades para adultos mayores desde los 60 y programas específicos de deporte adaptado. Atletismo, natación, fútbol, boccia, ajedrez, tejo y básquet para personas ciegas o con disminución visual forman parte de las propuestas.
“El deporte no tiene edades”, sintetizó Fabricio. La frase ayuda a entender quizá la principal característica del modelo riocuartense. El alto rendimiento forma parte del paisaje, pero convive con una concepción mucho más amplia: el deporte también como recreación, inclusión y punto de encuentro.
Referentes
Esa presencia cotidiana tiene además nombres propios que llevaron a Río Cuarto mucho más allá de sus límites. El más conocido es Pablo Aimar. Antes de jugar en River, Valencia, Benfica y la selección argentina, el “Payaso” dio sus primeros pasos en Estudiantes. Su vínculo con la ciudad nunca desapareció. Allí se retiró y en 2025 regresó al Centro 11 para participar de una capacitación de fútbol formativo que reunió a más de 500 entrenadores y asistentes, entre actividades teóricas y trabajos prácticos.
Pero Aimar no es una excepción aislada. Agustín Calleri llevó el nombre de la ciudad al circuito internacional de tenis y posteriormente siguió vinculado con la conducción deportiva. Victoria Miranda, formada inicialmente en la Universidad Nacional de Río Cuarto, llegó a Las Leonas, fue parte del seleccionado argentino en los Juegos Olímpicos de París 2024 y hoy está jugando el Mundial de Hockey. También Macarena Ceballos representó a la ciudad en aquella cita olímpica y alcanzó las semifinales de los 100 metros pecho.
Fabricio sumó otros nombres: la atleta olímpica Rosa Godoy y el boxeador Adrián Sasso, vinculado además a la escuela municipal de boxeo. La diversidad puede medirse incluso en las premiaciones locales: en los Premios Deportes Río Cuarto fueron reconocidos representantes de 35 disciplinas distintas.
El triunfo de Atlético concentró ayer todas las miradas en el Candini, pero fue apenas una expresión del vínculo de Río Cuarto con el deporte. A pocos metros, las pistas, canchas y gimnasios permanecieron en silencio por el feriado. Hoy volverán a llenarse y a recordar que, en la ciudad, el deporte no se limita a la Primera División o al alto rendimiento: también forma parte de la vida cotidiana.










