Una curiosa y polémica convocatoria comenzó a circular con fuerza en las redes sociales en los últimos días: la realización de "bautismos comunitarios" frente al domicilio de San José 1111, donde la expresidenta Cristina Kirchner cumple su arresto domiciliario. Sin embargo, la iniciativa perdió sustento rápidamente luego de que tanto el entorno de la exmandataria como la Iglesia Católica salieran a despegarse del evento y a cuestionar su naturaleza.
A pesar de la viralización, la convocatoria carecía de sellos oficiales. Ni La Cámpora ni los dirigentes más cercanos a la exjefa de Estado compartieron la invitación. El posteo incluía un número de contacto de una persona identificada como "Gladys" y pedía a los asistentes llevar una vela, pero no precisaba quién estaba detrás de la logística de un acto de tal magnitud religiosa y política.
La desmentida del círculo íntimo de la expresidenta
Ante la consulta de la prensa, desde el entorno más cercano a Cristina Kirchner fueron tajantes. Aseguraron desconocer el origen de la idea y confirmaron que la exmandataria no participará de ninguna actividad de este tipo.
"No sabemos quién la pensó, pero sabemos que no se realizará", sentenciaron fuentes allegadas a la exmandataria. Con esta declaración, buscaron desactivar cualquier expectativa sobre la presencia o el aval de la referente del Instituto Patria a una ceremonia que vinculaba un sacramento religioso con el reclamo por su situación judicial en la causa Vialidad.
"No es ocasión para opciones políticas"
La respuesta más contundente llegó desde la Arquidiócesis de Buenos Aires, que encabeza el arzobispo Jorge Ignacio García Cuerva. A través de un comunicado oficial, la institución recordó que los sacramentos no pueden realizarse de forma arbitraria en la vía pública y que requieren permisos específicos que, en este caso, nunca fueron solicitados ni otorgados.
“La celebración de cualquier sacramento fuera de los templos requiere el permiso de la autoridad eclesiástica y el consentimiento expreso del párroco del lugar”, aclaró la Iglesia. Además, el comunicado cerró con una fuerte definición doctrinaria: “La administración del Bautismo no es ocasión para expresar opciones políticas de ningún orden, sino un momento de fe y de incorporación a la vida de la Iglesia”. De esta manera, el Arzobispado dejó claro que no permitirá que un rito sagrado sea utilizado como herramienta de militancia partidaria.














