Retroceder nunca, rendirse jamás
Los últimos datos de actividad, pobreza, empleo y riesgo país vuelven a poner a prueba una estrategia basada en no ceder hasta derrotar definitivamente a la inflación. Entre la ortodoxia y la flexibilidad, el Gobierno enfrenta las dudas propias de un tercer año en el que perseverancia y obstinación pueden empezar a confundirse.
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