Terremotos en Argentina: cuáles son las zonas con mayor riesgo sísmico y qué puede pasar tras los sismos en Colombia y Venezuela
Los especialistas explican qué zonas de Argentina presentan mayor peligrosidad, por qué tiembla más en el oeste del país y si los movimientos registrados en países vecinos pueden generar nuevos sismos.
Resumen para apurados
- Tras los sismos en Colombia, especialistas aclararon en Argentina que el riesgo local no aumentó y sigue concentrado en el oeste por la interacción de placas tectónicas.
- El fenómeno ocurre por la subducción de la Placa de Nazca. San Juan y Mendoza son las provincias de mayor peligrosidad, con sismos históricos destructivos en 1861 y 1944.
- Dado que los sismos no se pueden predecir, la clave a futuro reside en fortalecer el monitoreo científico y el estricto cumplimiento de normas de edificación sismorresistente.
Los fuertes terremotos registrados en Colombia y Venezuela durante las últimas semanas generaron preocupación en distintos países de Sudamérica y reabrieron una pregunta recurrente: ¿qué riesgo existe de que un terremoto de gran magnitud ocurra en Argentina?
La respuesta de los especialistas es clara: Argentina tiene un riesgo sísmico concreto, aunque los recientes movimientos registrados en Colombia y Venezuela no modifican, por sí mismos, la amenaza existente en el territorio nacional.
La mayor peligrosidad se concentra en el oeste argentino, particularmente en San Juan y Mendoza, aunque también existen sectores vulnerables en otras provincias, entre ellas La Rioja, Salta, Jujuy y San Luis.
¿Cuáles son las zonas de mayor riesgo sísmico en Argentina?
El Instituto Nacional de Prevención Sísmica (INPRES) divide al país en cinco zonas de peligrosidad sísmica, identificadas de 0 a 4. La clasificación se establece de acuerdo con la probabilidad de que se produzcan movimientos intensos del suelo.
La zona 4, considerada de mayor peligrosidad, comprende principalmente el sur de San Juan y el norte de Mendoza. Se trata de una región donde las construcciones deben cumplir con normas específicas de diseño sismorresistente.
El geólogo y sismólogo Gustavo Ortiz, director del Observatorio Sismológico CONICET-UNSJ de San Juan, señaló que el mayor nivel de peligrosidad permanece concentrado en el oeste del país.
Además de San Juan y Mendoza, existen áreas de riesgo en el centro de Mendoza, el norte y este de San Juan, el oeste de La Rioja y sectores del noroeste de San Luis.
En el norte argentino también existen fallas geológicas activas. Entre ellas se encuentran estructuras ubicadas en las sierras de La Rioja, como Famatina, Velasco y Ambato, además de sectores del Valle de Lerma, en Salta, la Quebrada de Humahuaca y los Valles Calchaquíes.
¿Los terremotos de Colombia y Venezuela pueden afectar a Argentina?
Los movimientos registrados recientemente en Colombia y Venezuela no aumentan el riesgo sísmico de Argentina, según los especialistas consultados.
Aunque los países forman parte de la región sudamericana, los terremotos tienen diferentes contextos tectónicos. Colombia está directamente vinculada con la interacción de la Placa de Nazca y la Placa Sudamericana, mientras que Venezuela presenta una dinámica relacionada también con la Placa del Caribe.
Por ese motivo, un terremoto ocurrido en Colombia o Venezuela no implica que vaya a producirse otro de gran magnitud en Argentina.
La situación es diferente con respecto a Chile, debido a su proximidad y a que comparte el mismo sistema tectónico asociado a la cordillera de los Andes. Los grandes terremotos ocurridos en territorio chileno pueden generar movimientos y efectos sísmicos en el oeste argentino.
¿Por qué tiembla más en el oeste argentino?
La explicación está en la dinámica de las placas tectónicas.
La Placa de Nazca se introduce por debajo de la Placa Sudamericana, en un proceso conocido como subducción. Esa interacción genera enormes esfuerzos y acumulación de energía en la corteza terrestre.
Cuando la energía acumulada se libera de manera repentina a través de una falla, se produce un terremoto.
La cordillera de los Andes constituye, por ese motivo, una de las principales áreas sísmicas de la región. En Argentina, los terremotos de mayor impacto histórico se concentraron principalmente en el centro-oeste.
De acuerdo con el INPRES, aproximadamente el 80% de los eventos sísmicos registrados en el país ocurre a más de 100 kilómetros de profundidad. El 20% restante se origina a menos de 40 kilómetros, y son precisamente estos movimientos más superficiales los que pueden provocar mayores daños.
Los terremotos más destructivos de la historia argentina
Argentina tiene antecedentes de terremotos devastadores.
Uno de los más graves ocurrió en Mendoza en 1861. El movimiento destruyó prácticamente la ciudad y provocó miles de víctimas.
Otro terremoto histórico fue el de San Juan de 1944, considerado uno de los desastres naturales más importantes de la historia argentina. El sismo provocó una enorme destrucción y dejó cerca de 10.000 muertos.
En 1977, San Juan volvió a ser escenario de un fenómeno excepcional: un doblete sísmico, con dos terremotos principales separados por aproximadamente 30 segundos.
Este tipo de fenómeno es poco frecuente, pero puede producirse cuando un primer terremoto modifica las tensiones existentes en una zona y favorece la activación de otra falla cercana.
¿También existe riesgo sísmico en Salta y Jujuy?
Aunque el mayor nivel de peligrosidad se encuentra en San Juan y Mendoza, el norte argentino tampoco está libre de actividad sísmica.
En Salta existen estructuras geológicas activas en distintos sectores, incluido el Valle de Lerma, mientras que en Jujuy se destacan áreas de la Quebrada de Humahuaca.
Los Valles Calchaquíes también forman parte de las regiones donde se estudia la actividad de las fallas geológicas.
Esto significa que el riesgo no se limita exclusivamente a las provincias cordilleranas del centro-oeste. El mapa oficial de peligrosidad sísmica indica que todas las provincias argentinas presentan algún nivel de amenaza, aunque con diferencias importantes entre regiones.
¿Se puede predecir cuándo ocurrirá un terremoto?
No.
La ciencia actualmente no puede determinar con precisión cuándo, dónde y con qué magnitud ocurrirá un terremoto.
Los mapas de peligrosidad permiten identificar las regiones donde existe una mayor probabilidad de registrar movimientos intensos, pero no pueden establecer una fecha para el próximo gran sismo.
Por eso, los especialistas destacan la importancia del monitoreo permanente, la construcción sismorresistente y la preparación de la población.
La prevención adquiere especial importancia en las zonas con mayor peligrosidad, donde las características de las edificaciones pueden determinar la cantidad de daños y víctimas ante un terremoto.
El monitoreo sísmico en Argentina
El Observatorio Sismológico CONICET-UNSJ, con sede en San Juan, mantiene un seguimiento permanente de la actividad sísmica.
Los instrumentos instalados en el país registran incluso las ondas generadas por terremotos ocurridos a miles de kilómetros de distancia.
Durante el terremoto de Colombia, por ejemplo, los sismógrafos instalados en San Juan registraron las ondas generadas por el movimiento. Según explicó Ortiz, las ondas sísmicas pueden recorrer el planeta y ser detectadas por estaciones ubicadas a gran distancia del epicentro.
Estos registros son compartidos con la comunidad científica internacional y permiten estudiar con mayor precisión las características de cada terremoto.
Prevención: la clave para reducir los daños
Los especialistas coinciden en que un terremoto no necesariamente se convierte en una catástrofe. El nivel de destrucción depende también de la profundidad y magnitud del movimiento, de las características del suelo y, especialmente, de la calidad de las construcciones.
Por eso, las normas de construcción sismorresistente constituyen una de las principales herramientas para reducir el riesgo.
La experiencia de San Juan y Mendoza demuestra la importancia de adaptar la infraestructura a las características sísmicas de cada región.
En definitiva, los terremotos registrados en Colombia y Venezuela no aumentan actualmente el riesgo sísmico argentino, pero sirven como recordatorio de que la actividad sísmica forma parte de la realidad geológica de Sudamérica.
En Argentina, la mayor atención continúa puesta en San Juan y Mendoza, aunque también existen zonas de riesgo en La Rioja, San Luis, Salta y Jujuy. El próximo gran terremoto no puede predecirse, pero sí es posible conocer las zonas más vulnerables, construir de manera adecuada y mantener sistemas de monitoreo y prevención activos.







