La familia de J., el niño de tres años que el viernes cayó en una boca de tormenta sin tapa en Villa Luján, reclamó justicia y pidió respuestas a la SAT y a la Municipalidad. El pequeño continúa internado en el Hospital de Niños y, según informó su tía, los médicos detectaron que ingresó líquido a su organismo y advirtieron sobre el riesgo de una posible neumonía.
El hecho ocurrió el viernes 31 de julio, alrededor de las 18.40. Siguiendo el relato de Micaela, tía del menor, esa tarde había salido de su casa, ubicada a una cuadra y media del lugar, junto a la mamá de J, y sus tres sobrinos, uno de 10 años, J., y una bebé de 10 meses. Se dirigían hacia la plaza de Villa Luján y decidieron tomar el pasaje Miguel Cané porque, según explicó, por avenida Ejército del Norte también había desbordes cloacales.
Mientras caminaban, J., iba de la mano de su tía. Antes de llegar a Saavedra, el niño pisó barro y se hundió completamente.
“Yo no lo logré ver y se me soltó de la mano al hundirse completamente”, relató Micaela en diálogo con LA GACETA. De inmediato intentó sacarlo, pero el líquido volvió a absorber al pequeño hasta que finalmente pudo rescatarlo.
La mujer contó que, una vez afuera del pozo, comenzaron a quitarle la ropa al niño para evitar que continuara en contacto con los líquidos cloacales. “Con mi ropa intenté limpiar a J.,”, explicó. Su hermana tomó al niño y corrió hasta la casa para bañarlo. Micaela también quedó cubierta de materia fecal y, ante esa situación, el hermano de J.,, de 10 años, tuvo que hacerse cargo de trasladar a la bebé hasta la vivienda porque debieron dejar abandonado el coche.
La tía del niño aclaró que en ese momento ningún vecino se encontraba en el lugar ni intervino en el rescate. “Si ofrecieron su ayuda al día siguiente”, señaló. También destacó el rápido accionar del personal del 107 y del 911, a quienes la familia llamó inmediatamente después del episodio.
Bajo observación
El menor fue trasladado al Hospital de Niños y permanece internado desde entonces. En un primer momento, la familia había recibido información favorable sobre su evolución, pero este lunes la situación volvió a generar preocupación.
Según contó su tía, ayer los médicos informaron que había ingresado líquido a su organismo y que presentaba mucosidad, por lo que existe riesgo de que desarrolle una neumonía. Por ese motivo, deberá continuar internado durante los próximos días. “J., no está fuera de peligro”, remarcó la mujer.
La situación también afectó al hermano mayor del pequeño, que presenció la caída. “No pudo comer por dos días. Llora por su hermano y está muy angustiado. J., menciona todo el tiempo que se cayó en un pozo y tiene pesadillas. Dos niños traumatizados por la falta de compromiso de la SAT y del Municipio”, apuntó.
Explicación de Caponio
Al día siguiente del episodio, Micaela regresó para medir el pozo y encontró a trabajadores de la SAT que trabajaban en el lugar. La boca de tormenta fue reparada y se selló el pozo. Durante su visita, se encontró con Marcelo Caponio, titular de la SAT, quien, según relató, le pidió disculpas por lo ocurrido. “Además me explicó que uno de los problemas que enfrenta la empresa es el robo de tapas de las bocas de tormenta y dijo que los vecinos no denuncian estas cosas. Le pedí que llegara al hospital a hablar con mi hermana y eso jamás sucedió”, contó.
La familia de J., insiste en que no busca una reparación económica. “Nosotras no pedimos dinero, lo que pedimos es justicia por lo que vivió un nene de tres años y porque sigue viviendo un dolor innecesario desde el viernes. Es un nene sano que tendría que estar jugando y disfrutando con sus hermanos”, expresó Micaela. “Pedimos que arreglen la ciudad porque hoy podríamos estar llorando a un bebé por la falta de preocupación del personal, tanto de la SAT, como de la Municipalidad. Y esperamos que se hagan presentes y al menos le pidan disculpas a mi hermana. Esto es aberrante”, concluyó.
Una queja reiterada
El pedido de la familia se suma al reclamo que los vecinos de Villa Luján vienen realizando desde hace años. En un móvil en vivo de LA GACETA Play, habitantes de la zona aseguraron que habían advertido en varias oportunidades sobre el estado de la boca de tormenta de Miguel Cané y Saavedra.
Según sus testimonios, el pozo llevaba cuatro años en malas condiciones y los reclamos habían sido acompañados por fotografías y notas. Tras la caída del pequeño, la SAT además de tapar el pozo señalizó el sector.
Pero los vecinos sostienen que el problema excede ese punto. Denuncian desbordes cloacales recurrentes, pérdidas de agua, barro contaminado y veredas que comenzaron a hundirse por filtraciones. “Venían, destrancaban y a los dos días estaba de nuevo”, describieron sobre las intervenciones anteriores. “Yo vivo a mitad de cuadra y el olor llegaba hasta mi casa. Con el sol fuerte era un olor podrido, no podíamos salir ni respirar”, relató Celia, una de las vecinas.
Para los habitantes de Villa Luján, la reparación llegó después de que ocurriera una desgracia que, para ellos, podría haberse evitado. Ahora reclaman que las soluciones no se limiten a tapar el pozo donde cayó J., sino que se atienda de manera definitiva el deterioro de las redes y de la infraestructura del barrio.











