El desgarrador reclamo de Liliana, a 20 años del crimen de “Betty” Argañaraz: “La Justicia no volvió a buscar a mi hermana”
Resumen para apurados
- A 20 años del crimen en Tucumán, Liliana Argañaraz exige a la Justicia reanudar la búsqueda del cuerpo de su hermana Betty, asesinada en 2006 y cuyos restos jamás aparecieron.
- Aunque la Justicia condenó a los culpables, la búsqueda de la docente se paralizó tras rastrillajes fallidos entre 2018 y 2019, dejando el caso inconcluso sin nuevos peritajes.
- La familia reclama designar una fiscalía especial y reactivar la recompensa para hallar los restos, poder darle sepultura y cerrar un duelo de dos décadas sin respuestas.
Pasaron 20 años, pero para la familia Argañaraz el tiempo no cerró ninguna herida. Betty desapareció en 2006 y, aunque la Justicia determinó que fue asesinada y condenó a Susana Acosta y a quien entonces era conocida como Nélida Fernández -hoy Marcos Daniel Fernández-, sus restos nunca fueron encontrados. Para Liliana, su hermana, esa ausencia mantiene abierta una historia que todavía no puede terminar.
“Son 20 años de mucho dolor, de una herida abierta que no cicatriza más porque a Betty no la recuperaron”, expresó la mujer durante una entrevista con LA GACETA. Y marcó una diferencia que, para la familia, resulta fundamental: aunque la Justicia estableció que Betty está fallecida, ellos todavía no pudieron recuperar su cuerpo. “Para mí mi hermana sigue desaparecida”, afirmó.
La búsqueda de los restos de la docente tucumana se extendió durante los primeros años de la investigación por distintos puntos de la provincia. Uno de los lugares que concentró los esfuerzos fue la zona de El Cadillal, donde se realizaron numerosos rastrillajes y se utilizaron recursos aportados por la Nación para explorar las aguas.
Según recordó Liliana, uno de los últimos operativos pudo haberse realizado entre 2018 y 2019, en sectores cercanos a Ticucho. Allí fueron encontrados restos humanos que luego fueron sometidos a estudios de ADN, pero los resultados no coincidieron con el material genético de Betty.
Desde entonces, la familia asegura que no hubo nuevos avances concretos en la búsqueda. “Luego de la condena, la Justicia no volvió a encargarse de encontrar el cuerpo de Betty”, cuestionó Liliana. Para ella, la investigación quedó relegada y la familia tuvo que continuar reclamando prácticamente en soledad.
“No quiero que la Justicia sea mi psicólogo”
La hermana de Betty sostuvo que el último contacto que tuvo con autoridades judiciales no estuvo relacionado con la búsqueda de la docente, sino con los beneficios otorgados a las dos mujeres condenadas por el crimen, que actualmente se encuentran en libertad condicional.
Liliana aclaró que comprende que, una vez cumplida parte de una condena, existen mecanismos legales para acceder a determinados beneficios. Sin embargo, cuestionó los antecedentes que constaban en los expedientes antes de esas decisiones.
Según señaló, los informes advertían que las condenadas no habían mostrado arrepentimiento ni reconocimiento del delito y planteaban dudas sobre su capacidad de reinserción.
“Ellas creen que hicieron el crimen perfecto, pero no hay crimen perfecto”, sostuvo. Y agregó: “Hay una investigación que en una parte ha fallado, ha fallado y que no siguió los rastros de mi hermana”.
La familia también reclama que se reactive la recompensa de $150.000 establecida en 2006 para quien aporte información que permita encontrar a Betty. Liliana aseguró que ese mecanismo “nunca se reactivó”.
Además, contó que envió una nota al ministro de Fiscales para solicitar una audiencia y pedir que se determine una fiscalía que se ocupe específicamente de la búsqueda, pero que hasta el momento no recibió respuesta.
“No hay un lugar a donde vos puedas ir a depositar esto”, lamentó. Y dejó en claro qué espera de los funcionarios: “Yo no quiero que la Justicia sea mi psicólogo, no necesito un terapeuta. Necesito que cumplan la función, que se ocupen para lo cual han sido puestos en ese lugar”.
Un duelo que nunca pudo cerrarse
La imposibilidad de encontrar a Betty también impidió que la familia pudiera atravesar un duelo completo. Liliana recordó especialmente a su madre, quien murió un año después de la desaparición de su hija, llamándola y pidiendo por ella.
“Es importante poder darle sepultura, poder dejar el alma, el alma de mi madre en paz”, expresó.
La búsqueda, mientras tanto, no se detuvo para la familia. Liliana, su hermano y su sobrino continúan hablando de Betty cada vez que tienen oportunidad y pidiendo que cualquier persona que tenga información pueda aportarla.
“No tan solo soy yo la que hablo. Lo hace mi hermano, lo hace mi sobrino. En cada lugar que van mencionan quiénes son y qué es lo que buscan”, relató.
Después de dos décadas, Liliana no reclama solamente una respuesta para ella. También quiere que su familia pueda recuperar a Betty, darle sepultura y finalmente cerrar una historia marcada por la incertidumbre.
“Ya está, terminamos. Continúen con su vida. A Betty la vamos a tener en la memoria, la vamos a amar, vamos a sentirnos totalmente orgullosos de la persona que cada uno ha conocido”, expresó.
Por eso, a 20 años de aquella desaparición, su pedido sigue siendo el mismo: que la Justicia vuelva a buscarla. “Ellos tienen que trabajar y dar la respuesta. Eso espero de la Justicia. Cada uno en la función que le corresponde”, concluyó Liliana.












