La pasión según Martín y Jesica

Una es la directora involuntaria de uno de los videos más explícitos de pornografía política. El otro es el fantasma de esa escena filmada en un vestidor, el lugar donde conviven la desnudez y las formas de ocultarla. Más allá de su último e involuntario hit, un recorrido por las biografías de ambos deja expuestos, por momentos, tramos relevantes de la corrupción argentina.

FOTO AFP
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Daniel Dessein
Por Daniel Dessein 26 Julio 2026

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Era una de las imágenes más buscadas. La del fantasma del vestidor dolarizado. Se tapó la cara cuando las cámaras de los noticieros intentaron filmarlo a la salida de la oficina de su abogado. Finalmente apareció con nitidez. Exultante. Alentando. Celebrando el triunfo del seleccionado argentino contra el suizo en el Mundial. Fumaba un habano y llevaba una remera negra; solo ese detalle luctuoso de su vestimenta parecía apropiado entre tantas camisetas celestes y blancas. La imagen de Martín Isaurralde resultó irritante aún en esos momentos en que toda fragmentación parecía diluirse por los gritos de gol. Fue la nota disonante de estas semanas en las que la pasión mundialista se transformó en una aplanadora de diferencias.

La convocatoria a la velada futbolística combinó afinidades con algún descuido procesal. Uno de los invitados era hermano del juez que intervino en el “Yategate”, la causa judicial derivada de la viralización de las imágenes del político con la modelo Sofía Clerici en el Mediterráneo. El set de filmación de la secuencia de celebración mundialista fue el departamento de Puerto Madero de un desarrollador inmobiliario y ex novio de Jesica Cirio.

El gobernador que no fue

Un peritaje cuyos detalles salieron a la luz en los últimos días, en el marco de la causa por enriquecimiento ilícito en la que se investiga a Insaurralde y Cirio a raíz de la difusión del video del vestidor, recuperó del recuerdo al día de la consagración de ese matrimonio porque fue el primero de múltiples gastos investigados. El entonces diputado nacional e intendente de Lomas de Zamora en uso de licencia, con 44 años, y la modelo, 29, se casaron en noviembre de 2014. En la fiesta tocaron Agapornis y Los auténticos decadentes. Los souvenirs eran ojotas de Ricky Sarkany. Candelabros colgaban del techo de una gigantesca carpa blanca, debajo de la cual se distribuían mesas que conformaban pasillos por los que circulaban desde Vicky Xipolitakis a barones del conurbano, entre otros referentes de la nobleza bonaerense. En las mesas había carteles que decían, en aparente contradicción temporal, “Ama por siempre…vive hoy”. El “Carpe diem”, como era cantado, triunfaría sobre las pretensiones de eternidad.

A veces la estética prefigura una ética. La puesta en escena anticipaba también la candidatura de Insaurralde a la gobernación de la provincia de Buenos Aires y sueños presidenciales –con combo evitista- para 2019.

No llegó a tanto pero sí ancló muy cerca, a tiro de lograr sus planes. El discípulo de Jorge Rossi, dirigente duhaldista que presidió el Instituto Provincial de Lotería y Casinos, era el jefe de Gabinete de Axel Kicillof –y hombre fuerte de la provincia de Buenos Aires- cuando explotó en las redes el video en el yate “Bandido”.

Insaurralde, a diferencia de lo que haría su ingenuo colega Manuel Adorni tiempo más tarde, soltó amarras rápido. Renunció apenas 36 horas después, intentando contener un incendio que amenazaba con extenderse a todo el bosque político y económico que había forestado durante años. Faltaban, además, 23 días para la primera vuelta de las elecciones presidenciales que Sergio Massa estuvo a tres puntos de ganar.

El hilo rojo

Existen varias versiones de la misma leyenda china. La más contada es la de Yue Lao, dios de las uniones predestinadas, quien en casos muy puntuales ata un hilo rojo, invisible para los humanos, entre las personas que están condenadas a encontrarse y convivir. Lázaro Báez, Amado Boudou, Ricardo Jaime y José López pueden haber tenido alguna hebra que los llevó a cohabitar un tiempo en el penal de Ezeiza. Pero la leyenda apunta más a las pasiones amorosas. “Seguí la ruta de Jesica” es una frase que circula hace tiempo como una contraseña de políticos avezados con periodistas de investigación.

El hilo rojo de Jesica Cirio la llevó primero a Rodrigo Fernández Prieto, novio de la vedette antes de su vinculación con Insaurralde y reciente anfitrión del ex barón de Lomas de Zamora en la función mundialista de Puerto Madero. La relación de Cirio con Fernández Prieto fue breve. El posterior matrimonio con Insaurralde duró ocho años. En el ocaso de la relación, Cirio habría filmado el vestidor conyugal convertido en depósito provisorio de dólares provenientes de un aparente circuito recaudatorio. Se estima que, al momento de la filmación, había allí unos diez millones de dólares fuera del radar impositivo.

Esta última condición es el hilo rojo que une a Insaurralde y Cirio con el siguiente capítulo amoroso de la entonces conductora de “La peña del morfi”. En el verano de 2023 conoció a Elías Piccirillo y un año más tarde, no “hasta que la muerte” sino el próximo escándalo los separe, se casaron. Llegó pronto. El matrimonio se quebró por la detención en una causa por estafa en la que el denominado “rey del blue” fue acusado de “plantar” un kilo de cocaína a un socio con el que había comido en el restaurant del hotel en el que se había casado con Cirio nueve meses antes.

El nombre de Piccirillo quedó asociado a los “rulos financieros” que se multiplicaron durante el final de la gestión de Alberto Fernández, y Sergio Massa en el ministerio de Economía, en el que proliferaron las irregularidades con el acceso al dólar oficial a través de la autorización de importaciones.

Equilibristas con vértigo

La relación entre la farándula y la política es conocida. Hay transfusiones sanguíneas entre el poder y la popularidad que generan una genética que muchos asocian a una fortaleza anabolizada. “La irrealidad tiene poder sobre la realidad”, escribe Gabriel Zaid en “El secreto de la fama”. Lo intuyen quienes la buscan. Es el maquillaje que puede tapar las imperfecciones de sus vidas y dibujar rostros atractivos en los personajes que interpretan. La cruza entre los exponentes de la vida pública permite, a veces, convertir a la sinergia de dos biografías en un reality show lucrativo. Pasó con Insaurralde y Cirio durante varios años.

Finalmente descubrimos que un alto porcentaje de los políticos y las celebridades, detrás de su aparente omnipotencia, esconden un profundo temor. Son, en el fondo, equilibristas que luchan contra el vértigo que les produce la idea de una caída que los devuelva a la intrascendencia de la que surgieron.

Un seguro posible contra el descenso temido, a veces insuficiente, es el dinero. Su búsqueda a cualquier costo puede ser el pasaje del calor popular al escarnio. Solo solventará los gastos del ostracismo al que estarán condenados mientras el recuerdo de sus acciones los persiga.

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