El índice de vulnerabilidad habitacional alcanzó su récord y el 73% de los inquilinos tiene deudas

Uno de cada cinco hogares debió mudarse por motivos económicos y casi la mitad destina al alquiler el 50% o más de sus ingresos mensuales.

ACTUALIZAR EL ALQUILER. La inflación es el dato indispensable para calcularlo. / PEXELS
ACTUALIZAR EL ALQUILER. La inflación es el dato indispensable para calcularlo. / PEXELS
Hace 1 Hs

Resumen para apurados

  • Inquilinos Agrupados reportó un récord de 73% de hogares inquilinos endeudados en Argentina debido al fuerte aumento de alquileres tras la derogación de la Ley de Alquileres.
  • Casi la mitad destina más del 50% de sus ingresos al alquiler y el 20% debió mudarse por motivos económicos. Las deudas hoy financian gastos básicos como alimentos y alquiler.
  • El 96% de los inquilinos exige aumentos ligados a salarios en vez de inflación. Sin cambios, la mora y el pluriempleo seguirán aumentando, agravando la crisis habitacional.
Resumen generado con IA

El 72,9% de los hogares inquilinos mantiene deudas activas, el nivel más alto desde que comenzó la Encuesta Nacional Inquilina. El 29,7% atraviesa una situación de emergencia habitacional, un indicador que combina el peso del alquiler sobre los ingresos, el endeudamiento, la mora y las mudanzas por razones económicas.

El relevamiento alcanzó a 808 hogares de 16 provincias y fue elaborado por Inquilinos Agrupados junto con la Federación de Inquilinos Nacional. Ese índice de vulnerabilidad también constituye el valor más alto registrado por la encuesta.

También detectó que el 20% de los inquilinos debió abandonar su vivienda por no poder afrontar el alquiler, el porcentaje más alto de toda la serie histórica. En la provincia de Buenos Aires ese porcentaje asciende al 21,5%, mientras que en la Ciudad de Buenos Aires baja al 17,5%.

Endeudamiento récord para afrontar gastos básicos

El estudio muestra que la deuda dejó de estar vinculada al consumo y pasó a financiar gastos esenciales. Entre los hogares endeudados, el 55% tomó préstamos o contrajo obligaciones para comprar alimentos y el 37% recurrió al crédito para pagar el alquiler.

A esa presión se suma el uso de tarjetas de crédito como mecanismo para refinanciar compromisos previos. El 66% utilizó ese financiamiento y el 38% del total de los hogares ya registra atrasos en el pago de sus obligaciones. En los casos donde el alquiler absorbe más del 70% de los ingresos, la mora alcanza al 73%.

El alquiler también concentra una parte creciente del ingreso familiar. En promedio, los hogares destinan el 40% de sus recursos mensuales al pago de la vivienda y casi la mitad (48,5%) utiliza el 50% o más de sus ingresos para cubrir ese gasto. El alquiler mediano nacional ya alcanza los $656.500 mensuales.

El informe advierte además que el impacto resulta mayor en las familias numerosas. Mientras una persona que vive sola conserva alrededor de $950.000 después de pagar el alquiler, en un hogar integrado por cuatro personas el ingreso disponible cae hasta $367.000 por integrante, ya que los alquileres de viviendas con más ambientes aumentan sin que los ingresos familiares crezcan en la misma proporción.

Tener empleo ya no garantiza sostener un alquiler

El deterioro también alcanza al mercado laboral. Aunque el 68% de los inquilinos posee empleo registrado, casi la mitad necesita más de una fuente de ingresos para afrontar los gastos mensuales.

Hoy, el 47% tiene dos o más trabajos y casi un tercio incorporó una nueva actividad laboral durante el último año para compensar la pérdida de poder adquisitivo. Además, el 15% perdió un empleo en ese mismo período.

Para Gervasio Muñoz, referente de Inquilinos Agrupados, el escenario se agravó después de la derogación de la Ley de Alquileres. "Luego de la derogación de la Ley de Alquileres y según el Indec, los precios de los alquileres duplicaron la inflación y en algunas regiones la triplicaron", afirmó. En ese sentido, agregó: "Desde diciembre de 2023, el valor de los alquileres estuvo todos los meses por encima de la inflación", por lo que "son miles los inquilinos que no los pueden seguir pagando, ya que al desregular completamente las condiciones, el mercado está cargando todos los gastos sobre ellos".

Contratos más cortos y reclamos por mayor previsibilidad

La desregulación también modificó las condiciones de contratación. El 78% de los acuerdos contempla actualizaciones cada tres o cuatro meses y el 65% utiliza el Índice de Precios al Consumidor (IPC) como referencia para los aumentos. Además, el 5,8% de los inquilinos alquila sin un contrato escrito.

Frente a ese escenario, el 96% de los encuestados rechaza las actualizaciones atadas a la inflación y prefiere mecanismos vinculados a la evolución de los salarios o acuerdos con intervención estatal. A su vez, el 57% considera que los incrementos deberían aplicarse una vez por año y el 84% reclama contratos de entre tres y cinco años para contar con mayor previsibilidad. Otro de los pedidos apunta a los costos adicionales del alquiler: el 85% sostiene que los inquilinos no deberían afrontar el pago de expensas extraordinarias ni gastos de administración inmobiliaria.

El deterioro se profundizó durante el último semestre

La comparación con las últimas tres ediciones de la Encuesta Nacional Inquilina tampoco muestra señales de recuperación. Durante el último semestre, el alquiler mediano nacional aumentó un 12%, al pasar de $586.000 a $656.500. En ese mismo período, las mudanzas por motivos económicos crecieron del 13,4% al 20%, el porcentaje de hogares endeudados pasó del 71% al 72,9% y el pluriempleo avanzó del 43,1% al 47,4%. Además, quienes incorporaron una nueva actividad laboral durante el último año aumentaron del 26,3% al 32,9%.

Como resultado, el índice de vulnerabilidad habitacional alcanzó su nivel más alto desde que comenzó el relevamiento. Casi uno de cada tres hogares inquilinos reúne de manera simultánea sobrecarga del alquiler, endeudamiento, mora y mudanzas por motivos económicos.

El relevamiento concluye que ninguna de las variables centrales mejoró durante el último semestre y que todos los indicadores profundizaron el deterioro de las condiciones de acceso y permanencia en una vivienda alquilada.

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