Las emociones detrás del multitudinario desfile patrio en el Día de la Independencia

El paso de las delegaciones dejó el mensaje común de que mantener vivas las costumbres también es celebrar la Independencia.

ALGARABÍA. Agrupaciones gauchas, instituciones civiles, educativas y fuerzas de seguridad compartieron el recorrido que honró 210 años de libertad.  LA GACETA / FOTOs DE Osvaldo Ripoll
ALGARABÍA. Agrupaciones gauchas, instituciones civiles, educativas y fuerzas de seguridad compartieron el recorrido que honró 210 años de libertad. LA GACETA / FOTOs DE Osvaldo Ripoll
Por Ariane Armas Hace 4 Hs

Antes de que comenzaran a sonar las bandas y de que las primeras delegaciones iniciaran el recorrido frente al palco oficial que se instaló en el Parque 9 de Julio, había otra escena que se repetía a un costado de la avenida Soldati. Mujeres acomodándose los pañuelos, alisando las polleras, ajustando los ponchos y desplegando con cuidado una bandera que pocos reconocen a simple vista. Mientras esperaban su turno para desfilar en los festejos por los 210 años de la Declaración de la Independencia, ellas se preocupaban porque las tradiciones no se pierdan.

La emoción de participar en el desfile cívico-militar atravesaba a todas las agrupaciones, llegadas desde distintos puntos de la provincia y el país para sumarse a una celebración que tiene en Tucumán un significado especial. Pero, detrás del orgullo de vestir la ropa de época o montar a caballo, aparecía una y otra vez la idea de mantener vivas las costumbres.

“Es una gran emoción y una alegría inmensa venir a representar nuestra cultura en una fecha tan importante para todos los argentinos”, contó Patricia Ponce, integrante de la Agrupación Gaucha 7 de abril. Hace cinco años decidió sumarse para acompañar a quienes desde hace décadas sostienen esta tradición.

“Creo que estos actos son fundamentales porque ayudan a que nuestras costumbres sigan vigentes. Cada vez que me pongo el traje para venir a un desfile siento una emoción muy grande”, afirmó con los ojos brillantes por ese sentimiento. Para ella, el mayor desafío es lograr el recambio generacional. “A las niñas y a los jóvenes les diría que participen y que no permitan que esto se pierda. Es algo muy hermoso poder representar nuestras raíces”, expresó.

La misma preocupación viajó cientos de kilómetros ya que entre las delegaciones que participaron del desfile volvió a estar la “Asociación Las Gauchitas” de San Salvador de Jujuy, integrada exclusivamente por mujeres que desde hace una década dicen presente en Tucumán para las fechas patrias.

Cada año ellas llegan con la misión de dar a conocer la Bandera Nacional de la Libertad Civil, el símbolo que Manuel Belgrano entregó al pueblo jujeño en reconocimiento por su participación en la gesta independentista.

“La primera vez que vinimos muchas personas pensaban que era un escudo”, recordó Maricel González. Esa experiencia las impulsó a reforzar una tarea que hoy consideran parte de su compromiso con la historia pasada y futura. “Estos desfiles nos permiten acercar esa historia a la comunidad”, señaló.

La asociación nació hace casi 20 años para rescatar el protagonismo de las mujeres jujeñas durante la lucha por la independencia. Hoy reúne a unas 40 integrantes y participa en actos patrios de distintas provincias.

Ruth Marcia Rodríguez se incorporó después de jubilarse. Desde entonces, cada viaje representa una oportunidad para contar una parte de la historia que, según considera, muchas veces quedó relegada.

“Nuestra asociación representa a la mujer jujeña y su participación en la emancipación. Queremos que los jóvenes conozcan esa historia y comprendan que la libertad que hoy disfrutamos fue posible gracias al sacrificio de quienes nos precedieron”, explicó.

El Éxodo Jujeño

Mientras hablaba sostenía la Bandera Nacional de la Libertad Civil, y aprovechó la espera para recordar el Éxodo Jujeño, cuando miles de familias abandonaron sus hogares por orden de Belgrano para impedir que el ejército realista encontrara alimentos y recursos.

“Los jujeños sentimos un enorme orgullo porque esa entrega también hizo posible la libertad que hoy disfrutamos todos los argentinos y que se celebra en esta provincia hemana”, dijo. Porque en una fecha como ésta no se mueve un sólo hecho histórico sino todos los momentos que llevaron a la libertad de los argentinos.

Poco después de estos diálogos, el desfile comenzó oficialmente. Desde el palco instalado en el Parque 9 de Julio, el gobernador Osvaldo Jaldo y la vicepresidenta Victoria Villarruel, acompañados por autoridades provinciales, siguieron el paso de las delegaciones que, una tras otra, rindieron homenaje a los 210 años de la Declaración de la Independencia.

Entre las postales de la jornada convivieron una gigantesca figura de la Pachamama, niños marchando con camisetas de la selección argentina y pequeñas banderas nacionales en sus manos, además del paso solemne de las formaciones militares bajo una lluvia de papelitos celestes y blancos.

Cada delegación tenía su propia historia y sus propios símbolos. No obstante, todas parecían compartir el mismo propósito que habían expresado las mujeres entrevistadas antes del desfile. Cada uno de ellos quieren cuidar las tradiciones, mantener viva la memoria de la Independencia y transmitir ese legado a quienes vienen detrás.

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