Antes del 9 de Julio, la música unió generaciones

Entre ballets, familias y artistas, la plaza Independencia volvió a ser el punto de encuentro de personas de diversas edades y unidas por las mismas raíces.

ROCK NACIONAL. La Beriso llenó de movimiento y garra la noche de vigilia, de la mano del particular estilo de Rolando “Rolo” Sartorio, cuya voz es una de las marcas distintivas del grupo. La Gaceta / Foto de Ariane Armas
ROCK NACIONAL. La Beriso llenó de movimiento y garra la noche de vigilia, de la mano del particular estilo de Rolando “Rolo” Sartorio, cuya voz es una de las marcas distintivas del grupo. La Gaceta / Foto de Ariane Armas
Por Ariane Armas Hace 2 Hs

Desde adolescentes que bailaban sin pausa hasta adultos mayores que viajaron cientos de kilómetros para volver a encontrarse con una zamba, la Fiesta Patria reunió en la plaza Independencia a tucumanos y visitantes de todas las edades. En la víspera de un nuevo 9 de Julio, el folclore volvió a convertirse en el puente que unió generaciones alrededor de una misma celebración y de una historia compartida.

Bastaba caminar unas cuadras por el microcentro para advertir que la víspera del 9 de Julio tenía un color distinto y no solo en la franja etaria. Por las veredas circulaba una verdadera “fuga de chinas y paisanos”. A los integrantes de los ballets folclóricos se sumaban decenas de chicos que regresaban de los actos escolares junto a sus familias. Vestidos floreados, bombachas de gauchos, boinas, pañuelos, alpargatas y ponchos se mezclaban en un mismo paisaje. Distintos colores, distintos estampados, pero una misma raíz que volvió a hacerse visible en el corazón de Tucumán.

A las 14.30, tal como estaba previsto, comenzó la Fiesta Patria organizada por el Gobierno provincial en la plaza Independencia para recibir un nuevo aniversario de la Declaración de la Independencia. Los primeros en apropiarse del escenario fueron los ballets folclórico. Con zapateos, giros y pañuelos al viento comenzaron a darle movimiento a una plaza que, con el correr de las horas, se fue poblando de familias, turistas y grupos de amigos.

La Casa de Gobierno como paisaje de la música y los festejos. Las escalinatas del palacio gubernamental se transformaron por un día en un gran escenario al aire libre, donde miles de personas disfrutaron de la música, el espectáculo de luces y la vigilia por un nuevo aniversario de la Independencia. La Casa de Gobierno como paisaje de la música y los festejos. Las escalinatas del palacio gubernamental se transformaron por un día en un gran escenario al aire libre, donde miles de personas disfrutaron de la música, el espectáculo de luces y la vigilia por un nuevo aniversario de la Independencia. La Gaceta / Foto de Osvaldo Ripoll

El tiempo también pareció ponerse de acuerdo con la celebración y sus asistentes. Aunque el termómetro marcaba apenas 18 grados, el sol de la siesta hizo que la temperatura se sintiera mucho más amable y acompañó a quienes llegaron desde temprano con reposeras, mates y banderas argentinas para esperar una extensa jornada artística. Por la noche, se fue a casi el otro extremo: temperaturas de una sola cifra.

Mientras sonaban las primeras chacareras, varias parejas improvisaban rondas de baile sobre el asfalto. No hacía falta una pista. Cualquier espacio libre alcanzaba para que desconocidos se tomaran de las manos y compartieran una zamba.

Un mar de banderas. La enseña nacional acompañó la vigilia de diferentes formas, en una de las imágenes más representativas de la celebración. Un mar de banderas. La enseña nacional acompañó la vigilia de diferentes formas, en una de las imágenes más representativas de la celebración. LA GACETA / FOTO DE OSVALDO RIPOLL

Una de esas historias tuvo como protagonistas a Eva, de 66 años, y a un grupo de adolescentes folcloristas. Se conocieron allí mismo, entre el público, y pocos minutos después ya compartían una danza. “Es el tercer año que vengo y para mí esta fiesta es hermosa. Desde la primera vez quedé encantada. Siempre invito a otros para que vivan lo que pasa acá. En esta plaza no hay edades ni provincias distintas; hay amistad y todos somos hermanos”, resumió la mujer que llegó desde Santiago del Estero sólo por esta celebración.

Esa sensación parecía repetirse entre los más jóvenes. Ludmila Satieha, de 15 años, contó que uno de los momentos que más espera del año es justamente la Fiesta Patria. “Lo que más me gusta es que toda la gente viene a Tucumán. Por un día sentimos que somos la provincia más importante porque acá nació la Independencia y llega gente de todo el país. Lo más lindo es compartir con otros chicos y también con los grandes. Todos aprendemos y bailamos juntos. El folclore une generaciones”, expresó.

A pocos metros, Thiago Albornoz, de 16 años, seguía moviéndose después de varias horas de actividad. “Estoy desde las 11 bailando y, si hace falta, me quedo hasta las siete de mañana. Lo que más me gusta es compartir con mis amigos y con toda la gente. El folclore transmite alegría y ayuda a unir a las personas”, aseguró.

Para Bautista Marchizio, también de 16 años, la conexión con el folclore comenzó mucho antes de subir a un escenario.

“Mi abuela fue la que me enamoró del folclore. Escuchábamos zambas en el campo y ella me enseñó los primeros pasos. Después seguí aprendiendo en la escuela y ya nunca lo dejé. Para mí es una cura”, contó.

El joven también destacó el valor simbólico de la fecha. “Me parece importante que nunca dejemos de recordar nuestra Independencia en el lugar donde nació. La tradición son nuestras raíces y todos deberíamos conocerlas porque forman parte de quienes somos”, reflexionó.

Con el paso de las horas, la tarde fue cediendo lugar a la vigilia. El cielo comenzó a teñirse de tonos anaranjados mientras las pantallas gigantes y las luces del escenario tomaban protagonismo. La Casa de Gobierno, iluminada de celeste y blanco, completaba una de las postales más fotografiadas de la noche.

Las banderas argentinas se multiplicaban en manos de chicos y grandes, los vendedores recorrían la plaza con algodón de azúcar y escarapelas, y la multitud avanzaba lentamente entre la música, las conversaciones y las ganas de quedarse hasta la medianoche.

La fiesta también se bailó. Entre canciones patrias y artistas locales, la música invitó a grandes y chicos a bailar al ritmo del folclore y la cumbia en una tarde- noche marcada por el encuentro. La fiesta también se bailó. Entre canciones patrias y artistas locales, la música invitó a grandes y chicos a bailar al ritmo del folclore y la cumbia en una tarde- noche marcada por el encuentro. La Gaceta / Foto de Osvaldo Ripoll

La propuesta artística también tuvo una gama amplia en edades y estilos: era una amplia grilla de músicos tucumanos y nacionales. Durante la jornada pasaron por el escenario artistas locales y academias de danza, mientras que por la noche estaba prevista la actuación de figuras convocantes como La Beriso, El Chaqueño Palavecino y Sergio Galleguillo, en un espectáculo pensado para reunir distintas generaciones alrededor de una misma celebración.

Cuando faltaban pocos minutos para que el reloj marcara las cero, ya casi nadie distinguía quién había llegado desde un ballet, quién era turista o quién simplemente había salido a caminar. Todos miraban el mismo escenario, cantaban las mismas canciones y agitaban la misma bandera. En la víspera de un nuevo aniversario de la Independencia, la plaza Independencia volvió a hacer honor a su nombre y reunió, al menos por una noche, a miles de personas alrededor de una historia compartida.

Hoy, desfile cívico militar: más de 600 gauchos en el parque 9 de Julio

Como parte de los festejos por el Día de la Independencia, hoy al mediodía se realizará el tradicional desfile cívico-militar sobre la avenida Soldati, en su intersección con la calle Haití, en el parque 9 de Julio. Uno de los momentos más esperados de la jornada será el paso de las agrupaciones gauchas, que volverán a rendir homenaje a la fecha patria con sus caballos, vestimentas tradicionales y estandartes.

El secretario de Producción de la Provincia, Eduardo Castro, explicó que en esta edición participarán alrededor de 600 gauchos, distribuidos en 60 agrupaciones tradicionalistas. Según precisó Castro, cada delegación estará integrada por 10 representantes, una medida que busca garantizar un desfile ordenado y permitir la participación de la mayor cantidad posible de instituciones. El desfile cívico-militar reunirá además a fuerzas de seguridad, instituciones educativas y organizaciones civiles.

Música y risas para niños: los más chicos coparon la plaza durante la tarde

La celebración popular por la víspera del Día de la Independencia comenzó temprano, a las 14.30, con propuestas pensadas especialmente para las familias y una importante presencia de niños que, acompañados por sus padres, se acercaron para vivir una jornada cargada de música, juegos y entretenimiento. Sobre el escenario principal se sucedieron las presentaciones de Filito y Las Guerreras K-Pop, dos de los espectáculos más esperados. Las risas, los aplausos y la participación de los más pequeños marcaron el ritmo durante la tarde. Tras su actuación, Filito expresó su emoción por formar parte de la celebración. “Es un honor para mí hacer reír a los tucumanos. Sé lo que le gusta a la familia, a grandes y chicos, sin usar malas palabras”, afirmó el humorista. Por otro lado, las guerreras K-Pop expresaron: “fue una tarde maravillosa, conocimos a muchas personas y el público estuvo encantador. El día ayudó a que sea una gran fiesta”.

Todo celeste  y blanco: los dulces patrios fueron protagonistas de la vigilia

La plaza Independencia se tiñó de celeste y blanco. Las banderas, las escarapelas y la decoración se multiplicaron entre el público. Y este año los colores patrios también llegaron a la gastronomía y, especialmente, a los puestos de dulces que acompañaron la tradicional víspera del Día de la Independencia. Entre las opciones que llamaban la atención sobresalían unos pequeños alfajores redondos decorados con los colores de la bandera argentina. Llevaban una cobertura celeste atravesada por una franja blanca en el centro y un pequeño punto dorado que evocaba el Sol de Mayo, un detalle que no pasó desapercibido para quienes recorrían la plaza. Se mezclaban con pastafrolas de dulce de membrillo, alfajores de maicena espolvoreados con coco rallado, bocaditos bañados en chocolate y otras masas secas típicas de panadería. Cada bandeja ofrecía una selección pensada para compartir en familia mientras se disfrutaba de los espectáculos.

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