Resumen para apurados
- El karateca tucumano Gonzalo Navarro ganó recientemente dos medallas para Argentina en el Sudamericano de Colombia gracias a su destacada preparación en combate.
- Navarro, que es ingeniero civil y el único tucumano en la delegación nacional, superó a rivales de la región tras meses de entrenamientos diarios combinados con su trabajo.
- Este logro posiciona a Navarro como el número uno del ranking nacional de cara a su próximo objetivo: clasificar en los Juegos Suramericanos de Santa Fe para Lima 2027.
Con el traje de ingeniero pasa buena parte de sus días entre planos, obras y cálculos. Unas horas después cambia el escritorio por el tatami, se pone el karategi y vuelve a entrenar como si todavía le quedara toda la carrera por delante. Esa rutina, repetida durante años, acaba de darle una nueva recompensa a Gonzalo Navarro: dos medallas en el Campeonato Sudamericano de Karate disputado en Cartagena de Indias, Colombia.
El tucumano de 30 años fue el único representante de la provincia dentro de la delegación argentina, integrada por 40 atletas entre juveniles y mayores. Regresó con la medalla de bronce en la categoría combate hasta 67 kilos y otra de plata en la competencia por equipos. Además, llegó como el número uno del ranking nacional de su categoría, un lugar que hoy defiende con la vista puesta en un objetivo mayor: los Juegos Suramericanos de Santa Fe, que otorgarán plazas para los Panamericanos de Lima 2027.
Un torneo preparado durante meses
Navarro viajó a Colombia convencido de que podía pelear por el podio. "Venía realizando un muy buen trabajo desde hace tiempo. Tengo un gran equipo de entrenamiento y conocía a la mayoría de mis rivales, así que me preparé de la mejor manera, tanto en lo físico como en lo mental", cuenta en diálogo con LA GACETA.
En el cuadro individual superó sucesivamente a competidores de Perú y Chile antes de enfrentar al venezolano con el que disputó la medalla de bronce. Después llegó la competencia por equipos, donde Argentina dejó en el camino a Perú y Chile antes de caer en la final frente al seleccionado local.
"Siempre es un honor representar a la Argentina. Volver con dos medallas refleja todo el sacrificio que hay detrás: la dieta para dar el peso, las horas de entrenamiento y el esfuerzo diario. También significa haber podido medirme con los mejores competidores de América y comprobar que el trabajo está dando resultados", resume.
Navarro asegura que ninguna pelea fue sencilla. "En Sudamérica hay un nivel muy alto. En mi categoría compiten deportistas que fueron medallistas mundiales y panamericanos. Cada combate fue planificado junto con mi coach y, por suerte, la mayoría pudimos resolverlos de manera inteligente".
El único tucumano de la delegación
Entre los 40 integrantes del seleccionado argentino había un solo deportista de Tucumán. Para Navarro ese dato tiene un valor especial. "Es un gran orgullo representar a la provincia. Siento que también represento al karate tucumano, que tiene una historia de más de 40 años. Llevo esa bandera a cada campeonato con mucha responsabilidad", afirma.
Junto a él también viajó su entrenador y sensei, Iván Troitiño, quien además integró el torneo como árbitro internacional.
Del escritorio al tatami
El karate ocupa buena parte de su vida, aunque no es la única. Navarro es ingeniero civil, egresado de la Universidad Nacional de Tucumán, y trabaja ocho horas diarias mientras sostiene una rutina de entrenamiento de alto rendimiento.
"Siempre fue un desafío. Ya cuando estudiaba tenía que combinar las dos cosas. Llevar adelante ambas carreras requiere mucha organización y disciplina", explica.
Su agenda rara vez cambia: trabaja de lunes a viernes y después entrena alrededor de dos horas diarias. Cuando se acerca una competencia importante también suma prácticas los sábados.
Dice que, con el tiempo, aprendió que una actividad alimenta a la otra. "Trato de trasladar a mi vida profesional los valores que me enseñó el karate: el respeto, la disciplina, la perseverancia, la tolerancia a la frustración y la capacidad de trabajar bajo presión".
El próximo objetivo
Las dos medallas en Colombia no representan un punto de llegada. El calendario ya marca el próximo desafío. En octubre competirá en los Juegos Suramericanos de Santa Fe, el torneo más importante del año para el karate argentino y clasificatorio para los Juegos Panamericanos de Lima 2027.
"Todo el trabajo que venimos haciendo apunta a llegar en el mejor nivel posible. Cada competencia forma parte de esa preparación", sostiene. Después de tantos años dentro del deporte, Navarro también piensa en quienes recién empiezan.
"Les diría que se animen. El karate enseña respeto, disciplina y amistad. Además, brinda oportunidades increíbles. Gracias a este deporte viajo por el mundo desde los 14 años y viví experiencias que marcaron mi vida", expresa.
Por ahora, el ingeniero seguirá alternando planos y obras con viajes, entrenamientos y competencias. La rutina vuelve a empezar cada lunes. El próximo podio, espera, todavía está por delante.







