Resumen para apurados
- El DT Andrés Yllana dirige las prácticas de San Martín de Tucumán pese a que la dirigencia decidió su salida tras sumar solo un punto de doce, buscando un triunfo urgente.
- La crisis deportiva se desató tras obtener solo un punto de los últimos 12 en juego, lo que alejó al equipo a ocho unidades de la punta por falta de gol y solidez defensiva.
- El principal reto de Yllana es aislar al plantel de los rumores sobre su reemplazo para evitar una crisis más profunda y mantener las aspiraciones de ascenso en el torneo.
San Martín se enfrenta a un desafío poco habitual. Mientras la dirigencia ya tomó la decisión de ponerle fin al ciclo de Andrés Yllana, el entrenador sigue al frente de las prácticas y trabaja con una obligación tan incómoda como urgente: conseguir que el equipo vuelva a ganar en medio de un contexto que parece empujar en dirección contraria.
Porque la crisis que atraviesa el “Santo” ya no se explica únicamente por los resultados. También está atravesada por reuniones, conversaciones, negociaciones abiertas y un futuro que parece definido para el entrenador. Sin embargo, mientras la CD trabaja para encontrar una salida acordada y comenzar a proyectar una nueva etapa, el torneo continúa y San Martín necesita respuestas inmediatas.
Ahí aparece el principal reto para Yllana. No pasa solamente por preparar un partido o elegir un equipo. Pasa por lograr que el plantel vuelva a enfocarse exclusivamente en el fútbol. Que los jugadores no se distraigan con todo lo que se habla alrededor. Que las conversaciones sobre el futuro del banco no se trasladen al vestuario. Y que la incertidumbre no termine afectando a un equipo que ya llega golpeado desde lo deportivo.
Los números explican por qué la situación llegó hasta este punto. San Martín suma apenas un punto de los últimos 12 que disputó. Las derrotas frente a Gimnasia y Tiro, Atlanta y Midland, sumadas al empate con Quilmes, cortaron una regularidad que durante buena parte de la primera rueda lo había mantenido entre los protagonistas de la Zona A. Hoy acumula 22 puntos y quedó a ocho unidades del líder Atlanta, una distancia que todavía es remontable, pero que ya no admite demasiados tropiezos.
En ese contexto, el entrenador deberá afrontar varios desafíos simultáneos.
Recuperar peso ofensivo: el principal problema del equipo aparece en los números. San Martín convirtió apenas 14 goles en 16 partidos, una cifra baja para un plantel que fue conformado para pelear por el ascenso. En las últimas fechas perdió profundidad, le costó generar situaciones claras y comenzó a depender demasiado de acciones aisladas. Incluso frente a Quilmes, más allá del gol anulado a Elías López, volvió a quedar la sensación de que le cuesta transformar el dominio territorial en oportunidades concretas. Para volver a ganar necesitará recuperar agresividad, presencia en el área rival y eficacia en los metros finales.
Volver a controlar los partidos: durante sus mejores pasajes del torneo, el equipo encontró respuestas a partir del orden y la capacidad para manejar los tiempos del juego. No era un conjunto brillante, pero sí sabía cómo competir. En cambio, durante las últimas semanas perdió esa autoridad. Comenzó a jugar más apurado, le costó sostener la pelota y dejó de imponer condiciones. Recuperar esa capacidad para controlar los encuentros será fundamental si pretende salir de este momento.
Recuperar la fortaleza defensiva: buena parte de la campaña se construyó desde la solidez. San Martín era un equipo compacto, incómodo para los rivales y difícil de vulnerar. Esa característica le permitió sostenerse durante varias fechas cerca de la cima. Sin embargo, en los últimos partidos comenzó a mostrar fisuras que antes no aparecían con frecuencia. Volver a hacerse fuerte desde el orden defensivo será uno de los primeros pasos para reconstruir la confianza colectiva.
Encontrar regularidad: quizás sea la palabra que mejor explique la situación actual. La CD no tomó una decisión únicamente por un resultado o por una derrota puntual. Lo que observó fue una tendencia. San Martín ganó apenas dos de sus últimos siete partidos y comenzó a perder consistencia tanto en el juego como en los resultados. Por eso, más allá de cualquier análisis puntual, el equipo necesita volver a encadenar actuaciones convincentes.
Aislar al plantel del contexto: este es, probablemente, el desafío más complejo para Yllana. Los futbolistas saben que existe una decisión tomada respecto de su futuro. También conocen que la dirigencia ya trabaja en una transición y que incluso comenzaron a aparecer versiones sobre posibles reemplazantes. En ese escenario, el entrenador deberá conseguir que el grupo se enfoque exclusivamente en competir. Porque cada punto que deje escapar puede tener un costo deportivo importante en la lucha por los puestos de arriba.
La paradoja es evidente. Mientras la dirigencia ya eligió un camino y entiende que el ciclo está terminado, Yllana sigue trabajando convencido de que todavía puede revertir la historia. De hecho, tras el empate frente a Quilmes aseguró que tenía fuerzas para continuar y defendió el rendimiento de sus dirigidos. Esa postura se mantiene intacta.
Por eso, más allá de las reuniones y de las negociaciones que continúan abiertas, el entrenador sigue conduciendo las prácticas con normalidad. Corrige movimientos, analiza variantes y prepara al equipo como si nada hubiera cambiado. Lo hace sabiendo que su futuro parece definido, pero también convencido de que todavía tiene argumentos para demostrar que la historia podía haber sido diferente.
Esa es la verdadera encrucijada que atraviesa hoy San Martín. Mientras unos trabajan en el cierre de una etapa, otros intentan evitar que el final llegue antes de tiempo. Y en el medio aparece un equipo que necesita volver a ganar cuanto antes para evitar que termine transformándose en una crisis deportiva mucho más profunda.







