El pueblito mágico de Jujuy ubicado a casi 4.000 metros de altura que esconde un fascinante secreto histórico

Escondido en el medio del altiplano de la Puna jujeña, un pueblo lleno de historia y edificios emblemáticos revela su majestuosidad.

Susques, un pueblo pueblo rodeado de cerros, mesetas y salinas
Susques, un pueblo pueblo rodeado de cerros, mesetas y salinas (Imagen web)
Hace 2 Hs

Resumen para apurados

  • El pueblo de Susques, ubicado a casi 4.000 metros de altura en Jujuy, se destaca como un atractivo turístico clave por su valor histórico y su acceso pavimentado en la Puna.
  • Conectada por la Ruta 52, la localidad alberga la capilla más antigua de Jujuy, construida en 1598, y sirve como puerta de acceso a las Salinas Grandes y volcanes de la Puna.
  • Su ubicación estratégica consolida a la región como un nodo de turismo extremo y conexión bioceánica con Chile, impulsando el desarrollo de la Puna jujeña a nivel global.
Resumen generado con IA

La Ruta 40 es un trazado que por inercia lleva a las maravillas de Argentina. Si se deja guiar por las descripciones del camino se llega a Susques, un pueblo en el que la mística y la realidad convergen entre la majestuosidad del desierto, tradiciones religiosas y arquitectura histórica, enclavado en la altitud de los imponentes Andes argentinos. En la provincia de Jujuy, un rincón que guarda la belleza a casi 4000 metros de altura.

En medio del Altiplano de la Puna jujeña, una pequeña localidad guarda la magia de rocas que juegan con el paisaje. Combinadas con volcanes, mesetas y salinas, las caderonas, las queñoas y tolas configuran el telón de fondo. Los anchos cauces de ríos secos guían las pisadas y marcan la distribución del poblado. En la calle central está la vida de Susques: un boulevard de cinco cuadras de largo, donde están los principales edificios de la villa, con la capilla más antigua de Jujuy como un guardián silencioso del paso del tiempo.

El "Pórtico de los Andes", un pueblo lleno de historia y paisajes imponentes

Esta joya de la Puna, autoproclamada como el "Pórtico de los Andes", ostenta una mística particular en su ADN geográfico: sus 3.896 metros sobre el nivel del mar la convierten en la localidad más elevada de la Argentina a la que se puede acceder a través de un camino completamente pavimentado. La Ruta Nacional 52 es la encargada de romper su histórico aislamiento, conectándola de manera directa con Chile mediante el imponente Paso de Jama y, hacia el este, con la mítica Quebrada de Humahuaca tras sortear los caracoles de la Cuesta de Lipán. El pueblo, rodeado de una quietud ancestral, se erige así como un punto estratégico donde el turismo aventura, la historia colonial y la inmensidad del Altiplano se dan la mano.

La historia de Susques late con fuerza en sus muros de adobe y en el misticismo de su fe. Aquella icónica Capilla de Nuestra Señora de Belén, cuyos orígenes se remontan a finales del siglo XVI —consagrada en 1598—, no solo es el templo más antiguo de la provincia de Jujuy, sino también un Monumento Histórico Nacional que resguarda secretos fascinantes. Entre sus paredes revocadas en barro y decoradas con pinturas de aves y flores regionales, descansa un órgano tan bajo que sus melodías solo pueden ser interpretadas de rodillas. Las campanas, traídas desde Chuquisaca, y su techo de paja sostenido por vigas de cardón unidas con tientos de cuero, transportan de inmediato a los viajeros a la época colonial, manteniendo viva la leyenda de la Virgen que fue descubierta bajo una piedra del lugar.

Un crisol de atractivos entre salares, volcanes y géiseres

Explorar los alrededores de este boulevard puneño invita a descubrir paisajes que parecen de otro planeta. A pocos kilómetros, el relieve regala la magnificencia de las Salinas Grandes, el tercer salar más grande del mundo, que durante el verano se transforma en un espejo de agua perfecto y el resto del año en un infinito desierto blanco y terso. Hacia el norte, la Ruta 40 se sumerge en un exigente camino de ripio que conduce a Coranzulí, un pueblo minero y criador de llamas que resguarda una docena de géiseres extintos. Estas formaciones boratíferas moldearon conos de minerales con el paso de los siglos y hoy son testigos silenciosos de la intensa actividad geotérmica de los volcanes Niño y Coyambuyo.

Para quienes buscan conectar con la naturaleza extrema, el entorno de Susques es un santuario de biodiversidad. El área de Importancia para la Conservación de Aves (AICA) protege la Reserva Provincial Olaroz-Cauchari, un ecosistema compartido donde conviven vicuñas, suris y tres especies de flamencos, transformando el inhóspito desierto en un escenario vibrante. Además, la geografía invita al ecoturismo con desafíos como el ascenso al volcán Tuzgle —de 5.530 metros de altura— o la pesca deportiva de truchas en la cuenca del río Las Burras. Eso sí, la Puna impone sus reglas: con una amplitud térmica que puede oscilar en 30°C entre el día y la noche, y un invierno que desploma el termómetro hasta los -23°C, el "Pórtico de los Andes" exige respeto y una mirada atenta al cielo antes de salir a la ruta.

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