Cuando los cielos se fueron tapando en el centro tucumano

En este espacio de “Recuerdos” procuramos revivir el pasado por medio de imágenes que se encuentran guardadas en ese tesoro que es el Archivo de LA GACETA. Esperamos que a ustedes, lectores, los haga reencontrarse con aquellos momentos y que puedan retroalimentar con sus propias memorias esta sección que les brindamos día a día.

Cuando los cielos se fueron tapando en el centro tucumano

La cartelería publicitaria en el centro tucumano, que había comenzado en los años 40, fue creciendo en los 60, como se ve en la imagen de calle Muñecas segunda cuadra, en la que todavía podía advertirse parte del cielo arriba de los faroles de luz. En la segunda imagen, de la calle Mendoza al 700 a finales de los 70, el espacio está cubierto de un lado a otro de las veredas.

Cuando los cielos se fueron tapando en el centro tucumano
Cuando los cielos se fueron tapando en el centro tucumano

En los 80 comenzaron los operativos municipales para exigir que se redujera el tamaño de los carteles, aunque la tarea insumió bastante tiempo. También habían comenzado a usarse los pasacalles, que atravesaban las aceras sobre todo en épocas de elecciones, como se ve en la tercera imagen, de octubre de 1988, sobre calle 25 de Mayo al 400. El 21 de octubre de 1998 se informaba que el 90% de los carteles estaba en infracción y que el municipio no tenía poder de policía para accionar contra los infractores. Una nota del 24 de noviembre de 2000 daba cuenta de un accidente sin mayores consecuencias causado por el letrero de una colchonería que había cedido en San Martín y Salta y había “aterrizado” sobre el techo de un taxi. En los comienzos del nuevo siglo se incrementaron las campañas municipales para erradicar los enormes cartelones que obstaculizaban la visibilidad. En 2004 se informaba que más de 10.000 carteles cubrían la capital.

Cuando los cielos se fueron tapando en el centro tucumano

Para 2009 se daba cuenta de que ya el cielo se veía más limpio y que el 70% de los letreros habían sido quitados y reestructurados por los propios comerciantes. Ese año quedaba una tarea pendiente, que era retirar los cables, que enmarañaban la ciudad.


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